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El grupo culmina su viaje de ida y vuelta en España y se vuelca en banca minorista

La adquisición del Zaragozano marca una nueva etapa en la estrategia del décimo banco del sistema financiero español. La entidad británica, uno de los pocos bancos extranjeros que ha triunfado en el negocio minorista gracias a su especialización en la gama alta con una reducida red de sucursales. La banca universal y el negocio de empresas cobra importancia con la operación anunciada ayer, que le permitirá ampliar la oferta y triplicar la red y su base de clientes.

Barclays desempolvó ayer sus viejos proyectos de convertirse en uno de los grandes actores del sistema financiero español. Con la compra del Banco Zaragozano, la filial española del tercer banco del Reino Unido vuelve a dar un giro a su modelo del negocio en España. Un proyecto que había iniciado en 1995 y que se basaba en la especialización de su oferta hacia los clientes de gama media-alta y en la comercialización de ciertos productos. Este cauto modelo concentrado en la rentabiliadad ha permitido que la filial sea uno de los pocos bancos extranjeros que ha conseguido triunfar en España operando en banca minorista.

Sin embargo, el tiempo de la timidez parece haber pasado para Barclays. Así lo demostró en febrero el consejero delegado de Barclays, Jacobo González-Robatto, cuando aseguró que la entidad no estaba 'contenta con su tamaño en España' y puso sobre la mesa el deseo de la matriz de convertirse en el cuarto banco del país. 'Hace cuatro meses lo anunciamos. Hoy lo ponemos en marcha'.

Así, para el directivo, esta compra ha supuesto la 'culminación del éxito en el mercado español' y el principio de la nueva andadura. 'La compra de Banco Zaragozano nos aporta una plataforma que nos permitirá intensificar y fortalecer nuestra competitividad', afirmó.

Esta intensificación y fortalecimiento se concretarán en una ampliación en el mercado minorista, una prioridad en la estrategia de la matriz y un segmento en el que el Zaragozano ofrece todo tipo de productos a 328.000 clientes. También se reforzará el segmento de pymes -el Zaragozano cuenta con 50.000 clientes en este segmento, por los 11.000 de Barclays- y triplica el número de grandes empresas, que pasarán a 3.000.

Tanto González-Robatto como el director financiero de la matriz, John Varley como el presidente del Zaragozano, Felipe Echeverría, ensalzaron repetidamente la 'complementariedad' del negocio de ambas entidades. 'Queremos conservar lo mejor de las dos casas', afirmó el directivo de Barclays al tiempo que se deshacía en elogios hacia el Zaragozano y la gestión de Felipe Echevarría al frente de la entidad opada. Una calidad que, a tenor de las palabras, va a ser importante para la estrategia de Barclays. 'No queremos emular a los grandes, sino ser el banco que mejor servicio da en España', aseguró ayer González-Robatto.

El Zaragozano, según su presidente y consejero delegado Felipe Echeverría, continuará con su actividad normal durante este año, 'y luego estarán a lo que Barclays diga', aseguró con humor. Este lo que Barclays diga supone, por ahora, el mantienimiento de ambas marcas y, según adelantó Barclays, del equipo directivo, con Echeverría a la cabeza, el ejecutivo que llevó a beneficios a la entidad.

La otra gran apuesta de Barclays reside en la red de sucursales que adquiere. El número de oficinas red agencial, que se incrementará en un 218% en zonas 'de alto crecimiento', según destacó González-Robatto. Es en este punto donde mejor se ve el cambio. Hace ocho años, los débiles resultados forzaban a a Barclays a replegar velas hacia zonas seguras como la banca privada y se decidió la venta de 39 oficinas al Banco del Comercio. A la vista estaba que no contaban con las economías de escala para competir por precioss. 'La situación ha cambiado', afirmó González-Robatto. 'Ahora somos mucho más grandes'.

Un tránsito hacia el tamaño que se ha producido con vaivenes desde 1974, año en el que el banco instauró su primera oficina de representación. Más tarde, Barclays se lanzaría, como todos sus competidores, a la caza de entidades. Suyo fue el Banco de Valladolid en 1981, que le aportó un negocio minorista del que después se saldría.

La entidad da por terminada la expansión en Europa

El Zaragozano da un paso más en su estrategia internacional en un año que ha dedicado a la expansión en el mercado europeo, informa Jules Stewart.

Barclays lanzó su ofensiva a principios del ejercicio con la absorción de Charles Schwab Europe, filial del primer broker por Internet de EE UU, que ha supuesto el traspaso de activos por valor de 5.400 millones.

Con la operación del Zaragozano, la primera de envergadura desde la absorción de la Woolwich hace tres años, el banco da por terminada la búsqueda de un socio europeo, uno de los objetivos de prioridad de Matthew Barrett, consejero delegado. Un portavoz de la entidad dijo que, por ahora, el banco no tiene planes de expansión en otros países.

Para Barclays, España representa un país de inversión atractivo por el dinamismo de su economía y el potencial de un rápido crecimiento de los mercados financieros, algo en lo que coincidió ayer González Robatto. La compra permite, además una piedra más en la voluntad de diversificación dentro y fuera del Reino Unido, visto el mal momento de la renta variable y de la división de banca de inversión, Barclays Capital, que ha sufrido recortes en los últimos meses.

El beneficio de Barclays cayó un 6% en 2002 hasta 4.800 millones, lacrado por la morosidad en la división de banca corporativa y el riesgo del banco con Argentina. Por lo tanto, en la city se considera lógico que Barclays, con la oferta por el Zaragozano, trate de potenciar su negocio tradicional en un mercado europeo de fuerte desarrollo.