Reserva Federal

Bush cierra la crisis con Greenspan y le ofrece otro mandato

Los mercados están respondiendo bien por el apoyo de Bush para que se renovara el mandato de Alan Greenspan, presidente de la Reserva Federal'. Es el comentario de Bolsa que a medio día de ayer hacía la agencia Reuters en EE UU. Y es que el debate sobre la permanencia de Greenspan al frente de la política monetaria del país sigue abierto y renovado hasta el punto de que Bush tuvo que entrar ayer, por primera vez y a preguntas de los periodistas, en este debate en el que se han oído voces en su partido y el entorno de la Casa Blanca, pero no la suya.

La pregunta de los informadores, contestada con una lacónica frase, 'creo que Alan Greenspan debería tener otro mandato', se produjo el mismo día en el que se practicaba al presidente de la Reserva una operación de próstata que se ha presentado como 'normal' en un hombre de su edad (77 años) y carente de peligro al no detectarse ningún cáncer. La intervención se anunció el lunes al cierre de mercado y se espera que a finales de semana vuelva a su despacho.

Aunque se cree que Greenspan tiene buena salud y se mantiene en forma jugando al tenis, ya se sometió en 1994 a una operación similar. Su edad y estos problemas hicieron volver sobre la espinosa cuestión de la posible vacante de Greenspan, quien llegó a la presidencia de la Reserva con Ronald Reagan en 1987. La Casa Blanca lleva ya meses manos a la obra, de forma muy discreta, para buscar un candidato a sucederle. La búsqueda no fue negada cuando se hizo pública y la razón esgrimida era la edad. Sin embargo, el debate sobre Greenspan llegó a su punto más caliente y político en febrero, cuando el hombre que se mereció el título de 'Maestro' se manifestó en contra de un muy discutido plan de estímulo fiscal presentado por Bush.

La respuesta a esta falta a de apoyo a la Casa Blanca fue fulminante y asesores y senadores desestimaron las ideas de Greenspan. Un senador pidió su reemplazo, algo impensable para el intocable Greenspan. Un amigo suyo y ex consejero de Reagan, Nick Niskanen, aseguraba que podría abandonar un puesto que vence en junio de 2004. El problema es que ni la Reserva ni Greenspan se han librado del rapapolvo que ha caído de forma generalizada sobre todos los actores económicos por su papel en la burbuja de los noventa. En particular a Greenspan se le ha echado en cara que no subiera antes los tipos de interés (en mayo de 1997) para explotar la ilusión económica antes de que fuera tarde.

Abierta la caja de las esencias, tampoco se ahorraron críticas en marzo, cuando la Reserva eludió dar su veredicto sobre la economía. 'Si no lo saben ellos, ¿quién?', se quejaban los analistas.

Pero con todo el enfado que tenga Bush, ayer no tuvo más remedio que manifestar su apoyo al Maestro porque en estos tiempos de desconcierto financiero, y pese a todo, Greenspan sigue imprimiendo seguridad en la política monetaria y su permanencia calma los mercados.

Adicionalmente Bush tiene un serio problema con la gestión de un país que no termina de salir de la crisis. En este sentido, el reemplazo de Greenspan en su cuarto mandato, se hace en un momento delicado electoralmente, ya que las elecciones presidenciales se celebran en noviembre de 2004 y muchos de sus ayudantes se temen que no se llegue a tiempo a ofrecer la cara de la recuperación económica en el cartel electoral. Así las cosas, el reemplazo de su pieza más segura es algo que para Bush parecer ser un lujo que no se puede permitir.

Una larga lista de posibles sucesores

Alan Greenspan llegó a la presidencia de la Reserva Federal para suplir al anterior titular de ésta en 1987 bajo el mandato de Ronald Reagan. Sus, hasta ahora, cuatro mandatos le han hecho pasar por las presidencias de George Bush padre, que no le perdona que no bajara tipos para ayudarle a remontar la crisis económica, Bill Clinton y el actual George W. Bush.

Su paso por Administraciones de distinto color político le revelan como un hombre versátil que se ha sabido ganar el respeto de los distintos inquilinos de la Casa Blanca, una de las condiciones que irremediablemente tendrá que tener el currículum de su sucesor, quien tendrá el listón muy alto.

A pesar de ello de forma reiterada se manejan los nombres de varios posibles sustitutos, uno de los más repetidos es el de William McDonough, de 68 años, quien renunció inesperadamente de su puesto en la Reserva Federal como presidente del Banco de Nueva York y ha sido contratado como presidente del comité de auditoría de la SEC. Sin terminar de desestimar a McDonough, en las últimas semanas se ha hablado de otros nombres, como John Taylor, subsecretario del Tesoro, o Martin Feldstein, profesor de Harvard, o el propio vicepresidente de la Reserva, Roger Ferguson, de 50 años. El único problema de su candidatura, que es barajada como la más natural, al igual que la de McDonough, es que, a diferencia de Greenspan, ambos son demócratas.

La lista de los sucesores, al menos oficiosamente, está así inacabada.