Guerra en Irak

La total normalidad en el tráfico aéreo sorprende a AENA y a las compañías

Los principales aeropuertos españoles han vivido la primera semana de la guerra de Irak sumidos en la incredulidad. Tras sufrir situaciones de nerviosismo y fuerte vigilancia policial entre los días 15 y 20 de este mes, coincidiendo con la cumbre de las Azores y hasta el inicio de las hostilidades, la más absoluta normalidad se ha instalado en la actividad aérea española.

'En los aeropuertos de Madrid y Barcelona se viven jornadas absolutamente tranquilas, sin aglomeraciones, con una vigilancia policial y unos controles más que discretos, perfectamente comparables con los de otros años al final de la temporada baja', afirma un responsable de AENA, el ente público propietario de las terminales.

La compañía española de bandera, Iberia, alardea de haber podido cumplir con el objetivo exigente de puntualidad, por encima del 95%, que le impone el plan de mejora de la calidad lanzado a principio de año por el presidente Xabier de Irala. Y ello 'a pesar de que los trabajadores de CLH (encargados de las maniobras de repostaje de los aviones) se han encontrado en huelga', según afirma un portavoz de la empresa.

Los controladores aéreos también se muestran sorprendentemente relajados. Un portavoz de su sindicato USCA ha asegurado que a lo largo de la crisis 'no hemos recibido ningún tipo de indicación especial y no nos encontramos bajo ninguna situación de alerta. Los procedimientos que estamos siguiendo son los habituales'. Para destacar la tranquilidad de que han gozado durante los últimos ocho días asegura que 'cualquier maniobra del Ejército español nos da más trabajo que esta guerra'.

Las mismas fuentes reconocen que los controladores notan una mayor tensión de actividad en el área de control de Andalucía por la proximidad de las bases militares de Rota y Morón.

Recuerdo del caos

La sorpresa agradable de los principales agentes de la actividad aérea se ve reforzada por el recuerdo del caos sufrido en situaciones de conflicto vividas con anterioridad, especialmente en la primera Guerra del Golfo y durante los bombardeos de Kosovo. 'Entonces las autoridades militares debieron actuar con menos previsión y sobrevolaron el espacio aéreo español un número diez veces mayor de aviones militares', recuerda un portavoz de USCA.

En Iberia el recuerdo del caos se identifica con la guerra de Kosovo. 'El conflicto coincidió con una remodelación del espacio aéreo europeo, con una huelga de celo de controladores y con los prolegómenos de un conflicto con el sindicato de pilotos Sepla', rememora un directivo de la aerolínea.

El deseo de todos es que 'la normalidad de la primera semana siga durante el tiempo que continúe el conflicto, y que éste dure lo menos posible'. Todavía no tienen datos sobre la evolución del número de pasajeros durante los últimos siete días.

El sindicato de pilotos Sepla, por otra parte, mantuvo ayer una reunión con la dirección de Iberia 'para analizar los efectos que está ocasionando en la compañía la guerra en Irak y tomar medidas al respecto'. Mientras, los tripulantes de cabina de Iberia acusan a la dirección de 'insensible e irresponsable' por mantener sus vuelos a Tel Aviv, siendo esta ciudad 'peligrosa' por su cercanía al conflicto bélico en Irak. Iberia dice que garantiza la seguridad de sus pasajeros y tripulaciones.