Ampliación

Nace la Unión Europea de 25 miembros

Polonia, República Checa, Eslovaquia, Hungría, Eslovenia, Malta, Chipre, Estonia, Letonia y Lituania serán miembros de pleno derecho de la Unión Europea a partir del 1 de mayo de 2004, pero la adhesión que hoy rubrican el Atenas se hará sentir desde el primer momento. A partir de la próxima semana, ya se sentarán en las reuniones del Consejo de ministros, con voz pero sin voto. Con su incorporación, se disuelven las viejas fronteras entre Este y Oeste, últimas sombras de la Guerra Fría, y los lindes de Europa se extienden hasta las puertas mismas de Rusia.

La entrada sincronizada de diez países en el sistema de la UE no sólo es la mayor desde su creación, sino que representa el principal reto de su historia. Por un lado, las instituciones de la Unión, tantas veces discutidas, deben asimilar las nuevas incorporaciones sin que suponga un bloqueo en el proceso de toma de decisiones. Para ello, se realizaron algunas reformas con el Tratado Niza, pero que muchos han calificado de mero ¢parche¢. Y con esta misma intención se ha creado Convención sobre el futuro de Europa, bajo la presidencia de Valerie Giscard d§Estaing, que ultima un proyecto de Constitución que redondee la configuración de la nueva Unión Europea.

En lo económico también son múltiples los frentes abiertos por la enorme diferencia de los que hoy se adhieren con respecto a los veteranos. Como muestra, basta con fijarse en el salario mínimo, que en los nuevos países es, de media, cinco veces menor al de la UE. Su tasa de paro que duplica a la de los Quince, mientras que su PIB per cápita es un 40% menor.

75 millones de nuevos europeos

La ampliación supone también que dentro de un año habrá 75 millones de nuevos ciudadanos europeos, que disfrutarán del derecho a la libre circulación de personas y de capitales. Países como Alemania intentan calcular la repercusión que este hecho puede tener en la inmigración, si bien esta apertura al este permitirá a las empresas europeas abundar en su expansión por estos mercados. Los efectos de la nueva UE se harán notar muy especialmente sobre el sector primario: en los diez nuevos miembros, la agricultura es uno de los motores de sus economías y la reestructuración y modernización del sector requerirá los esfuerzos de la todos los miembros.

El empeño de los grandes de que la ampliación no les costara nada, hace necesaria una nueva gestión del presupuesto comunitario y, con ello, un nuevo reparto de las ayudas. Los hasta ahora principales receptores de fondos europeos dejarán de serlo. Con los nuevos miembros, el PIB de la UE se rebaja, lo que se traduce en que muchas zonas que hasta ahora eran más pobres que la media quedarán por encima y, con ello, pierden la condición sine qua non para recibir ayudas europeas.