'Telecos'

Telefónica Móviles penaliza a los usuarios menos rentables

La medida anunciada por Telefónica Móviles entrará en vigor a partir del 1 de abril y ha causado extrañeza en el sector, ya que constituye una iniciativa ingrata para los clientes en una industria que tradicionalmente ha ofrecido las máximas facilidades a los usuarios para ampliar su base de abonados. Pero la estrategia de la operadora española ha cambiado radicalmente, ahora que la telefonía móvil está cerca de la saturación y el crecimiento no procederá tanto de nuevas adhesiones como del aumento del consumo de los que ya son clientes.

Es en el marco de esta política donde se enmarca la nueva iniciativa de Telefónica Móviles, que ha reducido a seis meses el periodo de validez de las recargas y a 46 días el periodo en el que un cliente puede estar sin saldo y conservar el número de teléfono. Estos plazos contrastan con la práctica de sus competidoras. Amena da a sus clientes un año de margen desde la última recarga, se tenga saldo o no, y otro mes extra para comprar tráfico. Ningún usuario del tercer operador, por tanto, pierde su número antes de 13 meses.

Algo más estricta es Vodafone, que da nueve meses de plazo a las recargas. Pasado ese tiempo, el cliente tiene tres meses para ampliar su saldo porque en caso contrario perderá el número y el efectivo que no hubiera consumido.

Fuentes de Telefónica Móviles aseguran que su intención no es echar a nadie, 'sino revitalizar a los clientes dormidos'. Más que una iniciativa agresiva, explican, se trata más bien de un 'toque de atención', una invitación 'a que racionalicen sus consumos'. En cualquier caso, la ganancia para la operadora es clara, porque logra desembarazarse de los clientes menos rentables ya sea elevando su consumo o renunciando a ellos. Este último objetivo no es el deseado, aunque las mismas fuentes reconocen que no es lo mismo perder un tipo de cliente que otro.

En defensa de la medida y conscientes de que puede considerarse impopular, Telefónica Móviles esgrime la cantidad mínima de recarga, que en su caso es de cinco euros, frente a los diez euros de las otras operadoras. Y también apela al mapa europeo de compañías celulares, donde hay empresas -como la portuguesa Optimus- que estrechan hasta los dos meses el plazo de validez de las recargas.

Diferentes raseros

Los nuevos plazos de la filial celular de Telefónica no afectarán, sin embargo, a la base de clientes que declara, cuyos criterios son mucho más estrictos. La operadora da de baja a un usuario -y así lo refleja en sus cuentas- cuando está un mes sin saldo, a pesar de que ese abonado puede conservar su número y tiene oportunidad de reactivar su móvil durante 15 días más. El criterio que utiliza Telefónica Móviles para considerar de cara al público a un cliente como alta o baja es el más estricto del mercado español. Amena da el mismo plazo, un mes, pero considera activo al usuario también si recibe llamadas, aunque no las haga.

Vodafone, por su parte, eleva el periodo a tres meses e incluye asimismo la recepción de llamadas para determinar si un cliente debe ser contabilizado como tal o no.

Las diferentes varas de medir hacen que cada vez sea más difícil comparar las cuotas de mercado de las operadoras en España, puesto que unas compañías computan como clientes activos lo que otras ya han dado de baja.

Por supuesto, estos conflictos se presentan sólo en el parque de clientes prepago que, sin embargo, sigue siendo el de más peso en el balance de clientes de las operadoras españolas. De hecho, la iniciativa anunciada por Telefónica Móviles se basa también en la estrategia de la compañía de dar todo tipo de incentivos a sus clientes para que pasen de la modalidad prepago a la de contrato.

La mayoría de las medidas que ha tomado la operadora en los últimos meses ha estado dirigida a este fin, con la cancelación de la cuota fija mensual a la cabeza. La filosofía es que el prepago es una fórmula de éxito reconocido para ganar usuarios en un momento de crecimiento del mercado, pero que debe pasar a un segundo plano cuando las tasas se ralentizan, como sucede ahora. En estos momentos, el prepago supone el 65% del total de los clientes de Móviles en España.