Un experto alerta del riesgo a los flujos de capitales

El director del Instituto de Política Económica de Colonia, Juergen B. Donges, alertó ayer de los riesgos existentes de restricciones a los movimientos de capitales y de avances 'indeseados' en el proteccionismo comercial a nivel mundial, porque restringe las capacidades de crecimiento económico. A su juicio, 'hay que evitar una recaída en el unilateralismo norteamericano, del que existen evidencias ciertas desde los atentados del 11 de septiembre de 2001, y que puede suponer un mayor control en el movimiento de productos, de personas y de capitales'.

A su juicio, la lucha contra el terrorismo internacional, tanto por las vías de control físico de las personas como del control en el movimiento de capitales, 'supondrá un encarecimiento de las transacciones, y eso es un obstáculo que hay que pagar y que puede en muchos casos hacer desistir a determinados movimientos; y si se produce ese freno es muy peligroso'.

El investigador economista alemán afirmó en la presentación del libro La economía mundial contemporánea y sus procesos de cambio, del profesor Gregorio Izquierdo, y editado por el Instituto de Estudios Económicos, que 'las tentaciones proteccionistas están apareciendo de nuevo, y habrá que ver si la nueva ronda de Doha tiene finalmente éxito y se eliminan los obstáculos al libre comercio, a la competencia y si todo esto se acompaña con una más necesaria todavía reforma la política agraria común en la Unión Europea'.

Para el profesor Donges, 'además de mantener la actual libertad del movimiento de capitales, hay que mantener también, pero mejorada, la arquitectura financiera internacional, con mejoras en sus instituciones; la libertad de los capitales es la mejor disciplina para los Gobiernos, especialmente para aquellos que precisan de grandes masas de capital para reactivar las economías'.

Donges apuntó que es necesario invertir en capital humano (educación y conocimiento) y que aumente su oferta, para seguir manteniendo una sociedad abierta con políticas económicas atractivas, y ante la incertidumbre económica mundial después de la guerra en Irak, dijo que 'va a ayudar mucho que la economía norteamericana sea muy flexible y tenga un mercado elástico'.

Mostró su preocupación por la prolongación del déficit presupuestario norteamericano, que podría desembocar, de mantenerlo mucho en el tiempo, en una subida de tipos de interés a largo plazo; no obstante, admitió que 'la flexibilidad de la economía norteamericana podría absorber estos riesgos'.

Respecto a Europa, con un déficit público muy alto en Alemania de carácter estructural, transmitió mayor pesimismo. 'Alemania no es que no pueda aligerar su déficit, es que no quiere; es que tiene una legislación que en muchos casos promociona el no trabajar, porque es más beneficioso estar en el sistema de protección social que trabajando'. A su juicio, en Europa no existe riesgo de deflación, y 'una bajada de tipos sólo puede justificarse para reactivar la demanda'.