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Iberia paga a Irala año y medio de sueldo por no irse a la competencia

En un documento registrado ante la CNMV, Iberia explica que el reglamento del consejo de administración de Iberia establece que al cesar en su cargo los consejeros, 'no podrán prestar servicios en otra entidad que tenga un objeto social análogo o que sea competidora durante el plazo de dos años'. A esos efectos, 'recibirán la correspondiente indemnización, salvo que el consejo le dispense de esta obligación u acorte la duración', añade la empresa.

Iberia señala que durante el ejercicio 2002 no se ha abonado cantidad alguna como compensación. Sin embargo, señala que 'como consecuencia de la salida del presidente de la sociedad, la indemnización prevista para este supuesto es la correspondiente a un año y medio de salario en compensación al pacto de no concurrencia'. Iberia matiza que esa indemnización no supone una cifra significativa en relación con sus gastos de personal.

Añade Iberia también que estas compensaciones son algo habitual en las grandes empresas. El documento en que se regula esta bonificación, el citado reglamento del consejo, fue elaborado y hecho público en marzo de 2001, un mes antes de la colocación en Bolsa de la empresa. La compensación económica, inferior al tiempo de carencia a que obliga la norma, fue fijada en diciembre de 2001, según añade la empresa.

Irala, que se ha granjeado un significativo prestigio dentro del sector, cede el testigo a Conte tras haber logrado dar la vuelta a la empresa. Asumió el cargo en 1996, cuando Iberia acababa de salir de un duro plan de ajuste. Hoy la aerolínea se sitúa entre las más rentables del ranking europeo tras un profundo proceso para racionalizar la estructura del grupo, que ha implicado la integración de empresas, la flexibilización de los medios de producción, la unificación de la flota, el incremento de la productividad, sobre todo de los pilotos, y la potenciación de su política comercial.

En todo caso, el reto principal de su mandato fue preparar la empresa para la privatización. Primero, mediante la creación de un núcleo estable, gestado tras alcanzar un difícil reparto de poder entre seis socios, y después mediante la colocación en Bolsa del 55% de la empresa, en un clima de desconfianza hacia el sector en los mercados financieros. El resultado fue un precio de colocación muy bajo, 1,19 euros. Ayer la acción de la aerolínea cerró a 1,70 euros.

El hito principal de su gestión, la suspensión de operaciones en 2001 para forzar un laudo con los pilotos sobre el convenio. En su debe, los roces con el regulador, el Ministerio de Fomento, y la tensión recurrente con el sindicato de pilotos.

La junta que hoy despide a Irala votará las cuentas del ejercicio, un año muy complicado para la industria por la desaceleración económica, el clima prebélico y el acoso de las empresas de vuelos baratos. La línea de bandera esquivó la coyuntura al contabilizar un beneficio neto de 159,8 millones, tres veces más que el ejercicio anterior.

Ahora Conte tendrá que abordar una de las asignaturas pendientes de Iberia, el crecimiento a través de la consolidación pendiente en la industria europea. Por otro lado, la junta nombrará a José Manuel Fernández Norniella, actual presidente del Consejo Superior de Cámaras, como nuevo consejero de Iberia en sustitución de Conte. Los accionistas aprobarán también la congelación durante 2003 de las retribuciones de los consejeros.

Plusvalías de 11,5 millones en la venta de Mundicolor

Iberia comunicó ayer a la CNMV que ha llegado a un acuerdo para la venta del 18,7% de la participación accionarial que poseía de Club Tiempo Libre junto con la marca Mundicolor al grupo Marsans.

La aerolínea explicó que el importe de la venta asciende a un total de 12 millones de euros (seis millones por la participación y seis millones por la marca) y que la plusvalía bruta generada para Iberia asciende a 11,5 millones de euros.

Según la compañía, los acuerdos alcanzados permiten a Iberia mantener la situación actual en cuanto a plazas y precios ofrecidos a Tiempo Libre.

También el grupo Globalia, el otro propietario de Tiempo Libre (Mundicolor), se desprendía ayer de su participación, del 37,8%, recientemente adquirida junto con Viajes Ecuador. Todo indicaba que Globalia, presidida por Juan José Hidalgo, iba a deshacerse de este mayorista, ya que cuenta con otra actividad de similares características, Travelplan. Marsans ha pagado a Globalia 12 millones de euros por esta participación.

Con ello, Marsans se ha hecho con la totalidad de la compañía, de la que sólo controlaba hasta ahora el 38,8%. La compra, valorada en 24 millones de euros, está ahora a la espera del visto bueno del Servicio de Defensa de la Competencia.

A la firma de la operación acudieron ayer el presidente del grupo Marsans, Carmelo Hernández; el presidente de Globalia, Juan José Hidalgo, y el consejero delegado de Iberia, Ángel Mullor.