Política

Tamayo intentó controlar con su equipo el área urbanística de la FSM

El nombre de Eduardo Tamayo se hizo popular dentro de la Federación Socialista Madrileña antes de saltar el miércoles el escándalo que ha puesto al alcance del Partido Popular el Gobierno regional de Madrid. En pleno proceso de elaboración de las candidaturas con las que la FSM concurrió a las elecciones del pasado 25 de mayo, Tamayo contactó con numerosos cabezas de lista de su partido para ofrecerles la incorporación de personas de su confianza con el pretexto de que se encontraban bien formadas y eran expertas, sobre todo, en asuntos urbanísticos.

Según las fuentes consultadas, Tamayo utilizó como aval, en la mayoría de los contactos, la corriente Renovadores por la Base, constituida como un auténtico grupo de presión dentro de la FSM y acostumbrada desde 1994, año de su nacimiento, a inclinar la balanza a favor de alguno de los dos sectores enfrentados en el partido -guerristas o renovadores- según la conveniencia de cada lugar y de cada momento.

'Además de su conocimiento de los temas urbanísticos, Tamayo aprovechaba en sus gestiones el papel de bisagra de esta corriente para prometer su ayuda en votaciones clave, ya sea dentro de las agrupaciones del partido o de los comités provinciales', se asegura en la FSM. La misma fuente confirma que el ex diputado socialista se convirtió en una especie de 'conseguidor' especializado en trabajar para el 'mejor postor' y conseguir el control en los órganos de gobierno del partido en toda la región de Madrid.

Tamayo mantiene una estrecha relación con el líder de la corriente de Renovadores por la Base, José Luis Balbás, con quien comparte también su afición por los asuntos urbanísticos. El ex diputado es administrador único de la constructora Losa Morilla, radicada en la localidad madrileña de La Cabrera. Balbás aparece ligado en un expediente interno instruido por el PSOE a más de media docena de constructoras y consultoras inmobiliarias. Dicho informe se instruyó a iniciativa del actual presidente de la Fundación Hogar del Empleado, el constructor Enrique de Benedicto, casado con la responsable de política institucional de la FSM, Ruth Porta, a quienes están encomendadas las relaciones con los ayuntamientos madrileños.

Antes de formalizar su traición, Tamayo hizo constar al secretario de Organización de la FSM, Antonio Romero, su disgusto por el reparto de cargos en la Mesa de la Asamblea regional, controlada por la familia guerrista. En sus objeciones no sólo incluyó la presencia en la Mesa del propio Romero y de Francisco Cabaco, sino también de Ruth Porta.

Vivienda, para IU

Según fuentes de la FSM, a Tamayo tampoco le hacía gracia que las competencias del Gobierno regional sobre vivienda fueran a recaer en IU. Su pertenencia a la ejecutiva le sirvió para conocer el desarrollo de los contactos entre la FSM e IU y, por tanto, la decisión de su partido de ceder a Fausto Fernández, cabeza de IU en Madrid, una vicepresidencia, además de las Consejerías de Vivienda y Medio Ambiente. IU vio que no tenía a su alcance la de Educación e hizo ver que no era condición imprescindible para cerrar el acuerdo.

Las competencias sobre vivienda son de suma importancia si se tiene en cuenta que están pendientes de aprobación los nuevos planes de actuación urbanística (pau) en la comunidad madrileña, unos proyectos que tienen ya cierto recorrido en algunas áreas de la ciudad y que han sufrido un serio proceso de especulación que ha redundado en un aumento espectacular del precio del suelo por metro cuadrado.

El presidente del PSOE, Manuel Chaves, aseguró ayer que la 'traición' protagonizada por los dos diputados responde a 'intereses económicos y urbanísticos'.

Simancas integró al 'traidor'

En su dilatada carrera dentro de la FSM, Tamayo se incorporó a la candidatura del renovador José Antonio Díaz en el noveno congreso de la federación, celebrado en noviembre del 2000. La lista fue derrotada por el actual secretario general, Rafael Simancas. El intento de éste último de dirigir la FSM sin las querellas internas que ha arrastrado tradicionalmente le llevó a integrar a Tamayo en la ejecutiva regional, puesto desde el que ahora le ha traicionado valiéndose de su acta de diputado.