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Un objetivo de precios del 2,5% para el BCE

Deflación. Hace tiempo que este problema de continua reducción de precios es real en Japón y un fantasma que ronda otras economías europeas e incluso la estadounidense. Ayer, el economista jefe del FMI, Kenneth Rogoff, volvió a utilizar este término para apremiar al Banco Central Europeo (BCE) a aumentar su objetivo de inflación al 2,5% y así poner a salvo de la deflación a la economía alemana y los costes que esto podría acarrear.

Rogoff dijo entender la dificultad del BCE, por la diversidad de economías a las que hay que atender a falta de políticas económicas integradas en la UE. El analista aseguró que el actual objetivo (2%) era bueno para toda Europa, pero restrictiva para Alemania, que no deja de ser la mayor economía de la zona pese a sus problemas.

Las advertencias no se quedaron en Fráncfort. 'Creo que ha llegado el momento de que el BCE, el Banco Central japonés y la Reserva Federal sean más transparentes en lo que se refiere a sus objetivos de inflación'. Para Rogoff, esta transparencia no aporta muchos riesgos y permitiría a los bancos luchar mejor contra la deflación.

El informe de previsiones admite que se ha usado 'un considerable margen en política monetaria' y, por tanto, este instrumento es cada vez más limitado. No obstante, Rogoff ve posibilidades para otro recorte de los tipos en Europa, pero evitó pronunciarse sobre un objetivo. En este caso por 'las incertidumbres que se van generando semana a semana'. En las previsiones del FMI se explica que estos recortes deberían producirse si el escenario se mantiene débil o el euro se sigue apreciando.

Con relación a EE UU, la actual política monetaria 'parece apropiada por el momento, pero deberían considerarse algunos recortes si la reciente debilidad apreciada se sostiene'. Los analistas creen que la Reserva podría volver a rebajar tipos en su próxima reunión.