Coyuntura

La cascada de datos sobre la economía de Estados Unidos marcará la semana

Dos preocupaciones tienen los bolsistas. La guerra y la economía. Esta semana puede resultar clave en ambos frentes. Los acontecimientos alrededor de la guerra son más previsibles, pues el mercado cree que habrá conflicto, pero no dispone de calendario. Estados Unidos y el Reino Unido presentarán propuestas en Naciones Unidas.

En el plano macroeconómico, no obstante, la mayor parte de los días de la semana están subrayados con tinta roja. La jornada de hoy es la menos densa. Tan sólo se publican los precios de producción en Alemania. Pero mañana se anunciará la confianza de consumidor en Estados Unidos, el IPC francés, el IFO alemán y el IPP español. Pasado, el PIB alemán y británico del cuarto trimestre de 2002. El jueves, como siempre, las peticiones de desempleo en EE UU, el IPC alemán y la confianza empresarial francesa. El plato fuerte queda para el viernes: PIB de Estados Unidos, índice de confianza de la Universidad de Michigan e índice de gestores de compra de Chicago. En Europa, el IPC de la zona euro y el paro francés.

De este modo, el próximo sábado 1 de marzo los inversores podrán haberse hecho una idea de la situación macroeconómica internacional. Una importancia especial cobrarán los datos estadounidenses, puesto que la falta de referencias ha exacerbado la dependencia de Wall Street.

No obstante, esto es sólo una posibilidad. Porque la dinámica de la guerra puede tirar por tierra todas las cábalas de los economistas. El viernes, Donald Rumsfeld afirmaba que sus tropas están preparadas para atacar Irak cuando se lo pidan. El objetivo de esta aseveración es una incógnita, pero sus efectos sobre los mercados son cualquier cosa menos tranquilizadores.

Un informe de un analista estadounidense de la semana pasada afirmaba que una guerra rápida será positivo porque los buenos ganarán y los malos serán castigados. Pero el mundo no es un cómic de héroes y villanos. La Bolsa tampoco cree en ellos. No entiende de ética y sólo atiende a las cifras.

Hay dos escenarios. En el menos malo, lo que pase o no en el Golfo Pérsico no afecta a la economía. Las cifras de la semana que viene serán claves para el día después. En el escenario negativo, los inversores no sólo se enfrentarán a una economía cogida con alfileres, sino también a un mundo mucho más inseguro, lo que implica primas de riesgo más altas. Y más caídas bursátiles.