Crisis de confianza

Ahold consigue un crédito de 3.100 millones para estabilizar su situación financiera

Ahold ha firmado una línea de crédito con un límite máximo de utilización de 2.650 millones de euros con ABN Amro, Goldman Sachs, ING, JP Morgan y Radobank. Además, estos bancos mantienen su compromiso de abrir una línea de crédito adicional de 450 millones de euros en apoyo de los programas de titulización existentes por un importe de 850 millones.

Henry de Ruiter, presidente del Consejo Supervisor de Ahold, ha comentado que "la firma de esta nueva facilidad crediticia es un paso importante en la estabilización de la situación financiera de Ahold y demuestra nuestra permanente capacidad de acceso a fuentes de financiación significativas".

La línea de crédito, que tiene un vencimiento de 364 días desde el 24 de febrero de 2003, tiene dos tramos. En el primer tramo, se puede disponer inmediatamente de 1.285 millones de dólares y 600 millones de euros. El segundo tramo está disponible sujeto al cumplimiento de varias condiciones, que incluyen la entrega a los bancos de las cuentas auditadas para el año fiscal 2002 de Stop & Shop Supermarkets Company y de Albert Heijn B.V. antes del 31 de mayo de 2003 y de las cuentas auditadas para el año fiscal 2002 antes del 30 de junio de 2003, que actualmente también deben ser entregadas para que el primer tramo se mantenga disponible.

La compañía precisó además que la investigación sobre las irregularidades contables de su filial americana US Foodservice, estimadas en 456 millones de euros entre 2001 y 2002, todavía está en curso. Asimismo, Ahold ha anunciado que este año no habrá reparto de dividendos.

Las acciones de Ahold perdieron hoy un 2,15% después de que ayer se desplomaran un 9,72% en la Bolsa de Amsterdam, hasta cerrar en 3,25 euros, influida por algunas publicaciones que aseguraban que el grupo holandés de distribución pretendía ocultar sus irregularidades contables a los bancos y los mercados bursátiles.

Según reveló ayer el diario 'Financial Times', la compañía se encontraba a la espera de un crédito de 2.841 millones de euros que de haberse hecho efectivo hubiera retrasado la notificación de sus irregularidades contables. El rotativo económico explicaba cómo el presidente del grupo, Cees van der Hoeven, -que dimitió el pasado 24 de febrero, día en que se destapó el escándalo-, contactó con un responsable de la Autoridad de Mercados Financieros de Holanda (AFM) hace cinco días. El presidente de la AFM, Arthur Docters van Leeuwen, advirtió entonces al grupo de que iba a enfrentarse a serios problemas por contradicciones halladas en sus operaciones americanas, y que se encontraba en proceso de negociar soluciones financieras.