Elecciones 2003

La guerra dañó la confianza política y económica de los españoles

El trabajo de campo de la encuesta del CIS dada a conocer ayer se realizó entre el 15 y el 21 de marzo. La recogida de la muestra (2.500 entrevistas) se concluyó, pues, un día después de que Estados Unidos lanzara el ataque contra Irak. En estas condiciones, los encuestadores recogieron un inequívoco deterioro de la percepción ciudadana sobre la coyuntura política y económica.

En el primer caso, el 47% de los encuestados opinó que el clima político era malo o muy malo, frente a sólo el 11,5% que lo consideraba bueno o muy bueno. Si se comparan estos datos con los del barómetro de enero, arrojan resultados concluyentes sobre el impacto que tuvo el conflicto bélico en los españoles, incluso antes de haberse iniciado. Dicha comparación refleja que la percepción sobre el momento político empeoró casi 19 puntos en el primer trimestre del año.

La opinión sobre la coyuntura económica salió también malparada en el barómetro de marzo. Los más optimistas descendieron 3,6 puntos, en tanto que los pesimistas aumentaron en casi cuatro puntos a causa de la incertidumbre generada por la guerra.

El sondeo refleja también el pesimismo que envuelve la evolución de la economía española a un año vista. Casi el 70% de los consultados en el mes de marzo desconfiaba de la mejora de la coyuntura el año que viene y opinaba que ésta seguirá igual o con tendencia a empeorar. El pasado enero este pesimismo cara al futuro económico estaba algo más amortiguado, en una cifra del 67%.

El secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, Jorge Fernández Díaz, relativizó ayer la importancia de esta encuesta al subrayar que fue concluida un día después de comenzada la guerra contra Irak, es decir, en un clima de gran inquietud política y económica. Entonces se desconocía su duración y también las consecuencias del conflicto.

En opinión del Gobierno, el barómetro realizado en abril demostrará que la opinión pública ha vuelto a su cauce normal, pues ha sido efectuado en un clima de posguerra y de calma aparente. Lo que no dijo ayer Jorge Fernández Díaz es que para cuando esta hipótesis pueda ser demostrable se conocerá un sondeo mucho más importante y representativo que el del CIS, como son los resultados de las elecciones locales y autonómicas del 25 de mayo.

Sondeos distorsionados

El mismo problema que el Gobierno achaca a la encuesta dada a conocer ayer, es decir, la distorsión que la guerra haya podido provocar en la opinión de los ciudadanos, va a volverse a dar próximamente, cuando el CIS haga público el macrosondeo realizado en las 13 comunidades donde se celebran elecciones autonómicas y en una docena larga de capitales de provincia y grandes ciudades. Entre ellas figuran Barcelona, Vitoria, Bilbao, San Sebastián, Sevilla, Málaga, A Coruña, Vigo y Santiago de Compostela.

Su trabajo de campo coincidió con las fechas de la tensión bélica, razón por la cual el Gobierno teme unos resultados más favorables al PSOE de lo que finalmente las urnas puedan deparar.

El secretario de Estado señaló ayer que los datos del barómetro de marzo son 'muy excepcionales' y 'no sorprenden a nadie' dada la tensión que provocó la guerra. 'Creo honradamente que la encuesta, estadísticamente, tiene un valor muy limitado', señaló.

Sorprende que en un cuestionario del CIS de esta naturaleza no se haya abordado con mayor profundidad el conflicto bélico en Irak cuando éste se encontraba, en términos de opinión pública, en plena efervescencia. Fernández Díaz argumentó para explicarlo que en el próximo barómetro se incluirá un cuestionario 'muy completo' sobre la situación de Irak y con 'más valor' que los datos actuales. Será dado a conocer después de los comicios de mayo y las preguntas serán parecidas a las que se incorporaron en la encuesta del pasado mes de febrero.

En aquella ocasión, la guerra contra Irak aún no había comenzado, pero ya se reflejaba en el sondeo como el tercer problema de los ciudadanos, sólo precedido por el terrorismo de ETA y el desempleo.

El segundo problema de la ciudadanía tras el paro

El impacto que la guerra contra Irak ha tenido en la opinión de los españoles no sólo se refleja en su percepción de la situación política y económica. También se hace patente de forma todavía más directa cuando se les pide que señalen los tres problemas principales que existen actualmente en España. En el barómetro de marzo el paro ocupa el primer lugar, con el 61,2%, seguido de la guerra de Irak, con el 40,2% y del terrorismo de ETA, con el 39,9%.

Desde el Gobierno también se minimizó ayer la importancia de este dato y se puso como referencia lo ocurrido con el Prestige desde que se hundió el petrolero hasta que se terminó de limpiar la práctica totalidad del chapapote. El secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, Jorge Fernández Díaz, se remitió ayer a la evolución de este caso en las encuestas del CIS. En el barómetro de marzo sólo supone ya un quebradero de cabeza para el 2,8% de los ciudadanos consultados, porcentaje que se reduce a 1,2 cuando se pregunta por los problemas que afectan directamente al encuestado. Así confía el Ejecutivo que ocurra con la guerra de Irak y con su impacto en las elecciones de mayo. En el sondeo dado a conocer ayer también se incorporan a la lista de los principales problemas la inseguridad ciudadana, el de la inmigración, las drogas y el acceso a la vivienda.

Salvo en las coyunturas con noticias de tanto impacto como la guerra, el paro y el terrorismo ocupan casi siempre los primeros lugares en el ranking de preocupaciones de los españoles.