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Las empresas que contratan científicos cuentan con ayudas de 70.000 euros

Hemos contratado a una doctora para la puesta en marcha de de un proyecto de aprovechamiento de subproductos de castañas para el fermentado y destilación de aguardientes'. José Domingo Posada es director de la empresa gallega Marrón Glacé, uno de los ejemplos de compañías beneficiarias del programa Torres Quevedo, cuya segunda edición estará abierta hasta junio del año que viene.

La primera edición de esta iniciativa puesta en marcha del Ministerio de Ciencia y Tecnología y cofinanciada por el Fondo Social Europeo no se ha saldado con datos esperanzadores. Sólo fueron concedidas ayudas para un total de 341 contratos con doctores y tecnólogos, una cifra escuálida si se tiene en cuenta que España cuenta con más de 80.000 investigadores. El 77% de esos contratos fueron realizados por pymes, mientras el 15% correspondió a centros tecnológicos y el 8%, a la gran empresa.

La convocatoria de este año, a la que puede acudir cualquier empresa que haya previsto contratar a un doctor o a un tecnólogo (licenciados universitarios con experiencia en el campo de la investigación y desarrollo), ofrece ayudas de hasta 70.000 euros en el caso de los doctores y 50.000 en el de los tecnólogos.

La subvención, que se repartirá a lo largo de un máximo de tres años, se concede sobre la base de que el sueldo mínimo de los doctores contratados debe ser de 28.550 euros y el de los tecnólogos, de 21.000. La cuantía es diferente según se trate de empresas de comunidades autónomas definidas por la UE como objetivo 1 (renta inferior a la medida comunitaria) o como objetivo 2 (Cataluña, Navarra, Aragón, País Vasco, Baleares y Madrid).

'España está muy bien situada en cuanto a número de investigadores y publicaciones científicas, pero cuenta con muy pocos doctores en el mundo de la empresa', explicaba ayer Matilde Sánchez, directora general de investigación del Ministerio de Ciencia y Tecnología. Así, mientras la media europea en este ámbito está en un 49,8%, el porcentaje de científicos que trabajan en el sector privado en España es del 28%. En el polo opuesto, países como Irlanda alcanzan un porcentaje del 64,4%.

Poca comunicación

Otra cifra que demuestra la escasa comunicación entre ciencia y empresa en España es el porcentaje de patentes de origen español, que sólo supera al de Luxemburgo, Grecia y Portugal. 'España cae en este capítulo y es difícil saber por qué. El hecho es que ese conocimiento de investigación que se está generando no llega a la industria', señala Sánchez.

Pedro Cortegoso, subdirector general de Formación y Movilidad de Personal Investigador del Ministerio de Ciencia y Tecnología recordó que el programa implica numerosos beneficios para las compañías. 'Se trata de contratar a personas que tienen una valiosa cualificación científica, que están acostumbradas a la búsqueda de soluciones originales y saben cómo enfrentarse a los riesgos'. Cortegoso también destacó una ventaja todavía más concreta: la deducción fiscal del 10% con que cuentan las compañías que contratan a personal para actividades de Investigación y Desarrollo (I+D).