Coyuntura

Suave aceleración de la actividad industrial española

La actividad industrial nacional, que había registrado un crecimiento estable durante los últimos meses, parece haber iniciado una suave aceleración. No obstante, aún no está adquiriendo un ritmo vigoroso.

Su principal indicador, el índice de producción industrial, cayó en el mes de abril un 4,2% en tasa interanual, mejor de lo previsto. Al igual que el mes pasado, los datos de todos sus componentes están sensiblemente influidos por el efecto Semana Santa y no apuntan a un cambio de tendencia. Al contrario, con el último dato la tendencia de la producción industrial experimenta ahora una suave aceleración.

No todos sus componentes, sin embargo, están teniendo el mismo comportamiento. Las tendencias de la producción de bienes de equipo y de bienes intermedios muestran un crecimiento sostenido relativamente alto. La tendencia de la producción de bienes de consumo también muestra un crecimiento estable, pero notablemente más débil que los dos anteriores. Por último, la tendencia de la producción de bienes energéticos ha incrementado su ritmo de crecimiento intensamente durante el mes de abril.

Por otro lado, la cartera de pedidos continúa registrando un crecimiento estable. Tanto la tendencia de la cartera de pedidos de bienes del exterior como la de bienes del interior muestran un crecimiento sostenido. La importancia del mercado europeo para la industria española parece estar limitando el efecto de la fortaleza del euro.

Por componentes, destaca en el aspecto positivo la aceleración en la cartera de bienes de equipo. Todo lo contrario ocurre con la cartera de pedidos de bienes intermedios que, con un dato notablemente peor de lo previsto, presenta una leve desaceleración. Con todo, esperamos que el IPI cierre el ejercicio 2003 con un crecimiento medio del 1,9%, netamente superior al 0,2% del año 2002.

El consumo de energía eléctrica creció en el mes de mayo un 3,2% con respecto del mismo mes del año anterior, en línea con nuestra previsión. Su tendencia ha frenado suavemente la aceleración de los últimos meses dibujando ahora un crecimiento sostenido en torno al 3%. Para el conjunto del año 2003, esperamos que crezca un 3,4%, dos décimas por encima del año pasado.

Indefinición de los indicadores estadounidenses

En Estados Unidos, los indicadores publicados no definen una tendencia clara, ni de recuperación ni de desaceleración. El índice ISM de manufacturas (indicador adelantado de actividad industrial) ha aumentado en mayo 4 puntos, alcanzando los 49,4 puntos. Es el primer incremento desde diciembre. De consolidarse la mejora de este indicador podría estar anticipando una próxima reactivación industrial. El ISM no manufacturero también ha aumentado hasta los 54 puntos (50 en marzo). Los pedidos de manufacturas, sin embargo, fueron débiles en abril: crecieron sólo un 0,4% interanual, ritmo muy inferior al del primer trimestre (3,5%).

Desde enero de 2001, el número de parados en Alemania ha aumentado progresivamente y a ritmos cada vez superiores, alcanzándose las mayores tasas de crecimiento (en torno al 10% interanual) durante el primer trimestre de 2003. El dato de mayo de desempleados ha sorprendido positivamente al romper esta tendencia. Por primera vez en muchos meses, el dato de su versión desestacionalizada ha disminuido respecto al mes anterior (un -0,1%). Esta caída ha podido deberse a una disminución en el número de activos (por un efecto desánimo) o bien a un aumento de los ocupados. Esto último sería lo verdaderamente positivo. De mayo tan sólo disponemos del dato de empleos temporales, que han sorprendido favorablemente. De ser éstas las únicas razones de la caída del desempleo, los indicios de recuperación del mercado laboral seguirían siendo débiles. Los próximos meses marcarán la tendencia del mercado laboral alemán, cuya mejoría es crucial para salir de la crisis. Esto animaría las expectativas de consumo y, por tanto, la inversión y producción.

En Brasil, el PIB creció menos de lo esperado en el primer trimestre: la expansión del producto ha sido de 1,5% interanual, inferior a la del último trimestre de 2002 (3,4%).

Este crecimiento se sustenta en el sector exterior. Sin embargo, la demanda interna ha sido débil: el consumo privado cayó un 2,3% anual y la inversión, un 1,5%. Esto se debe al alto coste de financiamiento (el tipo de interés referencial es del 26,5%), que erosiona el poder adquisitivo y frena la inversión empresarial.