HOLGER BERNDT

'La globalización hace más necesaria que nunca la existencia de las cajas'

Holger Berndt es un defensor apasionado de las cajas y de su papel en el mundo en la lucha contra la pobreza y la exclusión financiera, en pleno proceso de globalización. Así lo puso de manifiesto en su reciente visita a Madrid, donde se celebró el XX Congreso Mundial de Cajas. Desde la presidencia del Instituto Mundial, busca la manera de hacer oír la voz de estas entidades en el diálogo con las instituciones internacionales. Le preocupa que la armonización de los mercados financieros perjudique el pluralismo de los distintos sistemas bancarios nacionales y que se discrimine a las cajas en función de su personalidad jurídica o la manera de utilizar sus beneficios.

Pregunta. ¿Es posible armonizar un concepto preciso sobre las cajas de ahorros en un ámbito internacional?

Respuesta. El nexo de unión más importante tiene que ver con los objetivos que cumplen: evitar la exclusión financiera, financiar a todos, no sólo a los ricos, también a las pequeñas y medianas empresas y fortalecer las economías regionales. El desarrollo de bancos minoristas regionales eficientes es decisivo en la lucha contra la pobreza y en los procesos de desarrollo sostenible. Eficiencia y compromiso social fue el lema del Congreso y representa perfectamente el significado de estas entidades. Sin eficiencia no se puede garantizar ese compromiso con lo social.

P. ¿Tienen las cajas voz suficiente y única en el diálogo con los organismos internacionales?

R. En el debate internacional aún no están bien reflejados sus intereses. Están bien representados los intereses de los agentes globales internacionales, pero no se valora suficientemente la importancia que tienen las instituciones regionales en el ámbito internacional. El Instituto Mundial es una buena plataforma para hacer oír la voz de las instituciones crediticias regionales y ya estamos consiguiendo que instituciones internacionales como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional empiecen a reforzar su apoyo y a valorar la importancia de estas entidades.

P. ¿Cómo viven las cajas el proceso creciente de globalización y las reformas tendentes a uniformar los sistemas financieros?

R. Es precisamente la globalización lo que hace que la gente necesite más que nunca anclajes y estructuras locales y regionales eficientes. Hace a las cajas más necesarias que nunca. Y eso es así tanto en los países desarrollados como en los emergentes. Si no fuera por las cajas de ahorros, la concentración del sector conduciría a un sistema en que unos pocos bancos consolidarían posiciones olipolísticas. La reestructuración de los sistemas financieros tiene que hacerse con cuidado y debe tener en cuenta las peculiaridades de las estructuras de cada país. Las reformas no deberían perjudicar a instituciones tan arraigadas como las cajas.

P. La experiencia internacional indica que en épocas de apertura y liberalización algunas cajas de países europeos han desaparecido mientras que para las españolas la apertura ha sido un acicate para el crecimiento. ¿Cómo se explica?

R. Las cajas de ahorros españolas son un ejemplo muy importante a nivel mundial. Han establecido y creado unos hitos un modelo de eficiencia combinado con el compromiso social. Ocupan una posición destacada en el sistema bancario y siguen ganando cuota. En otros países el problema es que no tienen una perspectiva de cómo funciona el sector financiero en general. No han tenido visión a largo plazo.

P. ¿Por qué es tan difícil romper la asociación de las cajas con lo público?

R. Hay razones históricas en las que se origina ese concepto. Tienen que ver con las formas legales con las que las cajas actúan en el mercado. Es decir, muchas veces están construidas o actúan sobre una base pública o bajo una legislación que les da una estructura pública. Aunque eso no debería influir como competidores en el mercado, si decimos que la forma legal no es determinante, se corre el peligro de que cambie la estructura legal. Y en el paso de una estructura legal a otra los competidores pueden aprovechar para intervenir y comprarlas, con lo que desaparecerían. Eso tiene inconvenientes para el cliente, para la estabilidad del mercado y para la competencia.