Bonos

Las empresas europeas vuelven a apostar por los convertibles como fórmula de financiación

Los bonos convertibles se mantienen como una opción de financiación atractiva para las empresas emisoras, a pesar de la caída de volumen registrado en 2002', afirman los expertos de Standard & Poor's (S&P). Deutsche Telekom, Swiss Life, Vivendi Universal, Credit Suisse o Alcatel son algunas de las compañías que recientemente han emitido este tipo de títulos para obtener recursos del mercado.

'Cuando los mercados dejen atrás la debilidad y comiencen una mejora gradual, la demanda de convertibles puede crecer aún más, ya que ofrecen a los inversores la posibilidad de beneficiarse de las subidas', afirma Diane Vazza, de S&P.

Un bono convertible está a medio camino entre la renta fija y la renta variable. El título paga al inversor durante su vida, generalmente cinco años, un cupón fijo. Al vencimiento, el inversor puede optar por convertirlos en acciones en una proporción determinada. Si no se convierte el título, se comporta como si fuera un bono normal, con el reembolso del capital. Por ello, los inversores pueden aprovechar las subidas, en caso de que las hubiera, al tiempo que se cubren del riesgo de caída.

Aunque la demanda de estos títulos es elevada, las acciones suelen recibir un duro castigo. Deutsche Telekom obtuvo unos 2.500 millones con la venta de convertibles, pero perdió unos 5.800 millones en capitalización de mercado por el castigo bursátil sufrido, según Bloomberg. Los fondos de alto riesgo suelen arbitrar con este tipo de operaciones.

Otra compañías han sufrido con los rumores de emisiones de esta clase. Repsol retrocedió cerca del 5% a mediados de febrero entre especulaciones, desmentidas por la compañía, de que podría estar preparando una emisión de estos títulos. Hyovereinsbank cedió el 15% en una sesión hace unas semanas después de que el diario Handelsblatt publicara que planea una emisión de convertibles de 4.000 millones.

En lo que llevamos de ejercicio, las compañías han emitido convertibles por 7.900 millones de dólares, después de un año de volumen mínimo en este tipo de activos. En 2002 la cifra de emisiones fue de 73.100 millones, la mitad que en 2001, cuando se pusieron en el mercado 143.300 millones. Los expertos explican que el atractivo de los convertibles disminuyó en 2002 debido a que se hizo más difícil el arbitraje para los hedge funds o fondos de alto riesgo. Al mismo tiempo, caen las colocaciones en Bolsa. En los primeros meses de año, la venta de acciones ha ascendido a unos 964 millones de dólares, con lo que parece difícil que se puedan alcanzar los 20.000 millones del primer trimestre de 2002 y los 22.000 millones de 2001, según Bloomberg.

'Los gestores empiezan a buscar alternativas a la renta fija tradicional', afirma Fernando Luque, de la agencia de información de fondos Morningstar. 'La posibilidad de ganancia en los bonos tradicionales se está reduciendo porque también está cayendo la posibilidad de rebajas en los tipos de interés', explica.

Además, indica este experto, los inversores 'intentan adelantarse al ciclo económico', por lo que empiezan a asumir más riesgo de crédito. Los bonos convertibles son un buen instrumento para hacerlo, debido a que permite invertir en renta variable, pero con seguridad.

Aun así, en lo que va de año, los fondos que invierten en bonos convertibles se han comportado peor que otros títulos. Esta categoría de fondos acumula una rentabilidad negativa del 0,7%, mientras que los fondos que invierten en otras categorías de renta fija tradicional ofrecen ganancias de casi un 2%, según Morningstar.

'La caída de los mercados de renta variable ha hecho que los bonos convertibles fueran perdiendo su sensibilidad a la evolución de los precios de las acciones subyacentes (que se conoce por delta) y al nivel de volatilidad de las mismas y fueran ganando respecto al nivel del tipo de interés al que cotizan sus emisores respecto a los bonos del Gobierno. Por ello hemos asistido a un buen comportamiento de los bonos convertibles a pesar del mal rendimiento de sus acciones subyacentes', señalan desde BSN Banif.

Similar es la opinión de los expertos de West AM. 'Los bonos convertibles se han visto afectados sólo en parte por la caída de las aciones subyacente; su baja delta les ha permitido resistir bastante bien'.

Las compañías prefieren la conversión obligatoria

Un tipo especial de convertibles son los de canje obligatorio, es decir, bonos que fuerzan a los inversores a transformar los bonos en acciones cuando llega el vencimiento. Deutsche Telekom emitió este tipo de títulos por 2.100 millones de euros, con lo que superó el anterior récord en una emisión de convertibles obligatorios que ostentaba Vivendi Universal desde que obtuvo 1.000 millones en noviembre. Otras empresas que han vendido convertibles obligatorios son Credit Suisse y Alcatel. Allianz e Hypovereinsbank también consideran esta opción.

En los tres primeros meses del año, las empresas europeas han emitido bonos de conversión obligatoria por 6.000 millones de euros, cifra muy superior a la registrada en el mismo periodo de los cinco últimos años. Los analistas explican que la conversión obligatoria beneficia a las emisoras, ya que las compañías pueden obtener más recursos que lo que ingresarían por medio de una simple emisión de acciones nuevas. Los bonos convertibles pueden venderse a precios superiores a los actuales, con la expectativa de mejora en los mercados.

Para los inversores, sin embargo, se incrementa el riesgo. 'Con los obligatorios, no hay protección frente a las caídas potenciales' explica un experto.

También hay diferencias en la valoración por parte de los analistas. Las agencias financieras, como Moody's y Standard & Poor's, consideran los bonos convertibles tradicionales como si fueran deuda hasta su vencimiento, no así con los títulos de conversión obligatoria.