Legislativas

Argentina necesitará una segunda vuelta para elegir presidente

Los candidatos a la presidencia argentina madrugaron ayer para depositar su voto y lanzar mensajes triunfalistas al electorado. Pero todo indica que la quinta elección presidencial desde el restablecimiento de la democracia en Argentina en 1983 será la primera en la que sea necesario celebrar una segunda vuelta.

Para hacerse con la presidencia, el candidato ganador debería captar el 45% de los votos, o bien el 40% pero con una diferencia de 10 puntos porcentuales sobre el segundo. Un resultado que ninguno de los contendientes tenía perspectivas de conseguir.

Los principales aspirantes a pasar a la segunda ronda son el ex presidente peronista Carlos Menem; el gobernador de la provincia de Santa Cruz, Néstor Kirchner, también peronista, y el economista disidente del Partido Radical, Ricardo López Murphy, de orientación centro-derechista.

Les seguía de cerca otro ex gobernador peronista, Adolfo Rodríguez Sáá, quien fue efímero presidente durante siete días en diciembre de 2001, tras la caída de Fernando de la Rúa, A mayor distancia se colocaba la ex radical y centro-izquierdista Elisa Carrió, cuya candidatura perdió bastante fuerza en los últimos días.

Menem depositó su voto en La Rioja, su provincia natal, y se dirigió de inmediato a Buenos Aires para esperar el resultado. Al colocar su voto en la urna, el candidato del Frente por la Lealtad acusó al presidente Duhalde de haber hecho la víspera 'un alegato fenómeno a favor de su candidato' (en referencia a Kirchner).

Abucheos a López Murphy

López Murphy fue recibido en el colegio electoral por representantes de la agrupación Quebracho que lo abuchearon y le acusaron de ser un 'vendepatria'.

æpermil;ste fue, sin embargo, uno de los escasos incidentes registrados en una jornada que (hasta el cierre de esta edición) estuvo marcada por la calma.

Unos 85.000 agentes de las fuerzas de seguridad patrullaban ayer los colegios electorales para garantizar el voto de los 25 millones de ciudadanos (un derecho que los argentinos están obligados por ley a ejercitar).

Algunos grupos de izquierda y de desempleados habían convocado concentraciones tras el cierre de las urnas en la bonaerense Plaza de Mayo. El lema unificado de los manifestantes era 'que se vayan todos', una frase que refleja claramente el creciente repudio de los ciudadanos a toda la clase política.

Apatía del electorado

La apatía y frialdad que ha reinado en toda la campaña refleja la enorme desconfianza de los ciudadanos en la clase política argentina. La corrupción, el enriquecimiento ilícito de muchos políticos en la última década y la falta de diligenciade los gestores públicos llegó a provocar una rebelión popular en diciembre de 2001 que derribó al entonces presidente De la Rúa.

La peor crisis económica en la historia del país también ha afectado la campaña. A diferencia de otros comicios, la ciudad de Buenos Aires no se encuentra empapelada de propaganda. Y los mensaje por televisión sólo saturaron las pantallas durante los últimos días.

Sin embargo, la falta de interés de los argentinos comenzó a ceder la semana pasada y las previsiones de los encuestadores sobre una menor cantidad de votos nulos o en blanco parecen haberse cumplido.

'Ojalá no tuviéramos que votar, pero tenemos que votar. Ninguno de los candidatos es buenos', declaraba Enrique, un jefe de ventas que está ahora en el paro, al igual que más del 20% de la población activa del país. Su punto de vista coincide con la observación del analista político James Neilson, quien asegura que 'todo lo que quiere la gente es alguien que pueda poner en marcha la economía. El problema es que nadie sabe quién es esa persona'.

Cuando se conozcan hoy los datos definitivos quedará desvelada, al menos, una parte del misterio. Y el 18 de mayo un nuevo presidente conducirá al país en una nueva etapa que será clave para el futuro de Argentina.

Según el encuestador Ricardo Rouvier, la sorpresa podría darla el ex radical López Murphy, que aglutina el voto no peronista. Pero en el resto de los sondeos este candidato aparece en segundo o tercer lugar.

López Murphy es un economista liberal que se ha visto beneficiado por la división del peronismo y por la casi extinción de su antiguo partido, que presentó como candidato a Leopoldo Moreau, quien podría no superar el 2% de los sufragios.