David Siegel

'Las aerolíneas europeas abordan mejor la reestructuración que las americanas'

Procedente de Continental, David N. Siegel desembarcó en la presidencia de US Airways hace ahora poco más de un año. Su cometido era claro: reestructurar la séptima aerolínea de los Estados Unidos, que desde los sucesos del 11 de septiembre en Nueva York había perdido 13 millones de sus 60 millones de pasajeros anuales y más de una cuarta parte de sus ingresos.

En agosto de 2002 US Airways se declaraba en suspensión de pagos y acometía una reestructuración sin precedentes que le ha permitido abandonar el llamado 'capítulo 11' el pasado día 1 de abril.

David Siegel, en una carta a los accionistas de la compañía y a la opinión pública, anunciaba el abandono de la situación legal de suspensión de pagos y definía las tres líneas maestras de su gestión en el inmediato futuro: 'Acceder a más de 1.200 millones de dólares de nuevo capital para favorecer nuestro balance, expandir nuestra flota regional con varios cientos de aviones a reacción nuevos y extender nuestra red a través de alianzas de marketing y nuevos servicios propios'.

Pregunta. ¿Cuáles han sido los factores que pusieron a US Airways al borde de la quiebra?

Respuesta. Nos hemos enfrentado a tres problemas fundamentales. El dramático descenso de los ingresos, como consecuencia de los atentados del 11 de septiembre, afectó de lleno a la empresa que opera fundamentalmente en la costa Este de Estados Unidos. En segundo término, los elevados costes de operación y la rigidez laboral impidieron tomar las medidas de ajuste que exigía la situación. Por último, la crisis económica ha terminado de confirmar un panorama adverso para el negocio aéreo.

P. Usted prometió sacar a la empresa de la suspensión de pagos en nueve meses, y lo ha cumplido. ¿Cuál ha sido la receta?

R. Definir y llevar adelante un plan de reestructuración que nos ha permitido reducir los costes operacionales en 2.000 millones de dólares. El plan ha puesto en marcha medidas tales como la revisión de los vuelos no rentables, la reducción de la flota y la capacidad en una tercera parte, la renegociación de todos los convenios colectivos, cambiando las condiciones de los planes de pensiones y la renegociación de todos y cada uno de los contratos de la empresa.

P. El levantamiento de la suspensión de pagos ha coincidido con la guerra contra Irak. ¿Qué efectos tiene el conflicto?

R. La guerra tiene un impacto brutal en nuestros ingresos, que han descendido un 30% sobre las cifras deprimidas que ya arrastrábamos. En los primeros días del conflicto la demanda cayó el 40% y en los vuelos a Asia, el 80%.

P. Las compañías aéreas europeas parecen estar conviviendo mucho mejor con la crisis que sus competidoras americanas.

R. Es cierto. Las aerolíneas europeas se están reestructurando mucho mejor que las americanas. Han mostrado mayor capacidad innovadora que nosotros, tal vez obligados por la necesidad. Las compañías americanas son mucho más grandes, han sufrido una brutal reducción de las dos terceras partes de su demanda en dos años, y también les ha costado mucho más admitir la necesidad del ajuste.

En todo caso, hay que señalar que las líneas aéreas de bajos costes han irrumpido con mucha fuerza en el mercado americano y este fenómeno es todavía poco intenso en Europa.

P. El valor en Bolsa de las estadounidenses es muy inferior al de sus competidoras europeas. ¿No temen que esta situación debilite sus posiciones ante la futura consolidación del sector?

R. Siguiendo el ejemplo de US Airways, todas las compañías estadounidenses están inmersas en este momento en un profundo proceso de reconversión. No es de extrañar que sus competidoras europeas valgan más en la Bolsa.

En las próximas semanas dos aerolíneas entrarán en suspensión de pagos, casi con toda probabilidad. Hay demasiadas aerolíneas. No tiene lógica que mientras en Estados Unidos existan únicamente tres fabricantes de coches operen más de 20 compañías aéreas. Antes o después se iniciará un proceso de fusiones que dejará reducido el sector a tres o cuatro compañías.

P. Una de las aerolíneas que va a declarar suspensión de pagos es American Airlines. ¿Cuál es la otra?

R. Prefiero no hablar de mis competidores.

P. ¿Qué medidas han adoptado para combatir a las compañías de bajos costes?

R. Hemos puesto en marcha un test para saber si los viajeros prefieren que les cobren aparte la comida.

P. Los viajeros estadounidenses han dejado de volar, ¿por miedo o por la crisis económica?

R. Existe una combinación de ambos factores. Pero lo cierto es que los controles de seguridad han convertido en muy incómodos los desplazamientos aéreos. No cabe duda que se ha producido un cambio de hábito en el usuario. Juntan sus citas, prefieren viajar en tren, hacen videoconferencia. La recuperación de las reservas tardará entre 12 y 20 meses, pero es posible que nada vuelva a ser como antes.

P. US Airways abandona su aislacionismo y apuesta por las alianzas

R. Hemos firmado una alianza de códigos compartidos con United Airlines que va a incrementar nuestros ingresos y nuestras rutas. Además hemos sido invitados formalmente a integrarnos en la Star Alliance.

P. Apoya la decisión de sus antecesores de convertir a US Airways en una empresa con aviones de Airbus.

R. Nuestra flota de aviones de Airbus es mucho más competitiva y proseguiremos con el proceso de incorporación de aviones acordado.

Una compañía dos veces más grande que Iberia

La prestigiosa revista aeronáutica ATW (Air Transportation World) publicó en enero una clasificación de las compañías aéreas de todo el mundo relacionando sus ingresos con las millas voladas. US Airways aparece en la posición 12º y su tamaño es aproximadamente una tercera parte del líder del ranking, American Airways, y la mitad de la primera compañía europea, British Airways. La compañía de bandera española, Iberia, aparece en la posición 17º y su tamaño es cinco veces inferior a American y algo más que la mitad de US Airways.

La empresa que preside David Siegel, como todas las americanas, se ha visto fuertemente impactada por los acontecimientos del 11 de septiembre en Nueva York. Los posteriores conflictos bélicos, lejos de ayudar a superar la difícil situación, han hundido aún más el tráfico. US Airways transportó en 2002 algo más de 47 millones de pasajeros, cuando en el año 2000 había contado con 60 millones de viajeros y en 2001 con 56 millones. Los ingresos han evolucionado a la par. Mientras que en el año 2000 consiguió una cifra de negocio de 9.300 millones de dólares, en 2001 cayó a 8.290 y el año pasado se desplomó hasta los 6.980 millones.

La operación de la empresa está centrada en la costa este de EE UU, donde vuela a 37 Estados. En Europa tiene destinos en 11 ciudades incluida Madrid. En el Caribe vuela 27 rutas y en Canadá, tres.

Una de las características peculiares de US Airways es que es la única compañía americana que ha apostado por el fabricante europeo de aviones Airbus. Hace cinco años anunció un contrato de 300 aeronaves europeas de las que ya tiene en operación 147 sobre un total de 280 aviones. La crisis, no obstante, ha obligado a aplazar las entregas.