Escenario bélico

EE UU presiona a Blix para que asevere que Irak no cumple con las decisiones de la ONU

La consejera de Seguridad Nacional del presidente George W. Bush, Condoleezza Rice, ha dado un paso de gran importancia en la lucha de su Gobierno por acercar el desencadenamiento de una guerra contra Irak.

Según el influyente The Washington Post, Rice viajó ayer a Nueva York para 'presionar al jefe de los inspectores de armas de las Naciones Unidas en Irak, Hans Blix, para que reconozca en la reunión del Consejo de Seguridad del próximo viernes que Irak no ha respetado, de manera voluntaria, la pohibición de sus programas nuclear, biológico y químico'. El periódico cita como fuentes a diplomáticos de Estados Unidos y de Naciones Unidas. La Casa Blanca no desmintió la información.

La visita de Condoleezza al inspector sueco coincide con la propuesta conjunta de Reino Unido y de Estados Unidos para que el Consejo de Seguridad apruebe una nueva resolución que declararía formalmente la guerra a Irak, alegando que este país ha violado sus obligaciones de desarme. De esta manera, quedaría pavimentado el camino para una invasión del territorio iraquí por parte de una coalición internacional liderada por Washington. 'Altos cargos estadounidenses dijeron que Reino Unido podría presentar el borrador de esa resolución la semana próxima', agrega la información del Post.

La iniciativa de la consejera de Bush habría sido decidida por el presidente pocos días antes, ya que piensa que Blix presentará un informe en el que criticará ciertos aspectos de la posición de Irak, pero que de ninguna forma sería lo suficientemente consistente como para persuadir al Consejo de Seguridad de que Sadam Husein está violando abiertamente sus compromisos. 'Que es lo que Estados Unidos está buscando', afirma el artículo publicado por el periódico estadounidense.

La maniobra norteamericana se produce justo en el momento en que los diplomáticos de la OTAN no logran hallar una fórmula para superar la división creada en el organismo atlántico, luego de que Francia, Bélgica y Alemania decidieran negarse a ayudar a Turquía ante el supuesto peligro de un ataque de Irak contra las fronteras comunes, tal como lo plantean EE UU y los otros socios.