Los inversores, muy cautos ante los movimientos

Si nos atenemos, una vez más, al comportamiento de las compañías eléctricas en Bolsa habrá que concluir que los inversores nunca confiaron en el éxito de la opa sobre Iberdrola. Ni la evolución de la cotización de las acciones de esta compañía ni los volúmenes de negocio sugieren lo contrario.

La eléctrica, protagonista de las grandes operaciones fallidas, mantiene una evolución propia de un valor destacado del Ibex, que es el principal índice del mercado nacional y el que sirve de referencia a los grandes fondos de inversión internacionales. También, a los que actúan con derivados.

En lo que va de año, las acciones de esta compañía eléctrica se han comportado en línea con el índice, ligeramente por encima. Iberdrola terminó la semana pasada con ganancia acumulada desde enero del 8,09%, frente a una mejora del 6,95% del Ibex en el periodo.

Ha sido Endesa, curiosamente, la mejor parada desde enero, con un avance en el periodo del 16,23%, lo que da idea de que las acciones que engloban el Ibex evolucionan, con mucha frecuencia, más por los ímpetus y decisiones al instante de las cestas de compras de valores de los grandes fondos de inversión, que por los criterios o situaciones específicas de cada empresa. Es más, esta eléctrica, aunque es la mayor capitalizada dentro del sector, es la que mayores dudas siembra entre los profesionales del mercado por su excesivo endeudamiento y su reducida capacidad de maniobra que quiere ahora rectificar, al parecer, al rebufo de la opa fallida.

En términos puramente bursátiles sucede, también, que Endesa parte de posiciones más bajas por cotización, que no más baratas, como suelen decir los clásicos. Iberdrola ha aguantado mejor el diluvio bajista que comenzó en 2000, aunque, también, pasó con más pena que gloria las alzas sucesivas del mercado antes de entrar en barrena. Su evolución en los últimos años ha sido horizontal, sin especiales altibajos y, eso sí, siempre bajo presión, pero también, entre el escepticismo de los inversores y especuladores.

Es, en cualquier caso, Gas Natural la peor parada. Señalan algunos especialistas que el comportamiento en Bolsa de esta compañía es de libro, porque aquellas empresas que opan a otras salen peor paradas que las opadas. Nadie cuestiona su gran potencial de crecimiento, a través de la comercialización del gas. Tampoco, los grandes esfuerzos que a nivel de endeudamiento tiene que hacer si quiere comprar otra empresa. De ahí la penalización en Bolsa. En lo que va de año esta compañía pierde en el mercado un 5,26% y se coloca en los últimos puestos por rendimiento del Ibex, cuando históricamente ha sido una de las que mejor han evolucionado.

Respecto a Repsol, los analistas fijan más sus recomendaciones alrededor de su programa de desinversiones y evolución del precio del petróleo que por lo que le atañe en las diferentes operaciones de reorganización del sector. Al menos, por ahora.