Europa

El BCE baja los tipos sólo un cuarto de punto pese a los signos de estancamiento

No hubo sorpresas. El Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) hizo ayer bueno los pronósticos y bajó los tipos de interés en la zona euro. El recorte, de 0,25 puntos, se antoja corto por gran parte de analistas y por los mercados, aunque sirve para situar el precio oficial del dinero en el 2,5%, igualando el mínimo histórico que se registró en abril de 1999.

Razones de peso han impulsado a la autoridad monetaria con sede en Francfort para decidirse por una nueva bajada de tipos. La principal, el estancamiento económico en que se halla la zona euro (en 2002 apenas creció el 0,8%), con riesgo de recesión en economías centrales como la alemana. Así lo atestiguó el propio presidente de la entidad, el holandés Wim Duisenberg, en la rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo. Duisenberg reconoció que, en vista de los últimos acontecimientos, 'el panorama económico del área se ha debilitado, en comparación con las expectativas previas'.

El BCE asegura que el crecimiento de la actividad fue débil en el último trimestre de 2002 y ha continuado así en enero de este año, con lo que es muy probable que en 2003 apenas se alcance un aumento del PIB del 1%. Además, las tensiones inflacionistas, uno de los argumentos que hasta ahora esgrimía el BCE para mantenerse cauto, parecen que han pasado a un segundo plano. La prioridad ahora es insuflar oxígeno a una economía enferma como es la del Viejo Continente, que se está viendo muy influida por la geopolítica.

De hecho, Duisenberg sugirió que no descarta más bajadas de tipos, ante la gran incertidumbre económica generada por una posible guerra en Irak.

Nuevos recortes

'Dependiendo de futuros acontecimientos, el Consejo de Gobierno está preparado para actuar de manera decisiva y puntual', declaró, informa Efe. No obstante, es consciente de que el nivel de tipos básicos alcanzado es 'muy bajo' en términos absolutos, ya que sólo estuvieron a este nivel entre abril y noviembre de 1999. El hecho de que el precio del dinero se encuentre en estos momentos tan bajo resta margen de maniobra al banco para futuras rebajas. La apuesta es arriesgada, pero el BCE prefiere ese riesgo si, a cambio, logra mejorar la confianza de los consumidores, en niveles mínimos dada la alta incertidumbre. 'Europa necesita, más que nunca, confianza', aclara Duisenberg, reconociendo que la prolongada amenaza de una guerra ha tenido un efecto disuasorio sobre el consumo.

En su opinión, el escenario más probable para los próximos meses es el de una 'recuperación gradual, una vez que hayan disminuido los factores que han contribuido a generar la actual incertidumbre'.

La volatilidad de los mercados del petróleo es un problema añadido, que dificulta las previsiones a corto plazo. No obstante, la autoridad monetaria está más preocupada por el efecto de un encarecimiento del crudo en la renta de los consumidores que por las tensiones inflacionistas que ello pudiera generar. De hecho, Duisenberg señaló que, hoy por hoy, no hay riesgos para la estabilidad de precios en el área, con un IPC que está situado ligeramente por encima del 2%.

Otra de las razones esgrimidas por presidente del BCE para el recorte de tipos es la fuerte apreciación del euro frente al dólar en las últimas semanas. La moneda única se cotiza ahora en los mercados de divisas en torno a 1,1 dólares, muy próximo a su máximo histórico.

Por otro lado, los ahorradores miran a un lado y otro del océano Atlántico antes de tomar nuevas decisiones. Con la bajada de ayer, hasta el 2,5%, los tipos de interés se encuentran en la zona aún muy por encima del listón marcado por la Reserva Federal en Estados Unidos (1,25%).

El vicepresidente económico del Gobierno, Rodrigo Rato, se mostró ayer satisfecho por la decisión del BCE, pero avisó que los problemas de crecimiento de algunas economías -en clara referencia a Alemania- no se van a solucionar con medidas de política monetaria, exclusivamente, y sí con más reformas.