Editorial

Afloración de más empleo

La afiliación a la Seguridad Social y el registro de parados del Instituto Nacional de Empleo revelaron ayer que la ocupación sigue manteniendo un crecimiento consistente en España, pese a la crisis en prácticamente todas las economías potentes del mundo. Con el actual escenario, toda la generación de empleo depende de la actividad interior, ya que el déficit comercial sigue deteriorándose y restando potencial al crecimiento económico. Además, la ocupación generada sigue manteniendo un equilibrio intersectorial, aunque con un peso específico mayor por parte de la construcción, muy intensiva en utilización de mano de obra.

En el mes de mayo, una buena parte de la generación de nuevos ocupados es imputable a actividades de temporada, hasta el punto de que el registro de paro, en términos corregidos de variaciones estacionales, revela un aumento de 7.400 demandantes (la cifra oficial publicada por el Instituto Nacional de Empleo revela un descenso del número de desempleados de casi 50.000), lo que, en términos netos, supondría un estancamiento de la ocupación en mayo.

En todo caso, el fuerte avance del número de cotizantes a la Seguridad Social, con 147.000 nuevos afiliados en mayo (4.700 cada día), una cota de afiliación que supera ampliamente las cifras esperadas para todo el año por el Gobierno y que registra avances relativos del 3,42%, es el reflejo del comportamiento de una actividad económica acelerada, pero ya con un avance superior al 2% interanual en el primer trimestre.

El notable aumento de la renta disponible de las familias en los primeros meses del año, con una nueva rebaja del impuesto sobre la renta y el impulso de las revisiones salariales y de las cuantías de las pensiones, ha supuesto una inyección al consumo que se ha traducido en crecimiento económico y de empleo. Ahora sólo falta saber si este impulso podrá enlazar con la recuperación de la inversión (atisbada en los primeros meses en el equipamiento de las empresas) o si la parálisis de la actividad en el exterior terminará por agotar la sostenida en España.

Llama la atención, sin embargo, que el avance del empleo, medido en afiliación a la Seguridad Social, supera de nuevo con creces el avance del producto interior bruto. Esto supone, una vez más, una afloración poco creíble de empleo opaco o una pérdida preocupante de productividad o un defecto grave en la medición de alguna de las variables que componen el PIB.

Un informe reciente revelaba que las cotizaciones de los nuevos afiliados eran notablemente inferiores a las de los trabajadores estables en el sistema, lo que supondría un fuerte deterioro de la calidad del empleo. En este mismo aspecto hacía ayer hincapié el Consejo de Ministros de Trabajo de la Unión Europea en que, una vez más, recomendaba a España revisar la política económica y laboral para evitar el rampante crecimiento de la temporalidad en el empleo, que sigue superando el 30% de los ocupados asalariados.