Miradas digitales

Bitácoras y (r)evolución

Primero fue el html, después vino el dhtml y finalmente el xml. En lenguaje corriente, el hipertexto nos permitió hacer páginas web personales, el hipertexto dinámico permitió la personalización de la información y el html extendido ha permitido la irrupción de una nueva forma de incorporar al internauta al equipo productivo de la ingente y creciente World Wide Web sin exigirle conocimiento avanzado alguno.

Basta saber escribir en html, incluso ni es necesario, para crear una bitácora: mezcla de diario y referenciador que personaliza con el enlace, nuestra forma de ver el mundo, permitiendo que los demás la conozcan y aprovechen. ¿Un paso más en la evolución hacia la muerte del periodismo? ¿Un paso adelante en la globalización y vulgarización del ejercicio periodístico? ¿O el renacimiento de la palabra en quien verdaderamente vive la experiencia informativa de forma cotidiana?

Lo que están construyendo las bitácoras es algo que todavía no ha sido definido y que, como la Red misma, aún no ha comenzado siquiera a dictar mandamientos que esculpir en piedra. De momento, nos permite garabatear con la tiza en la anciana pizarra algunas impresiones, tal vez algunas precisiones, sobre cómo podemos convertir lo que antaño era una simple página personal en un eficiente medio de comunicación.

Un medio informativo que, asumiendo espontáneamente la forma de diario, periodiza nuestras impresiones, paseos virtuales, reflexiones, o nuestra actividad fotográfica, permitiendo que construyamos con esos retazos de realidad un retrato de nuestra visión del mundo y la transmitamos a otros que, como nosotros, se preocupan por trasladar su conocimiento y su experiencia a quien desee aprovecharlos.

Las bitácoras, los weblogs, los blogs (como queramos llamarlos en función de nuestra conciencia y perspectiva lingüística) son más que un fenómeno novedoso: la recuperación del espíritu primigenio de la red. Un espíritu basado en la amplificación del potencial individual para la comunicación de masas.

Desde aquel primer paso que constituyó enviar un correo múltiple por el mismo coste que uno individual, rompiendo la economía de escala del correo tradicional, los siguientes han sido siempre de gigante. Pero pocos han traído la retroalimentación que suponen las bitácoras para el periodismo digital que se construye con nuestra actitud, nuestra creatividad, nuestra producción e, incluso, muy a pesar de ellas.

Las referencias externas permiten algo tan interesante como vincular una información con los comentarios que han hecho de ella sus lectores, y al mismo tiempo las web de esos lectores a la página de la información referida, lo que abre nuevos campos para la intermediación publicitaria en la Red y pone en evidencia los modelos que hasta el momento, con formato en exceso tradicional, se han intentado fijar en Internet.

La irrupción de opciones como Iblog para los usuarios de Mac evidencia que 'otro mundo es posible' también para publicar en Internet sin el más mínimo conocimiento de programación o administración informática. Intuir, cuando menos, que la (r)evolución de Internet apenas ha comenzado. ¡Cuán afortunados somos de vivir en estos tiempos! Y qué poco nos quejamos.

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