Bolsas en el Mundo

Los inversores se anticipan a la lógica de las bombas

Cualquier manual de bolsillo para la inversión en Bolsa destaca que los índices suben cuando las bombas empiezan a caer. Esta vez los inversores se han anticipado a las bombas y ayer se apresuraron a cancelar sus posiciones cortas (de venta en los mercados de futuros) ante la posibilidad de que una guerra contra Irak estalle de un momento a otro. El resultado fue una nueva jornada de fuertes alzas, la tercera consecutiva, que en Europa estuvieron entre el 4,52% de Amsterdam y el 2,64% de Milán. El Dow Jones y el Nasdaq subieron el 3,58% y el 3,81%, respectivamente.

Los operadores justificaban la euforia compradora con la excusa de que la guerra es inevitable e inminente. Sobre todo después de que los Gobiernos de EE UU, Reino Unido y España decidieran ayer por la tarde no proponer al Consejo de Seguridad de la ONU una nueva resolución al conflicto iraquí y dar un ultimátum a Sadam Husein para que abandone Irak.

Contaban ayer los expertos que las Bolsas suben porque se ha terminado la incertidumbre. De momento, éste es el único argumento que levanta la renta variable, ya que no existe ninguna mejora sustancial en el maltrecho panorama económico y empresarial.

En Wall Street, las compras se centraron en los grandes valores tecnológicos, como Intel (+5,24%), Hewlett-Packard (+5,05%), IBM (+4,37%), Sun Microsystems (+8,64%) o Cisco (+5,08%). En el Dow, los impulsores de la subida fueron los valores financieros, como JP Morgan (+5,93%) o American Express (+6,33%).

Nunca habían subido tanto los índices europeos como en las pasadas tres últimas sesiones. En el periodo, el Euro Stoxx 50 ha ganado un 16,67% y el Stoxx 600 un 13,34%, la mayor alza en tres días desde que estos índices fueron creados. No obstante, pocos imaginaban por la mañana que los índices registrarían al cierre récord alguno.

Las Bolsas europeas llegaron a caer en las primeras horas de negociación hasta un 4%. Fue la decisión de Reino Unido, EE UU y España de retirar formalmente la propuesta para una segunda resolución de la ONU en el conflicto iraquí lo que cambió el sentido del mercado. Los inversores interpretaron entonces que la guerra es inminente y, media hora después de la apertura de Wall Street, los índices comenzaron una carrera alcista que no abandonaron hasta el cierre.

La euforia compradora fue tal que llegó a obviar noticias muy negativas para los mercados. Entre ellas, los malos resultados de la aseguradora francesa AGF, que ganó un 4,74% tras llegar a caer un 7%; las pérdidas extraordinarias que el grupo financiero holandés ING (+8,12%) añadirá a las cuentas de 2002, y el recorte de recomendación de Morgan Stanley sobre Allianz (+4,34%).

Los bancos y las aseguradoras fueron, junto al tradicionalmente volátil sector de tecnológico, los grupos empresariales que más bandazos dieron. Mientras, por la mañana, las pérdidas en algunas aseguradoras llegaba a sobrepasar el 7%, al cierre el sector subió un 5,44%, superando incluso a la tecnología (+4,63%). En este último grupo destacó Ericsson, con una subida del 12,5% tras anunciar cambios en la cúpula directiva.

La petroleras, en contra de la tendencia del crudo, que cedió un 0,73%, subieron aupadas por Total (+4,17%) y Royal Dutch (+3,75%).

Las principales plazas latinoamericanas registraban subidas suaves pese al fuerte tirón de Wall Street. La plaza más destacada fue Saracas (+0,77%), mientras que Bovespa subió el 0,48%.

El temor a la guerra y la cercanía del cierre del año fiscal (que en Japón termina el 31 de mayo) provocaron ayer una caída del 1,64% en el Nikkei, que situó el índice en los niveles de febrero de 1983. Los inversores vendieron acciones de los principales bancos, después de que arreciaran de nuevo los rumores sobre una crisis de liquidez.