Operación

Los accionistas minoritarios de Terra se movilizan para subir el precio de la opa

Las críticas de los accionistas minoritarios de Terra Lycos al precio ofrecido por Telefónica en la opa lanzada el miércoles para hacerse con el 100% de su filial se han tornado en actos. La Asociación de Usuarios de Bancos, Cajas de Ahorros y Seguros (Adicae) ha constituido una plataforma de inversores de Terra afectados por la oferta, mientras que la Asociación Mundial de Accionistas de Terra Networks (Accter) está trabajando en posibles denuncias y para ello busca un despacho de abogados que las lleve.

Todas las críticas se centran en los mismos puntos clave: el precio -5,25 euros por acción, muy lejos de los 11,81 euros a los que se colocó en Bolsa en 1999-, la desprotección de los accionistas minoritarios y la competencia que ha hecho Telefónica a su filial durante años.

Adicae celebrará a partir de hoy asambleas informativas en Madrid, Barcelona, Valencia y Zaragoza. La intención es canalizar las quejas contra la opa, que considera 'un fraude'. De forma paralela, la asociación ya ha puesto el caso en manos de sus servicios jurídicos, que tendrán que determinar la existencia de posibles responsabilidades en el equipo directivo que ha planteado la oferta y en el que decidió en su día la salida a Bolsa de Terra.

La principal culpa de Telefónica, explica Adicae, ha sido 'anteponer una decisión empresarial a los intereses de cientos de miles de accionistas', a los que la opa 'ha defraudado'.

La responsabilidad de los directivos pasa a un segundo plano para Accter, sobre todo si se pone en relación con el precio, que la agrupación considera 'inconveniente para los intereses de nuestros asociados', en declaraciones recogidas por Reuters.

Las posibilidades de que Telefónica eleve el precio de la opa sobre Terra son, al tenor de las declaraciones de sus directivos, muy escasas. El mismo día del lanzamiento de la oferta Fernando Abril-Martorell, consejero delegado, reiteró a los analistas: 'Creo que esto es todo'.

Más tajante se mostró ayer el director general de finanzas corporativas, Santiago Fernández: 'No va a haber una mejora, nunca. Es lo máximo que podemos ofrecer'. Tal vez por esta firmeza, el ejecutivo fue increpado ayer por una accionista en la Bolsa de Madrid a la salida de un encuentro con analistas. La queja de la inversora a Fernández fue, otra vez, el precio.

Telefónica lanzó ayer otra clara advertencia al mercado: no hay un plan alternativo en caso de que fracase la opa. Los minoritarios tendrían que enfrentarse en ese caso al devenir de Terra en solitario y a un futuro que sin Telefónica, que le aporta ingresos y proyectos, no vale nada, dicen fuentes de la compañía.

Pero el mercado sigue sin creerse que la posición de Telefónica sea inamovible. Pese a caer el 0,18% en el día, Terra cerró ayer por segundo día consecutivo por encima del precio de la opa, a 5,44 euros.

Telefónica, sin embargo, está convencida de que su oferta de 5,25 euros por acción es justa y la prima, 'generosa'. Fuentes de la operadora, además, rechazan la acusación de que fue ella la que vendió acciones de su filial en noviembre de 1999 a 11,81 euros. El dinero de la colocación, explican, no engrosó las arcas de Telefónica, sino que fue a la propia Terra para financiar su plan de negocio. Telefónica recuerda que ella inyectó 2.200 millones de euros en la filial en septiembre de 2002 como parte de los acuerdos de fusión con Lycos. Su discurso es que es la primera víctima del fracaso de Terra.

Descartada la responsabilidad de tener que lanzar la opa al precio de salida a Bolsa, la operadora ve imposible subir la oferta porque los fundamentales de Terra no lo justifican y porque existen otros accionistas -los de Telefónica- ante los que responder.

Los ahorros cuadruplican los costes

La integración de Terra en las estructuras de Telefónica y la remodelación que habrá que hacer en la filial no supondrán un desembolso adicional demasiado elevado para la operadora.

Según la información facilitada a los analistas, los costes de reestructuración previstos ascienden a 47 millones -una vez descontados los 1.726 millones de la opa en efectivo-, una cifra que queda opacada por el valor estimado de los beneficios: cuatro veces mayores. Telefónica prevé que los ahorros procedentes de la reestructuración y de las sinergias que existen entre ambas ascienda a 200 millones.

A todo ello habrá que añadir el valor que tendrá la parte adicional del negocio de Internet, que a partir de la opa comenzará a consolidar Telefónica y que cifra en 490 millones.

Los pequeños inversores tienen el 24,9% del capital

Los pequeños inversores han tomado las riendas de la movilización contra la opa, pero su participación en el capital no basta para frustrar el intento de compra de Terra por parte de Telefónica.

La compañía de Internet tiene 500.000 accionistas minoritarios, que representan el 24,9% del capital y tienen una media de 300 acciones por persona. El resto, descontado el 38,58% que tiene Telefónica y el 1,56% del BBVA, está en manos de inversores institucionales. Puesto que el éxito de la opa está condicionado a la aceptación del 75% de los accionistas, el futuro de la oferta de compra será decidido por los fondos de inversión y pensiones.

Fuentes cercanas a la operadora aseguran que han mantenido contactos con varios inversores institucionales y que se han mostrado de acuerdo con el precio ofertado, dadas las condiciones del sector de Internet y de las perspectivas de una Terra en solitario. Estos contactos garantizarían a Telefónica la aceptación de más del 51% del capital, según las mismas fuentes.

A pesar de la seguridad de Telefónica de que no va a subir la opa y de que está pagando el precio justo, no sería la primera vez que las condiciones de la oferta tienen que modificarse sobre la marcha. Network Associates, fabricante de antivirus, tuvo que elevar su opa para sacar adelante la compra del 25% que no poseía de MacAfee, informa Bloomberg. Esto sucedió el año pasado. Network Associates había vendido ese 25% del capital a los inversores en 1999.

Parecido es el caso de Credit Suisse First Boston. En 2001 la entidad financiera pagó 110 millones de dólares por las acciones de su broker online, CSFBdirect, que estaban en manos del público. La primera oferta tuvo que incrementarse un 50%, hasta seis dólares por título, después de que un grupo de accionistas descontentos demandaran a la compañía por el bajo nivel de precio propuesto.