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Deutsche Bank salva el resultado de 2002 con la venta de activos

El fuerte ajuste de costes y los ingresos generados por la venta de activos -8.500 millones de euros- permitieron a Deutsche Bank finalizar 2002 con un beneficio de 397 millones de euros, el doble que el del año anterior.

A pesar de que la entidad registró pérdidas el último trimestre del año, su presidente, Josef Ackermann, aseguró que Deutsche se beneficiará de la dieta de adelgazamiento aplicada en 2002 y obtendrá en 2003 resultados más positivos.

Ackermann justificó su optimismo en un comienzo de año 'alentador', impulsado por los resultados obtenidos en gestión de activos y banca privada. Se desmarca así de buena parte de analistas y de agencias de calificación, que prevén que la crisis de la banca alemana se prolongue en 2003, después de haber vivido el peor ejercicio desde la II Guerra Mundial.

Ackermann, que explicó ante prensa y analistas los resultados de su primer año en el cargo, aseguró que la compañía se ha esforzado por adelgazar sus estructuras para mutar de 'un banco universal de pesados costes' a otro con 'una base de gastos flexible y un balance más fuerte'. En cifras, ha logrado un ahorro de 3.800 millones, un 17%. Buena parte del ajuste se ha centrado en la plantilla, con 11.000 despidos de los 14.500 previstos.

Además, 'nuestras provisiones para insolvencias tocaron techo en el tercer trimestre y no esperamos volver a esos niveles, aunque se deteriora aún más la economía alemana', explicó. Hasta septiembre había dotado 753 millones para posibles insolvencias. Esta partida se redujo hasta 480 millones de euros en el último trimestre. En el conjunto del año, el banco reservó 2.091 millones, aquejado por los numerosos 'escándalos corporativos'. En definitiva: 'æpermil;sta no es la misma compañía que el año pasado les presentó sus resultados anuales', destacó.

En los últimos 12 meses, aún con Rolf E. Breuer en la presidencia, la entidad financiera se ha desprendido de numerosas compañías y participaciones estratégicas, por las que ha ingresado 8.500 millones. Una cadena de ventas que el nuevo presidente dio ayer por finalizada, al menos hasta que vuelvan a subir los precios.

Ackermann afirmó, por otra parte, que no piensa dimitir si se reabre un juicio contra él y varios directivos germanos por presunto cobro y autorización de indemnizaciones ilegales en la venta de la operadora de móvil Mannesmann a Vodafone.