Guerra en Irak

El BCE dice que los tipos son adecuados y espera la recuperación para fin de año

El Banco Central Europeo (BCE) asegura que en los primeros meses del año el crecimiento económico ha sido débil en los países de la zona euro, como consecuencia del deterioro de la confianza de los empresarios y consumidores; además, las tensiones geopolíticas 'han continuado incidiendo negativamente sobre el clima económico y han ralentizado la actividad'. Aunque sólo cabe esperar una tasa de crecimiento modesta para el año 2003, en estos momentos resulta especialmente difícil prever la evolución específica del crecimiento en lo que queda de año, dado el excepcional grado de incertidumbre derivado del conflicto militar', asegura el informe de abril del banco. Añade que 'el escenario de referencia sigue siendo el de una recuperación moderada, asociada a la disminución de la incertidumbre, que se iniciará en el segundo semestre de 2003'.

El informe del Banco Central Europeo asegura que el actual nivel de tipo de interés resulta en conjunto 'coherente con el mantenimiento de la estabilidad de precios a medio plazo, y preserva unas condiciones monetarias de por sí favorables al crecimiento económico, en un contexto en el que otros factores están incidiendo negativamente sobre la actividad económica'. El banco advierte que las actuales circunstancias dificultan una valoración de la evolución de la economía, pero que en el futuro seguirá estudiando en su consejo la evolución de los acontecimientos por si fuesen precisos retoques en la política monetaria.

La autoridad monetaria europea no detecta graves riesgos para la estabilidad de los precios en el medio plazo, si se confirma el descenso iniciado en los precios del petróleo. No obstante, destaca el fuerte crecimiento experimentado por la cantidad de dinero en manos de los particulares, que siempre es un anticipo de las disponibilidades de consumo, y, por tanto, de inflación. A juicio del BCE, este crecimiento puede estar relacionado con la realización de liquidez ante la crisis de los mercados financieros, y también por la presión que ejerce la persistencia durante un periodo largo de tiempo de tipos de interés muy bajos.

La autoridad monetaria insiste en la necesidad de que los Gobiernos deben adoptar medidas para reformar las finanzas públicas y los mercados de trabajo.