Finanzas

España, segundo país de la UE en el que más crece la deuda familiar

El elevado endeudamiento que soportan las familias españolas registra uno de los mayores crecimientos de Europa y casi se ha duplicado en los últimos diez años. Los expertos alertan de los riesgos de una subida de tipos de interés

María y Pablo acaban de comprarse su primera casa. Ahora saben lo que es pagar cerca de 850 euros al mes -durante un año al promotor- y unos 800 euros al banco por el préstamo hipotecario. Conocen el esfuerzo que supone reunir los 3.000 euros de entrada y los 2.500 del notario, registro y constitución de la hipoteca más los 12.000 del IVA. Con todo, se sienten afortunados. El interés de su préstamo es de sólo el 3,75% el primer año. El resto del periodo es otro cantar. La cuota dependerá del euribor, al que habrá que sumar un diferencial de 0,6 puntos, por lo que cruzan los dedos esperando que los tipos se mantengan en los niveles actuales. Ahora el euribor está en mínimos, por debajo del 2,5%, pero ¿qué pasaría si el índice se situara por encima del 5% y los 800 euros se convirtieran en 1.000 euros? Una opción sería aumentar el plazo de su préstamo, que ahora es de 22 años. Otra, vender su casa, de la que podrían obtener alguna ganancia dada la revalorización que ha experimentado.

La situación de María y Pablo no es excepcional, sino el espejo en el que se miran muchos españoles que, como ellos están entrampados. Según un reciente informe un 55% de la población tiene deudas. Un estudio realizado por la Confederación Española de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios (Ceaccu) cifra en el 59% los españoles que tienen dificultades para llegar a fin de mes. El 71% destina la mayor parte de sus ingresos al pago de los créditos hipotecarios que, a su vez, absorben el 37% de los ingresos mensuales. Un porcentaje que algunos estiman superior. 'En el año 1999, los hogares destinaban al pago de la hipoteca un 34,7% de la renta y en 2002, este porcentaje era del 48%', sostenía un reciente informe sobre el mercado inmobiliario español realizado por Analistas Financieros Internacionales (AFI).

æpermil;sta y otras deudas han provocado que el nivel de endeudamiento se haya disparado en el último decenio en España. En algo más de 10 años, la deuda financiera de los hogares, en términos de renta bruta disponible (la que disponen las familias para destinar a gastos y ahorro después del pago de los impuestos directos y las cuotas a la Seguridad Social), casi se ha doblado, pasando del 44,3% que tenía en 1991 al 76,7% en que finalizó 2001, según el Banco de España. A finales de 2002, la deuda de las familias alcanzó un máximo histórico, con 448.292 millones de euros, lo que representa el 64,4% del PIB. Un dato que ha disparado las alertas del Banco de España, el FMI y la OCDE.

No es para menos. Para el Banco de España, el crecimiento en el nivel de deuda de las familias puede tener implicaciones macroeconómicas y financieras relevantes, no tanto porque los niveles sean preocupantes sino por la mayor sensibilidad de las familias a los cambios de riqueza o renta o derivados de los tipos de interés. Incluso, ha advertido que puede llegar a afectar negativamente el crecimiento económico.

Un dato que podría arrojar luz sobre las posibilidades que tienen los españoles para hacer frente a posibles turbulencias económicas es el nivel de ahorro de las familias que, según el director general del Banco de España, José Luis Malo de Molina, actualmente es cercano a cero si a la renta familiar disponible se descuenta el pago de los créditos.

Pero ¿qué es lo que ha llevado a los españoles a asumir estos niveles de deuda? Para muchos, el detonante es el espectacular crecimiento que han experimentado los precios de la vivienda que, según el Banco de España, se ha multiplicado por 16 en términos nominales y duplicado en términos reales desde 1976. Concha Blanco, de Uno-e, respalda esta teoría. 'Mientras en 1997 el precio medio de una vivienda equivalía a 3,5 veces los ingresos brutos anuales, en 2001 equivalía a cinco veces los ingresos'. Y la compra de la casa es el primer destino de los créditos. Del total de la deuda financiera de las familias al término de 2002, el 63% corresponde a préstamos para adquisición de viviendas.

Pero el incremento del precio de la vivienda no es el único responsable de la elevada deuda de las familias. 'Las mayores tasas de crecimiento de la economía española, que han elevado la renta disponible de los hogares, la mejora del mercado de trabajo y la rebaja de los tipos de interés han facilitado el acceso al crédito de muchas familias', explica Antonio Garre, de AFI, que apunta que en épocas de euforia económica las familias se vuelven menos prudentes. 'En el periodo de auge vigente, más del 80% del incremento se explica por estos componentes', añade. La regulación y el desarrollo del sistema financiero y la existencia de incentivos fiscales, además de la flexibilización del mercado hipotecario, han facilitado, además, el acceso de las familias a los créditos.

¿Quién podía imaginar hace unos años que podrían contratarse hipotecas al 3,5% o incluso más bajas? La competencia que mantienen las entidades por hacerse con una porción del pastel hipotecario las ha llevado a flexibilizar las condiciones de los préstamos hasta límites inesperados. Plazos de amortización de hasta 40 años, tipos iniciales por debajo al 3% y diferenciales inferiores a los 0,5 puntos dibujan un escenario en el que cada vez más personas tienen acceso a un crédito.

Estas mayores facilidades, fruto de la mayor estabilidad monetaria que se vive en España tras la entrada en la UEM, ha compensado de alguna manera los altos precios de la vivienda. Por otro lado, y como señalan los expertos, esto ha provocado a su vez un efecto riqueza en las familias dada la revalorización que han registrado los inmuebles.

Situación de riesgo

Así, no extraña que uno de los mayores recelos para los españoles sea una subida de los tipos de interés y su traslado a la cuota del préstamo. Por el momento, sin embargo, las perspectivas no alimentan estos temores. Los expertos esperan una rebaja del precio del dinero (2,5%) la próxima semana, por lo que los muebles están salvados, al menos de momento. No así a medio plazo, donde la mayoría prevé subidas.

Curiosamente, la posibilidad de un encarecimiento en el precio del dinero no constituye la mayor preocupación para los expertos a la hora de calibrar los riesgos del endeudamiento familiar. 'Es cierto que los españoles están en una situación de mayor vulnerabilidad, pero una subida de tipos no llevaría a la quiebra a las economías familiares, siempre que no superaran el nivel del 5% o 6%', sostiene Josep Palet, de Sabadell Banca Privada, que señala estos niveles como los máximos en épocas expansivas. 'En esta situación, el consumo sería el gran perjudicado, ya que la hipoteca es lo último que se deja de pagar', añade Palet, que considera improbable volver a tipos del 13% y 14% como los que imperaban en los años ochenta. En el Servicio de Estudios de Caja Madrid coinciden. 'La adhesión a la UE ha permitido a España beneficiarse de un escenario de tipos más estables. No obstante, el mayor riesgo para las familias no son los tipos. La clave es el empleo', sostienen.

Algunos expertos, no obstante, se muestran optimistas y estiman que los actuales niveles de endeudamiento no suponen un riesgo para la economía. 'Mucho tienen que subir los tipos para que la situación peligre. Según nuestros cálculos, cada medio punto de incremento de los tipos supone un 1% de subida en el esfuerzo financiero de las familias', explica César González, de Bankinter. Tampoco peligra la pérdida de riqueza de las familias motivada por un menor valor de los inmuebles. Para los expertos, los precios seguirán subiendo aunque pueden registrar una desaceleración.

Ante esta situación no faltan las voces que piden una legislación específica, a imagen de la que impera en algunos países europeos, para hacer frente a los posibles impagos que puedan derivarse de esta situación de sobreendeudamiento. Para Blanco, esta regulación es innecesaria. 'Los bajos niveles de morosidad de la banca 0,97%, en mínimos históricos muestran que, por el momento, el mercado es eficiente. Además, para evitar el impago, las entidades deberían ser las primeras en endurecer los requisitos de concesión de los préstamos'. Una recomendación que reiteraba el Banco de España en su Informe de Estabilidad Financiera publicado ayer, en el que alertaba de las elevadas tasas a las que sigue avanzando el crédito hipotecario y pedía a bancos y cajas que 'extremen la prudencia'. Según datos de la Asociación Hipotecaria Española, a finales de febrero el volumen de crédito gestionado por las entidades ascendía a 389.250 millones de euros, un 21,48% más que en el mismo periodo de año anterior.

Acelerada convergencia con Europa

El proceso de convergencia con Europa y el ingreso en la Unión Económica y Monetaria son los factores que más han influido en el aumento del endeudamiento familiar de los españoles, según se desprende del último boletín económico del Banco de España. Pero éste no ha sido el único país en el que se ha producido esta tendencia, aunque sí uno en los que el crecimiento ha sido mayor en los últimos años. Un análisis comparativo sitúa a España en niveles de deuda similares a los del resto de países de la UE aunque bastante inferior al que presentaban, a finales de 2001, otros países como EE UU (103,9%) o Reino Unido (111,9%), con una ratio de endeudamiento superior al 100% en términos de su renta bruta disponible. En el caso de la UEM, salvo en Holanda (190%) y Alemania (111,5%), esta tasa era sensiblemente inferior.

Según los expertos, los países que han experimentado mayor crecimiento del PIB son los que presentan niveles de deuda financiera más elevados. Un ejemplo de ello lo constituyen España, Irlanda, Finlandia y Portugal -que es el que ha registrado el mayor incremento de los niveles de deuda de la UE en el decenio de 1991 a 2001-, donde en el periodo 1997-2001, el crecimiento del PIB fue superior a la media de la UEM. En todos, a excepción de Irlanda e Italia, es donde la extensión de la ratio de endeudamiento ha sido más intensa. No obstante, no ha sido éste el único factor, como señalan en AFI, ya que Holanda, donde el aumento de la renta en los últimos años ha sido inferior, presenta uno de los niveles de endeudamiento más altos de la UE. 'Los países que registran el mayor crecimiento del endeudamiento son aquellos en los que se ha incrementado recientemente el número de propietarios y ocupantes de viviendas. Es decir, en los países donde el crédito hipotecario ha aumentado su peso en el conjunto de los préstamos bancarios, como Holanda, España y Portugal, donde superan el 70% del crédito concedido', sostienen estos expertos. A esto se une el incremento del precio de la vivienda, en el que España es uno de los países que ha registrado mayores subidas desde mediados de los noventa.

Con todo, no basta el consuelo de que los españoles ya son europeos hasta en lo que deben. En primer lugar, y pese al aumento de la renta bruta disponible de los españoles, ésta sigue siendo inferior a la de otros países europeos con niveles de deuda similares. Las diferencias se acentúan cuando se sopesan los riesgos que se ciernen sobre las familias europeas, derivados de su altas deudas. Las características de los distintos mercados crediticios dibujan un escenario en el que los efectos de una subida de los tipos no serían iguales.

Bien es cierto que en España impera una de las menores tasas de interés en lo que a préstamos hipotecarios se refiere, pero no hay que olvidar que la flexibilización del mercado hipotecario español y la bajada sostenida del precio del dinero en los últimos años han impulsado la contratación de préstamos a tipo variable (hasta casi el 95% del total) haciendo a los españoles más vulnerables ante una subida de los tipos. Todo ello mientras en otros países el tipo fijo es el que rige la mayor parte de los préstamos.

No obstante, la preocupación es patente en todos los países. Un ejemplo de ello ha sido la iniciativa de Alan Greenspan, presidente de la Reserva Federal, que no ha dudado en dirigirse a los consumidores a través de anuncios de radio y televisión para pedirles prudencia en sus finanzas. ¿Su objetivo? Prevenir una posible oleada de quiebras de familias y empresas.