Internacional

Las grandes potencias entregan el plan de paz para Oriente Próximo

El plan advierte de que 'la solución sólo se conseguirá mediante el final de la violencia y terrorismo cuando el pueblo palestino tenga un liderazgo que actúe de forma decisiva contra el terror y desee y sea capaz de construir una democracia basada en la tolerancia y la libertad'. Una declaración significativa, ya que los promotores del plan han esperado a que Abu Mazen jurara el cargo de primer ministro, reemplazando al presidente Yasir Arafat como cabeza visible del poder efectivo en la región palestina.

El documento divide el proceso de pacificación en tres fases. La primera de ellas exhorta a ambas partes al cese total de la violencia. De junio a diciembre se concretaría la creación de un Estado palestino con fronteras provisionales y se sentarían las bases para la reconstrucción económica y política. En la última fase, entre 2004 y 2005, se abordarán cuestiones delicadas, como el estatus final de Jerusalén, los refugiados palestinos, los asentamientos de colonos judíos y las fronteras definitivas.

Los palestinos quieren que el plan sea aprobado de inmediato, mientras que Israel quiere hacer al menos seis cambios. La entrega del documento se produjo horas después de que Abu Mazen, jurara el cargo de primer ministro. El dirigente condenó el terrorismo, 'independientemente de la fuente de donde venga'.

Arafat pidió al Parlamento un 'voto de confianza al nuevo Gobierno encabezado por mi hermano y amigo Abu Mazen'. Durante semanas, Arafat se opuso ferozmente a Mazen, cuya elección supone el primer paso para el fin del liderazgo del histórico rais palestino.

El primer ministro prometió poner fin al 'caos armamentista' en los territorios palestinos, aunque se desconoce cómo va hacerlo. Mazen anunció que su mayor aspiración es 'el establecimiento de un Estado palestino con Jerusalén como su capital, la unión geográfica del Estado y el final de los asentamientos judíos'.

Rechazo de los radicales

Mazen cuenta con todo el respaldo de Washington. Fuentes estadounidenses filtraron ayer a Efe que el secretario de Estado, Colin Powell, se entrevistará con Mazen en Ramala seguramente a mediados de este mes. El líder palestino se convertirá además en el primer representante en visitar la Casa Blanca desde que George Bush asumió la presidencia. Para los radicales palestinos, la elección de Mazen supone una humillación para el pueblo. El dirigente también ha sido despreciado por la ultraderecha israelí.

Los extremistas islámicos también han expresado su rechazo al plan de paz. 'La hoja de ruta está dirigida a asegurar la paz de Israel a costa de la seguridad de nuestro pueblo. Es un plan para liquidar la causa palestina por la independencia. Es rechazado por nosotros', declaró ayer en Gaza el jeque Ahmed Yassin, líder de la organización radical Hamas.

Este grupo terrorista y las llamadas Brigadas de los Mártires de Al Aqsa se atribuyeron la autoría del atentado suicida que el pasado martes por la noche causó al menos tres muertos y más de 50 heridos en un concurrido pub de Tel Aviv.

La milicia Yihad Islámica también ha rechazado el plan de paz. 'La Yihad es un movimiento de resistencia y no bajará las armas hasta que termine la ocupación', sentenció ayer Mohamed al Hindi, uno de los importantes líderes de este movimiento terrorista. En los 31 meses que dura ya la segunda Intifada han muerto más de 2.000 palestinos y 730 israelíes.