Medio Ambiente

Bruselas prevé un rápido aumento del consumo de gas natural en la UE

El primer estudio de la Comisión Europea sobre las perspectivas de la evolución mundial en los ámbitos de la energía, la tecnología y la política climática augura que el gas natural 'llegará a representar una cuarta parte del suministro energético mundial en 2030'.

El incremento de la demanda se deberá, sobre todo, a su utilización para generar electricidad. En la Unión Europea, en concreto, el gas natural será la segunda fuente de energía más utilizada después del petróleo y por delante de la hulla y el lignito. El documento prevé un descenso a largo plazo de los precios del gas en Europa, hasta situarse en torno a los 20 euros por barril en 2030. Pero la Comisión alerta sobre extrema dependencia de las importaciones, procedentes, sobre todo, de Rusia.

La Comisión enmarca su estudio en relación con el compromiso internacional de reducir entre 2008 y 2012 un 8% sus emisiones de gases de efecto invernadero respecto al nivel de 1990, según se explica en el Protocolo de Kioto. La sustitución del carbón por gas natural en la producción intensiva de electricidad puede contribuir a que la UE se aproxime a ese objetivo.

La Agencia Europea de Medio Ambiente publicaba precisamente la pasada semana los últimos datos sobre la evolución en la UE de las emisiones de los seis gases que se consideran responsables del cambio climático. Con un aumento del 1% de las emisiones en 2001, los Quince se han alejado por segundo año consecutivo del objetivo que les marca el Protocolo de Kioto.

A cinco años vista, los Quince deberían reducir un 5,7% sus emisiones de gases contaminantes. La industria europea será la principal responsable de recortar las emisiones, advierte la Comisión, tanto reduciendo su consumo energético como optando por fuentes menos contaminantes. El documento subraya que la utilización de la energía nuclear y de las energías renovables puede contribuir a reducir un 30% la factura final de Kioto.

Las empresas españolas ya destinaron en el año 2000 más de 300 millones de euros a reducir sus emisiones gaseosas. España fue uno de los cinco países europeos que en 2001 mejoró su evolución, reduciéndolas por primera vez en cinco años. Pero aún supera en 17 puntos porcentuales el incremento de emisiones que le corresponde según los compromisos de Kioto (+15%).