UE-EEUU

El comercio refleja la brecha transatlántica

Amigos desde hace años, Pascal Lamy y Robert Zoellick, respectivos responsables de Comercio de la UE y EE UU, libran desde el inicio de la Administración Bush una guerra comercial. Las subvenciones al acero, las ayudas fiscales, la legislación antidumping y la agricultura amenazan con aumentar las diferencias transatlánticas, en un momento en que las distintas posiciones frente a un posible ataque a Irak ya han enfriado bastante las relaciones.

Nada que despreciar si se tiene en cuenta que el comercio entre los dos bloques mueve 1.000 millones de dólares al día, haciendo de la UE y EE UU los mayores socios comerciales del mundo.

Los conflictos centrarán las tres horas de encuentro que mantendrán hoy Lamy y Zoellick en Washington.

Una visita 'regular', que 'servirá para empujar esas disputas comerciales', afirma la portavoz del comisario europeo, Arancha González.

Esta vez, sin embargo, harán un frente común ante el Congreso estadounidense. Los congresistas tienen en sus manos el cambio de legislación que puede evitar que Bruselas aplique sanciones a EE UU por valor de 3.740 millones de euros.

La OMC concedió el derecho a la UE de hacerlo al reconocer que el régimen de ayudas a la exportación estadounidense, conocido como corporaciones de venta en el extranjero (FSC, por sus siglas en inglés) incumple la normativa internacional. æpermil;ste permitía a las compañías no pagar impuestos por las ventas realizadas en el exterior de productos cuyos componentes son en su mayoría de EE UU.

La semana pasada la Comisión Europea publicó la lista de productos que prevé sancionar en caso de que el cambio legislativo no se produzca.

No obstante, no hay plazo límite. Bruselas quiere usar todos los cartuchos antes de tomar represalias. 'Estamos dispuestos a tener paciencia, siempre que avancen, claro. Sabemos que cambiar la legislación requiere tiempo, aunque eso no significa que vayamos a quedarnos sentados', puntualiza González.

A favor de Washington juega la actitud del propio Gobierno, que ya ha pedido al Congreso que actúe. 'Ya hemos dicho que EE UU debe cumplir con la OMC', afirma Ricardo Reyes, portavoz del departamento que dirige Zoellick.

El presidente Bush incluyó un párrafo en los Presupuestos de 2004 en el que se insta al Congreso a que apruebe la nueva legislación.

Lamy traspasará sus preocupaciones mañana al republicano William Thomson, encargado de presentar una propuesta legislativa a las Cámaras.

Pero las FSC no son la única batalla que pueden parar las cámaras estadounidenses. También tienen a su cargo la modificación de la Enmienda Byrd, normativa por la cual se reparte entre las empresas afectadas los pagos que las compañías extranjeras hacen al Estado como medida antidumping (que evita las ventas por debajo del precio de un mercado concreto). La OMC ha vuelto a fallar contra EE UU en este caso, pero Washington ha solicitado más tiempo para realizar el cambio legislativo.

Una disputa más se libra en los pasillos de Ginebra: la decisión de Bush de aumentar hasta un 30% los aranceles al acero. Un panel de la OMC debate el asunto, sobre el que debería pronunciarse en abril. Desde la OMC creen, sin embargo, que la dificultad de este asunto y la multitud de países que han denunciado a EE UU hará que se necesite más tiempo.

Doha falla

La agenda prevista por Lamy incluirá, además, un análisis de las negociaciones sobre la Ronda de Doha, que discuten los 145 miembros de la OMC en Ginebra. En ella se siguen algunos de los conflictos más candentes entre EE UU y la UE, como el referente a la agricultura. Bush lo avivó el año pasado al aprobar la Ley Agrícola, por la que se aumentaron los subsidios a los agricultores hasta un 67%. De momento, poco positivo se puede decir. El 31 de marzo cumple el plazo para llegar a un acuerdo, pero desde la OMC no se ve nada claro. 'Todo va muy atrasado. No parece que se vaya a cumplir el plazo', afirman fuentes de la organización.

La propuesta que hay encima de la mesa no ha gustado a nadie. Contempla la eliminación de los subsidios a la exportación en nueve años, algo que la UE cree excesivo y EE UU considera 'poco ambicioso'.

Reyes asegura que la amistad que une a Zoellick y Lamy facilita las negociaciones, pero lo cierto es que las medidas aprobadas por Bush en el último año hacen difícil la tarea.

200.000 parados por las tasas al acero de Bush

La polémica subida de los aranceles al acero, dispuesta por Bush en marzo de 2002, no sólo ha levantado ampollas en la UE. Según un estudio solicitado por las empresas consumidoras y realizado por la consultora estadounidense Trade Partnership Worldwide, las nuevas tasas han facilitado que 200.000 estadounidenses perdieran su trabajo en 2002. De ellos, uno de cada cuatro pertenecían a la industria del metal, maquinaria y equipos de transporte. Según el estudio, el aumento de los aranceles ha provocado una fuerte subida de precios de la que se resienten las empresas estadounidenses que importan acero para fabricar sus productos. 'Los aranceles al acero han causado escasez de importaciones y han puesto a los fabricantes de productos que contienen acero en desventaja relativa frente a sus competidores extranjeros', resalta el informe. Es por ello que muchos consumidores han cambiado sus proveedores habituales por empresas extranjeras, con precios más baratos. La mayor pérdida de empleos se acusó en los Estados de California (19.392), Tejas (15.826) y Ohio (10.553). 'Sin los aranceles, el daño al empleo en la industria consumidora de acero habría sido significativamente menor de lo que ha sido', reconocen los autores del informe. El análisis servirá a las compañías estadounidenses afectadas a hacer presión sobre el presidente Bush para cambiar la legislación. El jefe del Ejecutivo aprobó la subida de aranceles influido por la industria del acero, de la que obtuvo gran apoyo electoral.