Guerra en Irak

Los Quince restañan sus discrepancias de cara a la posguerra iraquí

Las profundas discrepancias entre las principales potencias europeas por la guerra de Irak se han suavizado y así se constató ayer en la cumbre de Atenas. Las divisiones, las acusaciones y los silencios de los últimos meses han dado paso a un nuevo marco de diálogo con el trasfondo de la reconstrucción de Irak. Ante las oportunidades de negocio que presenta la posguerra y la amenaza de grave fractura en el seno de la Unión, los Quince han optado por el 'pragmatismo', en palabras del presidente francés, Jacques Chirac.

Los responsables de España, Reino Unido, Alemania y Francia promovieron ayer un texto paralelo a la cumbre de la ampliación en la que destacaban el papel central de la ONU en el país, que en las circunstancias actuales la responsabilidad de garantizar la seguridad en Irak corresponde a 'las fuerzas de la coalición' y la disponibilidad de los Quince a tener un papel 'pleno' en la reconstrucción iraquí.

Aunque ningún dirigente europeo había puesto ayer objeciones a la declaración, la presidencia griega de la UE retrasó ayer su aprobación, con el fin de desligar el texto de la ceremonia de la ampliación.

El nexo que ha permitido que acerquen posturas España y Reino Unido, por un lado, y Francia y Alemania, por otro, ha sido la necesidad de que la ONU juegue un papel central. 'En eso estamos todos de acuerdo y esto nos conducirá a un texto que creo que será aprobado mañana por hoy', dijo Chirac.

Lo cierto es que las motivaciones de unos y otros en este acercamiento tienen, cuando menos, otros elementos añadidos. El presidente del Gobierno español, José María Aznar, y el primer ministro británico, Tony Blair, afrontan una difícil situación política interna ante el rechazo mayoritario de sus opiniones públicas al apoyo expresado a la guerra contra Irak. Chirac y el canciller alemán, Gerhard Schröder, temen que su rechazo a la guerra suponga la exclusión de sus empresas de la reconstrucción iraquí.

Una nueva situación

La reunión del pasado martes entre Blair y Schröder en Hannover ya evidenció este giro. 'No es ningún secreto que había diferencias de opinión sobre la necesidad de la guerra, pero ahora estamos de acuerdo en que, en esta nueva situación, es hora de avanzar y trabajar juntos', aseguró el canciller.

El número tres del Departamento de Estado de EE UU, Marc Grossman, aseguraba ayer que la financiación de la posguerra de Irak no tiene por qué presentar grandes problemas porque 'incluso países que se han opuesto a la guerra, como Alemania, nos han expresado su deseo de participar en la reconstrucción', aseguró ayer por videoconferencia.

Blair, como gesto, expresó a Schröder su deseo de cooperar en la iniciativa de Francia, Alemania y Bélgica de profundizar en la seguridad común europea.

Por su parte, Jacques Chirac decidió el pasado martes reanudar el diálogo con el presidente de EE UU, George Bush, interrumpido desde el 7 de febrero, para transmitir el deseo de Francia de 'participar de forma pragmática' en la reconstrucción de Irak, tras la gran preocupación expresada por la patronal (Medef) ante el bloqueo de empresas francesas por parte de EE UU, informa Sara Acosta desde París.

Su presidente, Ernest-Antoine Seillière, que hizo pública por primera vez la alarma de la clase empresarial gala, declaró que 'no se puede mezclar la diplomacia con los negocios, independientemente de la visión que cada país tenga del mundo' y quiso tranquilizar a las inquietas compañías asegurando su 'plena participación en el aprovisionamiento de bienes y servicios, que serán indispensables'. La patronal transmitió además lo 'injusto e incoherente' que resulta el boicot de productos y servicios franceses en Estados Unidos.

La voluntad de Francia, primer proveedor europeo en Irak hasta el comienzo de la guerra, es seguir paso a paso el desarme, la cuestión de las sanciones, la instauración de un Gobierno de transición, los recursos petrolíferos, la administración y la reconstrucción. Asimismo, Chirac insistió en la necesidad de 'dejar espacio a la ONU en cuanto sea posible'.

Aznar se felicitó ayer de esta recomposición por parte de Francia y Alemania 'porque el realismo y el pragmatismo tienen que imperar, con independencia de otras consideraciones'. Pese al escaso apoyo expresado por EE UU respecto al papel principal de la ONU en la posguerra, el presidente español insistió ayer en que el papel 'central' de la organización debe quedar 'bien definido' en todas las diferentes etapas de la posguerra.

También el presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi, aprovechó ayer la cumbre para tender la mano a EE UU y pidió 'a nuestros amigos y aliados americanos, de quienes nadie olvida en Europa que les debemos nuestra libertad, les digo que es hora de superar nuestras recientes divergencias, de construir sobre los siglos de amistad entre nuestros pueblos una cooperación renovada entre Europa y EE UU como fundamento de una paz duradera sobre la tierra'.

EE UU espera la contribución 'pública y privada' de España

Estados Unidos espera que España haga una contribución 'pública y privada' para la reconstrucción en Irak. Así lo aseguró ayer el secretario del Departamento de Estado norteamericano para Asuntos Políticos, Marc Grossman, en una rueda de prensa celebrada a través de videoconferencia, informa Alicia González.

El alto cargo de EE UU elogió el apoyo del Gobierno de José María Aznar a los planes de EE UU en Irak, 'pese a los problemas que eso haya podido generar en España', y aseguró que la cooperación entre ambos Gobiernos sigue 'muy de cerca' para definir el papel que tendrá la ONU en la posguerra.

Grossman insistió en que las necesidades de Irak son muchas y que las empresas de todo el mundo podrán participar en los contratos, entre ellas las españolas, para la reconstrucción de los aeropuertos, el sistema educativo, de agua y de la luz.

A su juicio, el caso de Irak será más fácil de resolver que el de Afganistán porque 'Irak tiene dinero y petróleo'.

El número tres del Departamento de Estado rechazó las críticas al papel de EE UU en la reconstrucción, al asegurar que actualmente 'no hay un Gobierno interino y sí muchas necesidades que cubrir' que 'alguien debe afrontar'.

Grossman aseguró que EE UU no tiene 'planes de guerra' contra Siria, aunque sí ha hecho llegar al régimen de Damasco su 'preocupación' por la relación del país con las armas de destrucción masiva y la posible acogida a miembros del régimen de Sadam Husein huidos del país tras la toma de Bagdad. No obstante, aseguró que 'hay muchas herramientas diplomáticas' para normalizar la relación con Siria y 'esperemos que no sean militares'.

Grossman también precisó que EE UU se reserva el derecho de perseguir y juzgar a los iraquíes que hayan atentado contra intereses estadounidenses.