Yusuke Kanda

'La inversión europea en UMTS no garantiza su éxito'

NTT Docomo encomendó a Yusuke Kanda la tarea de traer a Europa una tecnología intermedia mientras las operadoras proclamaban los beneficios de la tercera generación de móviles. Medio millón de usuarios ya utilizan 'i-mode' en el Viejo Continente

Dos hitos en la historia de la telefonía marcan la trayectoria de la operadora japonesa NTT Docomo. El primero de ellos, el lanzamiento en su país de origen del primer servicio en el mundo de acceso a contenidos en línea a través de móviles, el denominado i-mode. Dos años más tarde, volvió a situarse a la cabeza en el sector, introduciendo también en el mercado japonés el primer sistema de telefonía de tercera generación, Foma. Cerca de 40 millones de usuarios ya han adoptado la tecnología i-mode en Japón, mientras que en el Viejo Continente ya ha logrado una base de 500.000 clientes, gracias al acuerdo alcanzado con teleoperadoras como KPN, en Holanda, o Bouygues Telecom, en Francia. En España la tecnología i-mode estará disponible a partir del próximo mes de junio integrada en el portal e-moción de Telefónica Móviles. Yusuke Kanda, presidente de la filial europea de NTT Docomo, defiende que para que el sistema tenga éxito los contenidos han de ser elaborados por proveedores locales.

Pregunta. El sistema i-mode estará disponible en España a partir del próximo mes de junio a través del portal e-moción de Telefónica Móviles. ¿Que garantías tiene NTT Docomo de que el sistema logre captar el interés del usuario español cuando una tecnología similar, Wap, sobre GPRS no ha podido?

Respuesta. Estoy totalmente convencido de que i-mode sí va a tener una buen respuesta entre los usuarios de Telefónica, aunque no me corresponde a mí anticipar qué número de clientes van a adoptar el sistema. La ventaja con la que parte i-mode es que los terminales pueden acceder a una amplia oferta de contenidos y servicios mientras que los móviles Wap lo hace a un número restringido. De hecho, sólo pueden acceder a aquellas páginas que utilizan el lenguaje WML, mientras que i-mode utiliza una versión simplificada de HTML, por lo que resulta más fácil de utilizar para los creadores de contenidos que tienen página web en Internet.

R. Las previsiones que las compañías de telecomunicaciones europeas hacían hace varios años apuntaban a que la tercera generación de móviles, el UMTS, sería una realidad en el continente en 2003. ¿Se precipitaron con sus inversiones para obtener las licencias?

R. Las operadoras han invertido miles de millones en UMTS sin tener ninguna garantía de que llegarían a buen puerto. De hecho, invertir una suma millonaria se trate del negocio que sea no supone su éxito. Antes de centrarse en las redes de tercera generación, las compañías tienen que lanzar un abanico de servicios basados en la generación intermedia.

P. ¿Crear previamente una demanda de servicios a través de esta tecnología intermedia es la mejor vía para asegurase el éxito de las aplicaciones accesibles en tercera generación?

R. Desde luego. Sugeriría a las operadoras que se esforzaran en obtener la mayor demanda posible de sus abonados de los servicios basados en tecnología intermedia. Aunque resulte contradictorio, captar el interés del usuario por estos contenidos es la mejor manera de obtener un retorno de las inversiones realizadas en licencias o infraestructura de tercera generación. Los usuarios se familiarizan con los servicios y la transición se produce de manera natural.

P. En el mercado japonés NTT Docomo comercializa tanto terminales i-mode como el modelo de telefonía de tercera generación, Foma. ¿No son sistemas competidores entre sí?

R. En absoluto. Hay que tener en cuenta que a i-mode se accede tanto a través de segunda generación y media como de tercera. Los servicios son prácticamente los mismos. De hecho, a partir de mediados del próximo año ya será accesible la tecnología i-mode sobre tercera generación. La principal ventaja para el usuario de la tercera generación es únicamente la velocidad. Existen eso sí, servicios aunque muy concretos, específicos de la tercera generación como la descarga de vídeos.

P. ¿Resulta sencillo exportar esta tecnología de un continente a otro o existe alguna barrera cultural que dificulte que unos contenidos no tengan igual aceptación al cambiar de país?

R. Cuando iniciamos nuestra actividad en Europa hace aproximadamente dos años y medio, primero en Alemania y luego en Holanda, nuestro principal interés no era hacer una rápida expansión de la tecnología ni alcanzar un gran volumen de usuarios. Nuestro gran interrogante era descubrir si aquellos contenidos que tan buena acogida habían tenido en Japón también lograrían captar el interés del público europeo. Personalmente, no estaba totalmente convencido de que así fuera. Llegamos a un acuerdo con las operadoras con las que pusimos en marcha casi simultáneamente i-mode en Europa, la alemana e-Plus y la holandesa KPN Mobile, de arriesgarnos y poner a disposición de los usuarios una serie de contenidos. Si lo que ofrecíamos no tenía el éxito esperado, debíamos modificar la oferta. Poco tiempo después comprobé que los japoneses no éramos los únicos que teníamos esa extraña manía de descargarnos tonos de móviles a través del teléfono.

P. ¿Y en Europa qué servicios son los que cuentan con una mayor demanda?

R. Es complicado generalizar, pero desde luego lo que más gusta al público es todo lo que tenga que ver con personalizar contenidos, como por ejemplo la descarga de salvapantallas, aunque la descarga de tonos sigue siendo la opción estrella. Nuestra política es ofrecer el mayor número de contenidos para cubrir todos los gustos. Contamos con 3.400 sitios accesibles desde el teléfono i-mode. Es especialmente importante también contar con proveedores de contenido local en cada uno de los países en los que estamos implantados. Así el 80% de los contenidos que ofrecemos en Alemania, Bélgica, Holanda, Francia y Taiwan corren a cargo de proveedores del país.

P. ¿Por qué ha escogido Telefónica Móviles para introducir la tecnología en España?

R. Principalmente porque cumplía con unos requisitos que aprecia NTT Docomo, como es el tener especial interés por innovar. La gran mayoría de las empresas tiende a no arriesgarse, a no probar nuevas cosas. Con Telefónica Móviles las sinergias son múltiples y entre ambas ha habido un entendimiento fácil. Hay que recordar que la estrategia de Telefónica con e-moción es bastante similar a nuestro i-mode.

P. ¿Sería un buen socio para poner un pie en el mercado latinoamericano?

R. Entre nuestros objetivos también planea encontrar la oportunidad para llegar a América Latina, aunque lo que realmente tenemos ahora que probar es si el sistema funciona en el mercado español y qué aceptación consigue tener.