El déficit exterior crece pese al declive de la divisa

Tras dos meses de caída del déficit comercial, éste se volvió a disparar en marzo un 7,7%, hasta los 43.500 millones de dólares. La cifra está por encima de las previsiones de los analistas que explicaban luego que tras la huelga en Venezuela y por la guerra contra Irak aumentó la preocupación por los posibles problemas en el aprovisionamiento de petróleo. Así las cosas, el aumento de las importaciones de productos petrolíferos ha dejado el déficit en marzo en el segundo mayor de la historia tras el registrado en diciembre de 2002 (44.900 millones de dólares).

El mes pasado las exportaciones se mantuvieron al alza por tercer mes, al crecer su valor en 500 millones de dólares, pero las importaciones subieron unas cinco veces más y añadieron a la cuenta final 3.600 millones a las cifras del mes anterior, que con un dólar más débil, resultan también más caras.

Algunos analistas, como Jay Bryson, de Wachovia, consideran que marzo fue un mes particular que se ha visto influido por 'factores extraordinarios' como una partida excepcional en las exportaciones en febrero a causa de un gran contrato de venta de aviones comerciales (por importe de 900 millones) y el aumento de las importaciones del petróleo que se espera que se rebajen en los siguientes meses. La expectativa es que en abril el déficit se reduzca.

Las ventas al exterior se han visto robustecidas en el trimestre apenas un 5% con respecto al año anterior a pesar de la caída del dólar. Los analistas esperan que la continua depreciación de la divisa norteamericana añada mercado pero no demasiado mientras que las economías que reciben los productos de EE UU no se recuperen también y dinamicen sus compras. Para el Tesoro de EE UU, el déficit comercial no es un problema. Su responsable, John Snow, aseguró el fin de semana que el único agujero que le importaba es el del mercado laboral.