Software libre

La industria Linux responde a Microsoft

Medio centenar de empresas españolas viven del software libre, con unas ventas medias de 450.000 euros

No somos un puñado de voluntarios sin sueldo. Y si no que se lo pregunten a las personas que trabajan desarrollando software libre en HP, IBM, Sun Microsystems, Wall Street o en universidades de prestigio de todo el mundo. Todos están pagados', espeta Juan Tomás García, presidente de la asociación española de usuarios y desarrolladores de software libre Hispalinux. Esta declaración defensiva se produce unos días después de que Steve Ballmer, presidente de Microsoft, visitara España con motivo del lanzamiento en nuestro país de Windows Server 2003. La mano derecha de Bill Gates advirtió ante un foro repleto de directivos del error que supone introducir aplicaciones de código abierto en las empresas: 'Al ser un grupo de desarrolladores que trabaja gratis, su actividad se convierte en algo muy impredecible'. Y añadió que el avance de Linux 'no genera ni puestos de trabajo ni inversiones en I+D'.

Estas duras críticas chocan, en cambio, con la preocupación que parece vivirse en el seno de la compañía de Redmond. Hace tres días, el diario International Herald Tribune publicaba el contenido de un correo interno del director ejecutivo de ventas de Microsoft, Orlando Ayala, en el que apostaba por una guerra de precios, al autorizar a sus directivos a hacer fuertes recortes en los mismos: 'Bajo ninguna circunstancia debemos perder frente a Linux', arengaba en el e-mail. Tras la conocida decisión de divulgar el código fuente de Windows y donar importantes sumas de dinero a la comunidad educativa, la nueva política de Microsoft parece incluir importantes descuentos, que estarían respaldados por un fondo especial de nueva creación.

'Los nervios de Ballmer no son para nosotros sino la mejor de las señales, la que nos indica que vamos por el buen camino, que estamos consiguiendo resultados, que estamos venciendo', asegura Javier Cuchí, representante de Hispalinux. Cuando este experto habla en plural se refiere a todo un colectivo de desarrolladores y de empresas cuyo negocio gira en parte o totalmente alrededor del software libre. 'No es cierto que estas herramientas no generen una industria. Otra cosa es que aún sea incipiente', dice Jesús González Barahona, profesor del área de telemática de la Universidad Juan Carlos I. Y es que no es lo mismo software libre que gratuito.

En España se calcula que hay en torno a medio centenar de empresas ligadas al desarrollo, implantación y mantenimiento del software libre. Generalmente son pequeñas: sus plantillas van de los 4 a los 50 empleados y sus ventas oscilan entre los 300.000 y 600.000 euros, aunque hay alguna excepción. La compañía Ándago, fundada en enero de 1996 y con 45 trabajadores, tuvo unos ingresos cercanos a los tres millones de euros en 2002. 'Aún no hemos alcanzado los beneficios, pero la previsión es lograrlos a lo largo de este ejercicio', cuenta su presidente, José María Olmo. El pasado año, Ándago sufrió la crisis económica, ya que sus principales clientes eran operadores de telecomunicaciones que frenaron en seco sus inversiones tecnológicas. Hoy dirige sus servicios y consultoría hacia otros sectores como la banca y la administración.

El empuje de pymes como Ándago, Disoft, Igalia, Internet Web Serveis o Yaco Ingeniería, por citar algunos ejemplos, empieza a consolidar una red de entidades que fomenta el software no propietario en España. De hecho, a la vuelta de un mes, una veintena de ellas presentará la Asociación de Empresas de Software Libre (Aesli). 'El objetivo es fomentar la idea de que detrás de Linux hay iniciativas empresariales', comenta una de las promotoras, Alicia Zurita. Ella, junto a David Aycart, fundó Esware en 1999. La compañía, con 24 empleados, enfoca su actividad hacia la venta de software, formación y consultoría. 'La situación que describe Ballmer es de hace seis años. Resulta absurdo que desprecie así una tecnología aceptada por toda la industria', defiende Aycart.

En España, algunas Administraciones públicas como la extremeña, la andaluza, la de Valencia o Aragón han apostado abiertamente por esta corriente, con el convencimiento de que les permitirá crear una industria local de aplicaciones informáticas. ¿Ocurrirá realmente? 'Lo cierto es que, de otra forma, no se generaría', apunta Barahona.

Y pone un ejemplo elocuente. 'En España nunca se habían hecho sistemas operativos hasta hace dos años. No teníamos fabricantes. En cambio, Linex se ha diseñado aquí, con sueldos españoles, aunque se hayan usado desarrollos ideados en otras partes del mundo. Y la empresa ha ganado dinero'. Según el profesor de la Universidad Juan Carlos I, el mundo del software libre está permitiendo que haya entidades que puedan adaptar sistemas operativos y aplicaciones a necesidades específicas. 'No sé qué importancia puede tener esto respecto al PIB, pero no cabe duda de que está creando un nuevo nicho de mercado que antes no existía'.

El software libre es el paraíso del integrador, en palabras del presidente de Ándago. Y el mantenimiento y el servicio se perfilan como el gran negocio. Las empresas miran todo lo que hay desarrollado en código abierto y aconsejan a sus clientes cómo adaptarlo a sus necesidades, ya que pueden 'tocar y modificar' las tripas de los programas. Esto es imposible con el software propietario. Las reglas del juego han cambiado.

El entramado empresarial que está surgiendo en todo el mundo ya suma miles de pequeñas entidades, reproduciendo el esquema español, donde despuntan compañías de México, Francia, Brasil, EE UU o Alemania. Pero éste no es un mercado exclusivamente de pymes y micropymes. Paralelo al éxito del software libre, han surgido algunos jugadores de un tamaño considerable. El más importante, Red Hat, cotiza en Bolsa y cerró el pasado ejercicio fiscal con unos ingresos de 90,9 millones de dólares, lo que supuso un incremento del 40%. En Europa destacan la alemana SuSe y la francesa Mandrake, aunque esta última atraviesa dificultades financieras. Sin filiales en España, las tres están representadas por distribuidores. 'Hace un par de años, los clientes dudaban porque no percibían una imagen de marca detrás de Linux, pero a día de hoy son ellos los que preguntan por este tipo de soluciones', apunta Susana López, responsable de producto de SuSe Linux en el distribuidor GTI.

Los expertos aseguran que es incuestionable que el software de código abierto está generando negocio. Y más cuando hay empresas que, como SAP, adaptan sus sistemas comerciales a Linux. Esta semana el fabricante alemán lanzaba al mercado su nueva solución de gestión para pymes Sap Business One sobre Windows, pero con la firme intención de que funcione sobre Linux. 'El problema de Microsoft con Linux nos es ajeno. Simplemente atendemos la demanda de unos clientes que cada vez más piden programas que corran sobre el sistema operativo libre', argumenta José Duarte, presidente de SAP Ibérica.

Igual actúan gigantes informáticos como Hewlett-Packard, IBM, Sun Microsystems, Oracle, Veritas, Peoplesoft, Dell... Por ejemplo, un 2% de la facturación de la filial española de HP se debe a servicios y hardware asociados con Linux. Sus especialistas no lo recomiendan en todos los casos, pero reconocen su fuerte crecimiento: 'Estas aplicaciones de código abierto están aún inmaduras para la gestión de grandes bases de datos o de servidores de misión crítica, pero ofrecen óptimas prestaciones en entornos web, como servidores de correo o cortafuegos, y en el cálculo científico', explica Isidro Cano, director del área de servidores y sistemas críticos de HP. La compañía presidida por Carly Fiorina tiene prácticamente toda su oferta -desde los ordenadores de bolsillo iPaq hasta los servidores Intel de 64 bits- adaptada a Linux.

Sun Microsystems, por su parte, calcula que el 5% de sus ventas tiene que ver con la oferta de código abierto, entre la comercialización de aplicaciones, equipos y servicios. Según fuentes de esta compañía, que ha contribuido con la cesión de ocho millones de líneas de código a la comunidad de desarrolladores independientes, la combinación de Solaris y Linux podría incrementar las oportunidades de negocio en el mercado de Servidores de Sun en 8.000 millones de dólares. 'Recomendamos Linux tanto por su calidad como por sus precios competitivos. Nuestro mensaje es que el cliente no debe pagar por complejas aplicaciones si no las necesita', dice Antonio García, responsable de software de Sun Ibérica.

Miles de ingenieros

IBM dedica 7.500 ingenieros al diseño de soluciones Linux. Estos trabajan en nueve centros repartidos por todo el mundo. En cuanto a inversión, el Gigante Azul ha destinado 1.000 millones de euros a la integración de su tecnología con el sistema operativo abierto. En España colabora con la Universidad Autónoma de Madrid para que sus profesores y alumnos realicen su labor de investigación. 'Más de 3.000 servidores ejecutan Linux dentro de nuestra empresa y eso es una prueba de la confianza que depositamos en esta tecnología. En todo el mundo tenemos en marcha 6.300 proyectos con clientes que demandan software libre', recuerda la directora de software Linux para España, Loreto Martínez.

Para el profesor Jesús González Barahona, ahora 'es más importante conocer el dato de cuántas empresas están implantando software libre y las que prevén hacerlo que centrarse en cuántas lo están ofreciendo, porque al final el crecimiento del mercado y el número de jugadores dependerá de la demanda'. En este sentido, una encuesta de Forrester realizada el pasado mes de marzo entre 50 grandes compañías, con una facturación superior a 1.000 millones de dólares, muestra que el 72% de ellas tiene planeado implantar Linux en sus sistemas de gestión. Y el mismo porcentaje de las que lo emplean incrementará sus inversiones. También las predicciones de la consultora IDC son halagüeñas. Aseguran que la penetración de Linux en el segmento de servidores pasará del 25% actual al 35% antes del año 2006.

A tenor de los datos, el mundo del software libre parece crecer sanamente. Depende de las fuentes, pero el número de empresas que utiliza este tipo de herramientas informáticas, la comunidad de desarrolladores y la cantidad de software disponible se doblan cada 12, 18 o 24 meses. 'Parece que estamos en una situación similar a la que vivió Internet a principios de los años noventa', sentencia Barahona. La libertad de creación y todo un campo abierto en el mundo de los servicios está generando una competencia feroz entre sus propios defensores. Queda por ver quién ganará la partida: ¿Serán los clásicos del negocio informático o las compañías puras nacidas al calor del código abierto?

Icaza: 'Debemos restar negocio a Microsoft cuando Ballmer nos dedica tanto tiempo'

Sin la participación de Miguel de Icaza, mexicano de 30 años, el desarrollo del software libre no sería el que es. La creación de Gnome (un modelo de escritorio) supuso el acercamiento al usuario medio del sistema operativo Linux. Después dirigió, entre otros, el desarrollo de Evolution (un programa de correo electrónico) y Gnumeric (una hoja de cálculo).

De Icaza ha sido uno de los invitados estrella de la quinta edición del Internet Global Congress (en Barcelona) y ante un público decantado por el código abierto. Explicó que las nuevas empresas deben buscar aquellos sectores donde la competencia no esté haciendo un buen trabajo y atacarlos en lugar de buscar grandes ideas sencillas, 'porque todas las grandes ideas sencillas ya están hechas', informa Rosario Correro.

Pregunta. ¿Qué tiene que decir a las recientes declaraciones del presidente de Microsoft, Steve Ballmer? La semana pasada criticó en Madrid al sistema operativo Linux porque está en manos de un grupo de voluntarios que trabaja gratis.

Respuesta. En toda propaganda hay siempre una parte de verdad. Lo que dijo Ballmer es cierto, hay muchos voluntarios que desarrollan sin cobrar porque les encanta hacerlo; es una pasión. Pero Ballmer omite que ya hay muchísimas compañías que convierten esos programas en productos concretos y que ofrecen servicios de soporte y mantenimiento. Y, lógicamente, cobran por ello. Lo que ocurre es que son pequeñas, y precisamente por esa razón son compañías muy independientes.

P. ¿Se puede considerar entonces que hay una industria detrás del software libre?

R. Muchas grandes compañías ya están trabajando con software libre como IBM, Hewlett-Packard, Intel y, desde luego, Sun Microsystems. Eso es industria. Y somos muchísimas más las pequeñas empresas. Por ejemplo, ahora que todo el mundo está muy preocupado por la seguridad, hay una compañía de cuatro personas en México que a partir del software libre está fabricando unas cajas de seguridad. Acoplas este programa a tu ordenador personal y puedes estar mucho más tranquilo que con Windows. Tener Windows en la Red en materia de seguridad es como poner a un pato inmóvil en una pradera y dejar que disparen. En España también existen muchas pequeñas entidades, como la catalana SoftCatalà. Esta firma se encarga de traducir al catalán Gnome. Y en Andalucía y Extremadura, a raíz de la adopción de Linux por parte de las Juntas, nacerán muchas más.

P. ¿Podría cuantificar qué parte de negocio está perdiendo Microsoft frente a estas aplicaciones?

R. Es dificilísimo saberlo. Pero, si hay una correlación entre el tiempo que destina Steve Ballmer a combatirnos y el negocio que están perdiendo, se puede deducir que cada vez más.

La industria vigila los precios de Microsoft

La Asociación de la Industria Informática y de Comunicaciones (CCIA) ha expresado su oposición contra el plan diseñado por Microsoft para frenar la competencia del sistema operativo Linux. La reacción de este organismo internacional -integrado por Yahoo, Oracle, AOL, Kodak, Sun, Fujitsu, Nokia o Nortel, entre otras- se ha producido días después de que el periódico International Herald Tribune revelara la creación de 'un fondo de reptiles' de 180 millones de dólares por parte de la empresa de Bill Gates. Esta suma le permitiría amortiguar el efecto de grandes descuentos y el ofrecimiento gratuito de su software para servidores.

'Esta revelación evidencia claras violaciones de las leyes europea y estadounidense contra los precios predatorios', dice Ed Black, presidente de la CCIA. 'Microsoft ha creado una estrategia mundial para emplear la enorme renta generada gracias a sus conductas anticompetitivas y de exclusión de la competencia utilizadas durante años', subraya.

Según esta organización, Microsoft debería entregar inmediatamente la documentación hecha pública por el rotativo citado (www.iht.com/articles/96369.html) y los datos sobre la distribución de dicho fondo a las autoridades de la Comisión Europea y al Departamento de Justicia de EE UU.

La CCIA ya había presentado una queja contra Microsoft a principios de 2003, alegando violaciones de las leyes europeas de la competencia, sobre todo con su sistema operativo Windows XP. Esta organización (www.ccianet.org), junto con la Asociación de la Industria del Software y la Información (SIIA), ha apelado la aplicación del acuerdo entre Microsoft y el Departamento de Justicia de EE UU para cerrar su caso judicial sobre prácticas de monopolio.

'Si es verdad que los descuentos que quiere aplicar Microsoft constituyen un abuso, se estaría infringiendo el artículo 82 de la legislación europea de la competencia, contrario a que una empresa dominante aplique descuentos capaces de eliminar a la competencia', dice Thomas Vinje, abogado de Morrison y Foerstter en Bruselas, despacho involucrado en casos contra Microsoft. El comisario europeo de Competencia, Mario Monti -que en 2001 multó a Michelin por prácticas similares- ha preferido no hacer comentarios.