Política monetaria

Duisenberg insinúa que el BCE bajará mañana los tipos en la zona euro

Mercados, analistas, entidades financieras y Gobiernos nacionales de la talla del alemán o el francés están esperando como agua de mayo la reunión de mañana del consejo de gobierno del Banco Central Europeo (BCE), confiando en una señal clara de la autoridad monetaria que sirva de impulso a la reactivación económica en el Viejo Continente. æpermil;sta no es otra que una nueva bajada en los tipos de interés.

El presidente de la entidad, el holandés Wim Duisenberg, reconoció ayer en Berlín que las últimas informaciones disponibles apuntan a que la zona euro experimentará un 'débil crecimiento' en el primer semestre, aunque se producirá una 'cierta aceleración de la actividad económica en el segundo semestre'.

El dirigente señaló que el banco europeo tendrá en cuenta en su reunión del jueves el descenso de la inflación en la zona euro (se desaceleró en mayo al 1,9%, por debajo del 2% fijado como objetivo), lo que acerca más, si cabe, la posibilidad de que se proceda a una reducción de los tipos de interés.

'Globalmente, las presiones inflacionistas han descendido de manera significativa en los últimos meses y la apreciación del euro ha jugado el menor de los papeles en esta evolución. Esta situación se tendrá en cuenta en nuestras deliberaciones de política monetaria', sentenció. Duisenberg cree que la inflación seguirá bajo control en los próximos meses, debido a la debilidad del crecimiento, combinado con la moderación de las reivindicaciones salariales. 'Todo ello contribuirá a contener las tensiones inflacionistas en los próximos años', señaló.

El panorama de debilidad económica dibujado por Duisenberg se extiende más allá del continente europeo. Así, reconoció la existencia de 'riesgos' de deterioro de las perspectivas de crecimiento mundial, refiriéndose a la persistencia de 'muy importantes' déficit presupuestarios y por cuenta corriente en Estados Unidos, y también al 'impacto negativo' potencial sobre la oferta y la demanda de la neumonía atípica en Asia, informa Reuters.

Apuesta por 0,5 puntos

Mientras Duisenberg lanza notas de aviso para navegantes, los analistas ya dan por seguro una nueva rebaja del precio oficial del dinero en la zona. Algunos esperan, incluso, que el descenso sea importante, de 0,5 puntos, para dejar el nivel de tipos en el 2%, a una tasa nunca vista en los cuatro años de corta historia de la Unión Monetaria.

'Será una sorpresa si sólo reduce los tipos 0,25 puntos; el mercado está apostando por una rebaja de medio punto', afirma Gianluca Salford, de JP Morgan.

'Creemos que hay un 75% de posibilidades de que la rebaja sea de medio punto; la clave está en que el BCE va a revisar a la baja sus previsión macroeconómicas para 2004', afirma Christoph Rieger, analista de Commerzbank.

Mientras tanto, en la localidad francesa de Evian, el G-8, formado por los siete países más industrializados del mundo (EE UU, Reino Unido, Francia, Alemania, Japón, Canadá e Italia) más Rusia, se mostró ayer confiado en una pronta recuperación de la economía mundial.

El G-8 lima asperezas

En su comunicado final, después de tres días de reuniones, el Grupo de los Ocho apuesta por más reformas estructurales (entre ellas, la de los sistemas de jubilación), algo que han retrasado gran parte de los Estados miembros, sobre todo los europeos. La cumbre sirvió para limar asperezas y cerrar las heridas abiertas entre los aliados por la guerra contra Irak. De hecho, la mitad de sus miembros se opusieron al conflicto. El G-8 declaró, formalmente, que 'comparte' la convicción de que ha llegado el momento de reconstruir a Irak y salvaguardar la paz mundial.

La declaración final se hizo pública bajo el telón de fondo de marchas y protestas violentas de grupos antiglobalización que se dieron cita en la ciudad francesa. La reunión concluyó en ausencia del presidente de Estados Unidos, George Bush, quien viajó al Oriente Próximo para sostener conversaciones sobre el plan de paz (Hoja de Ruta) para la región.

Bush se llevó de Evian un compromiso de apoyo contra la proliferación de armas nucleares, biológicas y químicas, aunque no sobre su política de guerras preventivas.

Los líderes del G-8 exigieron que Corea del Norte e Irán, dos de las naciones que Bush cataloga como miembros del eje del mal, junto con el Irak del derrocado Husein, pongan fin a sus programas nucleares y acepten inspecciones de expertos en armas atómicas. La declaración del G-8 expresa que la proliferación de armas prohibidas y el terrorismo son 'grandes amenazas para la seguridad internacional'.

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Francia, Alemania y el FMI presionan al banco europeo

Las presiones para que el Banco Central Europeo (BCE) baje mañana los tipos de interés crecieron ayer varios puntos. El presidente francés, Jacques Chirac, insistió desde Evian en la necesidad de que la autoridad europea apruebe una rebaja del precio del dinero.

'La situación de los tipos es muy positiva y puede mejorar aún más, así que hay un número de razones objetivas para tener confianza sobre el crecimiento', dijo Chirac. Asimismo, afirmó que 'la estabilidad del tipos de cambio es esencial para apoyar el crecimiento económico'. La mayoría de los economistas prevé una depreciación del euro frente al dólar como consecuencia de una probable bajada de tipos, lo que mejoraría la competitividad de los productos europeos.

Desde la reunión del Ecofin, el ministro alemán Caio Koch-Weser insistió en que 'dados los riesgos existentes en la economía, la prevista desaceleración de la inflación y el tipo de cambio, el margen para que el BCE baje los tipos se ha hecho incluso mayor'.

Pero quizás la llamada de atención más sorprendente provino del Fondo Monetario Internacional (FMI). El organismo publicó ayer un informe, con fecha de 28 de mayo, en el que asegura que el banco dispone de margen de maniobra 'considerable' para bajar los tipos de interés debido al 'decepcionante' crecimiento que registrará la zona euro en 2003 y por tercer año consecutivo.

'Una débil actividad, un mercado laboral que sigue sufriendo, la caída de los precios del petróleo y la reciente apreciación del euro dejan entrever una desaceleración significativa de la inflación en 2004', añadió el FMI.

A juicio del fondo, una reducción del precio del dinero favorecería la recuperación del crecimiento en la eurozona y reforzaría las condiciones para que se pueda producir una 'recuperación económica duradera'.