Bolsa

El refugio del dividendo

Invertir con la mirada puesta en el dividendo se ha puesto de moda. Después de tres años bajistas en Bolsa, el rendimiento del cupón de muchos valores bate a la inflación, algo que no logran ni los fondos monetarios ni las letras del Tesoro

Estrategias de inversión basadas en la rentabilidad por dividendo. Esta es la consigna de moda entre algunos gestores y analistas para el corto y medio plazo. La incertidumbre bélica se diluye, pero las dudas acerca de la recuperación económica permanecen. En este contexto pocos son los que apuestan por una recuperación fulgurante de los mercados, y la inversión con la mirada puesta en el dividendo gana adeptos. La caída de las cotizaciones, junto con el compromiso de las compañías de mantener la remuneración a los accionistas hacen que la rentabilidad por dividendo de más de 20 empresas españolas cotizadas supere a la inflación interanual, situada en el 3,7%. Un factor de peso si se tiene en cuenta que el rendimiento medio de los fondos de inversión monetarios (Fiamm) es del 2,4% y que la rentabilidad de las letras del Tesoro es inferior al 2,5%.

A lo largo de todo el ejercicio 2002 las empresas cotizadas españolas repartieron entre sus accionistas un total de 8.446,77 millones de euros brutos (6.926 millones netos) en concepto de dividendo. Esta cifra es un 0,77% inferior a la de 2001 y supone el primer retroceso en el pago de dividendos en términos brutos desde 1993. No obstante, hay que tener en cuenta que en 2002 la mayoría de las compañías repartieron los dividendos complementarios correspondientes a sus cuentas de 2001 y efectuaron los primeros pagos a cuenta de 2002, dos años muy malos para los resultados empresariales. Además, la rentabilidad por dividendo media de la Bolsa de Madrid en términos netos se situó en el pasado ejercicio en el 2,7%, el mejor nivel desde 1996.

'En un entorno de debilidad económica como el actual, el hecho de que las compañías hayan reafirmado el cupón constituye una señal de optimismo hacia el mercado. Las empresas tratan así de infundir credibilidad en sus resultados presentes y futuros entre los accionistas', explica Juan María Soler, gestor de renta variable de Sabadell Banca Privada. Las compañías saben muy bien el efecto balsámico que tiene el dividendo en el precio de las acciones: SCH, BBVA o Endesa se apresuraron durante el último trimestre del año pasado a acallar los rumores acerca de un posible recorte de los dividendos con cargo al ejercicio 2002, Repsol ha anunciado la vuelta al dividendo complementario y Telefónica recuperará la retribución directa a sus accionistas tras abandonar el pago de dividendos en 1998.

Endesa, Arcelor, REE, SCH, Fenosa y Metrovacesa están entre los valores más rentables por dividendo, según las previsiones de los analistas

'La caída de las cotizaciones han convertido la rentabilidad por dividendo en uno de los soportes del mercado en los momentos más complicados. Una rentabilidad esperada por dividendo elevada evita a muchos accionistas tener que vender en momentos en que las cotizaciones están en niveles muy bajos', explican los expertos del servicio de estudios de la Bolsa de Madrid en el Resumen de Mercado de 2002.

Los dividendos son la parte de los beneficios que la empresa reparte entre sus accionistas. Por lo tanto, la evolución de los resultados va a condicionar la cuantía de las retribuciones. Hay, sin embargo, un segundo factor que también condiciona el pago de dividendos como es la política financiera de las compañías. En función de las condiciones económicas y de mercado, los gestores deciden qué es más prioritario en cada momento para la empresa: mantener o aumentar el pago de dividendo, o incrementar la parte de los beneficios que se destina a las inversiones.

'¡Cómo cambian los tiempos! Hace apenas unos años, en plena burbuja bursátil, prácticamente nadie prestaba atención al dividendo, ni los inversores ni las propias compañías. En el año 2000, en EE UU, más del 80% de las empresas cotizadas no pagaban dividendo. Incluso aquellas que anunciaban un aumento de la retribución eran castigadas con dureza. Lo que importaba era el crecimiento a toda costa', explica Fernando Luque, de Morningstar, compañía dedicada al análisis de fondos. 'Hoy en día, las cosas parecen cambiar de signo y el dividendo vuelve a estar de moda', añade.

Rentabilidad más que cantidad

A la hora de valorar una compañía por el dividendo que paga, al inversor particular no le interesa tanto la cuantía total que esa empresa destina a la retribución de los accionistas, sino la rentabilidad que el dividendo por acción supone en relación a la cotización. En general, el dividendo pagado en los últimos 12 meses suele ser una buena orientación de los dividendos a cobrar en los 12 siguientes, pues las empresas suelen atenerse a una periodicidad más o menos fija en los pagos. En este caso, para calcular la rentabilidad por dividendo, habría que dividir la suma de los dividendos pagados en el último año entre el precio de cierre de la acción en la última sesión. El resultado sería la rentabilidad por dividendo que obtendría en los próximos 12 meses un accionista que comprase a los precios actuales (bajo el supuesto, claro está, de que esa compañía repitiera los dividendos). Con la caída del denominador (el precio de las acciones) la rentabilidad por dividendo se incrementa, y viceversa.

En función del cupón abonado en los últimos 12 meses, 13 valores del mercado continuo ofrecen una rentabilidad por dividendo situada entre el 3% y el 4% (Acesa, Duro Felguera, Ebro Puleva, Ence, Funespaña, Iberpapel, Colonial, Metrovacesa, Pescanova, Tavex Algodonera, Tubacex, Urbis y Vallehermoso). Con una rentabilidad entre el 4% y el 5% hay 12 compañías (Aurea, Azkoyen, Catalana Occidente, Cortefiel, Dinamia, Iberdrola, Red Eléctrica, SCH, Unión Fenosa, Uralita, Vidrala y Zardoya). Por último, cuatro empresas tienen un rendimiento por dividendo superior al 5% (Aldeasa, Cementos Portland, EADS y Endesa).

Lo que ocurre, sin embargo, es que el dividendo no es el mismo un año tras otro, pues dependerá de los resultados de las empresas y de su política de retribución al accionista. Por lo tanto, para calcular la rentabilidad por dividendo, se utilizan también las previsiones de los analistas acerca de cuál será el dividendo de una compañía con cargo a los resultados de cada ejercicio. Dividiendo la previsión de dividendo por el precio de cierre de la acción se obtiene la rentabilidad por dividendo. Hay que matizar, no obstante, que lo habitual es que los dividendos con cargo a los beneficios de un ejercicio no se repartan en su totalidad ese año. Los valores incluidos dentro del Ibex 35 son los más seguidos por los analistas y, por lo tanto, sus previsiones de dividendos suelen ser las más fiables. La agencia IBES recopila las estimaciones realizadas por las firmas de Bolsa y bancos de inversión más importantes de Europa. En función de las previsiones correspondientes al ejercicio 2003 y del precio actual de las cotizaciones, Endesa sería la más rentable. Los títulos de la eléctrica ofrecen un rendimiento del 5,29%. Le siguen Red Eléctrica, con una rentabilidad por dividendo del 4,98%, Arcelor (4,67%), Metrovacesa (4,58%), Unión Fenosa (4,44%), BBVA (4,22%), SCH (4,14%).

Asimismo, el consenso de mercado prevé que el dividendo neto de Telefónica en 2003 y 2004 se sitúe en 0,19 euros y 0,25 euros por acción, respectivamente, lo que, al precio de cierre de ayer, implicaría una rentabilidad por dividendo del 1,9% para el ejercicio 2003 y del 2,5% para 2004.

'En estos momentos una estrategia de inversión basada en la rentabilidad por dividendo es bastante acertada', explica Juan María Soler. 'No obstante, hay sectores como bancos, cajas y concesionarias, en los que la rentabilidad por dividendo tiene más importancia que en otros, ya que son compañías con una elevada generación de caja', matiza este experto.

La demanda de compañías que paguen dividendos atractivos no se ciñe sólo al inversor particular. En los últimos tiempos han surgido fondos que invierten exclusivamente en valores de alta rentabilidad por dividendo. El partícipe que invierte en un fondo tiene la ventaja de que el gestor que cobra los dividendos los reinvierte en el fondo, lo que hace crecer el valor liquidativo.

'Es imposible predecir si este tipo de fondos va a seguir comportándose mejor que el resto', sostiene Fernando Luque. Este experto reconoce que, en la reciente subida de las Bolsas, los fondos de alta rentabilidad por dividendo y, en general, los de valor se han quedado ligeramente rezagados respecto a los fondos de crecimiento. 'Pero, si las incertidumbres persisten, lo lógico sería que volviesen a presentar un mejor comportamiento relativo, ya que estos fondos realmente aportan valor añadido a los inversores en mercados bajistas o laterales', concluye.

El presidente de Telefónica, César Alierta, se ha visto forzado por la crisis de resultados y la caída bursátil a cambiar la política de remuneración a los accionistas. En 1998 su antecesor en el cargo, Juan Villalonga, decidió que Telefónica era una empresa de crecimiento y que como tal destinaría sus beneficios a realizar inversiones, que crearían valor para el accionista. Desde entonces la compañía emprendió una política de retribución basada en ampliaciones de capital liberadas.

El pasado mes de julio, el mismo día en que comunicaba unas pérdidas millonarias por los saneamientos del UMTS, Telefónica hacía pública su intención de volver al dividendo y amortizar un 2% del capital de la operadora que tenía en autocartera. Dos fórmulas de retribución a las que se les ha unido un dividendo en especie que consiste en el reparto de hasta el 30% del capital social de Antena 3 entre sus accionistas.

La retribución directa de Telefónica consiste en un pago de 25 céntimos de euro por acción. La remuneración se hará con cargo a reservas de libre disposición, ya que la compañía no puede pagar dividendo a cuenta de los beneficios, pues cerró 2002 con unas pérdidas de 5.576 millones de euros.

El dividendo se pagará en dos plazos. El primero, por importe de 13 céntimos por acción, se hará efectivo a partir del 3 de julio, y el otro, de 12 céntimos, se repartirá a partir del 15 de octubre. Telefónica Móviles también pagará 'a lo largo del mes de junio' el primer dividendo de su historia: 0,175 euros brutos por acción.

Los dividendos cuentan con una privilegiada fiscalidad para los inversores particulares en comparación con los intereses. Además, a partir de enero de este año se ha rebajado la retención practicada por las empresas desde el 18% hasta el 15% de la cuantía bruta. Es la segunda rebaja fiscal en menos de tres años, ya que en 2000 ya se rebajaron las retenciones sobre dividendos del 25% al 18%.

El mejor tratamiento impositivo hace posible que los dividendos netos que percibe el inversor crezcan aunque se mantenga la remuneración bruta.

La norma general incluida en el impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF) establece que los dividendos se integren en la base imponible por 1,4 veces su importe bruto, pero luego se aplica una deducción del 40% en la cuota.

En función de los tramos de renta, la evolución de estas dos variables será diferente. En los tramos más bajos genera una especie de crédito fiscal. Los contribuyentes cuyo tipo marginal es inferior al 28% no sólo no tributan por los dividendos, sino que recuperan parte de los impuestos que en su día pagó la empresa por sus beneficios. Así, Hacienda no sólo devuelve la rentención, sino que paga un 19% extra a los perceptores de dividendo con tipo marginal del 15%. En la práctica, en España sólo tributan por los dividendos aquellas personas con un tipo marginal superior al 28%.

El régimen fiscal de los dividendos que disfrutan en España las rentas medias y bajas empeoraría si se aplicase la nueva medida que quieren aprobar en EE UU. El presidente George Bush anunció a principios de enero un paquete de medidas de estímulo para la economía entre las que se incluye la exención fiscal para los dividendos cobrados por los particulares. EE UU trata con esta medida de eliminar la doble imposición que supone que las empresas paguen impuestos por los beneficios y los particulares vuelvan a tributar por la parte de los mismos que se les reparte.

La medida aún está pendiente de aprobación. El elevado déficit público de EE UU puede retrasar su entrada en vigor.