Venezuela

El pulso entre Chávez y los opositores se enquista

Las diversas opciones que el Gobierno venezolano y la oposición barajan para terminar con el conflicto político en el país parecen alejar la solución, al menos, hasta la segunda mitad del año.

En la actualidad son varias las opciones en Venezuela para buscar una salida negociada al conflicto político. Su valoración exige tener en cuenta el plazo que cada una supondría, a la luz del descalabro que el conflicto está provocando sobre la economía del país.

La primera de las opciones sería la celebración de un referéndum revocatorio, que, de iniciarse en febrero, podría celebrarse el 19 de agosto, tal y como propone el ex presidente estadounidense Jimmy Carter. Estaríamos hablando de un periodo de entre ocho y diez meses para alcanzar una salida al conflicto, en función de si el referéndum diese lugar o no a la celebración de elecciones y siempre suponiendo que no existiesen obstáculos en el proceso.

La vuelta a la actividad esta semana de algunos sectores amenaza con disparar la fractura entre las filas de la oposición

Una segunda opción sería la convocatoria de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), con el fin de instalar un Gobierno de transición y que exigiría una recaudación inicial de firmas del 15% del electorado. Por su parte, el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) debería decidir sobre la necesidad o no de un referéndum aprobatorio para convocar la ANC, previo a su elección. Esta opción supondría entre cinco meses y medio y diez meses y medio, siempre y cuando no surgiesen obstáculos.

Por último, la opción de las enmiendas a la Constitución propuestas por la Coordinadora Democrática, Carter y varios grupos políticos del país supondrían plazos de resolución que van desde los seis meses y medio hasta un periodo indefinido por la negociación, en el caso de la propuesta Carter. Las enmiendas constitucionales parecen ser la salida más rápida, siempre y cuando no fueran obstaculizadas. Sin embargo, esta solución podría ser una fuente de inestabilidad a largo plazo, al hacer posible revocar mandatos a través de enmiendas con una activación más fácil que la del referéndum revocatorio actual.

Las perspectivas alejan al menos hasta la segunda mitad del año la salida al conflicto. La vuelta a la actividad de algunos sectores esta semana podría estar mostrando algunas fracturas en las filas de la oposición.

El Banco Central de Brasil ha publicado las cifras definitivas de la balanza de pagos en 2002, en las que se observa una clara mejora en la posición externa del país. Según estos datos, el déficit por cuenta corriente asciende a 7.760 millones de dólares (7.180 millones de euros), un 1,67% del PIB, suponiendo una reducción considerable con respecto al 4,55% de 2001.

El excelente resultado arrojado por la balanza comercial ha sido el principal causante de este hecho, de forma que el superávit para el conjunto de 2002 alcanzaría 13.100 millones de dólares (12.115 millones de euros), el más elevado desde 1993. Este dato es fruto de la combinación de un incremento en las exportaciones (3,75%), como consecuencia de la fuerte depreciación que ha experimentado el real a lo largo del año y una contracción de las importaciones (15%), motivada por la atonía de la demanda interna.

La inversión directa extranjera (IDE) ha caído hasta 16.570 millones de dólares (15.325 millones de euros), frente a los 22.460 (20.770 millones de euros) de 2001, a consecuencia de la desconfianza generada en el mercado ante el ascenso de Luiz Inácio Lula da Silva al poder. Esta caída debe matizarse en un contexto de contracción generalizada internacional. La Unctad afirma que la IDED mundial cayó en 2002 un 27%, hasta 534.000 millones de dólares (493.850 millones de euros).

Esta cifra, acompañada de la reducción del déficit, ha contribuido a mejorar la ratio IDE/déficit por cuenta corriente, saneando las cuentas externas de la economía y manteniendo a Brasil como el principal receptor de inversión directa en América Latina.

Brasil sanea sus cuentas externas

El Banco Central de Brasil ha publicado las cifras definitivas de la balanza de pagos en 2002, en las que se observa una clara mejora en la posición externa del país. Según estos datos, el déficit por cuenta corriente asciende a 7.760 millones de dólares (7.180 millones de euros), un 1,67% del PIB, suponiendo una reducción considerable con respecto al 4,55% de 2001.

El excelente resultado arrojado por la balanza comercial ha sido el principal causante de este hecho, de forma que el superávit para el conjunto de 2002 alcanzaría 13.100 millones de dólares (12.115 millones de euros), el más elevado desde 1993. Este dato es fruto de la combinación de un incremento en las exportaciones (3,75%), como consecuencia de la fuerte depreciación que ha experimentado el real a lo largo del año y una contracción de las importaciones (15%), motivada por la atonía de la demanda interna.

La inversión directa extranjera (IDE) ha caído hasta 16.570 millones de dólares (15.325 millones de euros), frente a los 22.460 (20.770 millones de euros) de 2001, a consecuencia de la desconfianza generada en el mercado ante el ascenso de Luiz Inácio Lula da Silva al poder. Esta caída debe matizarse en un contexto de contracción generalizada internacional. La Unctad afirma que la IDED mundial cayó en 2002 un 27%, hasta 534.000 millones de dólares (493.850 millones de euros).

Esta cifra, acompañada de la reducción del déficit, ha contribuido a mejorar la ratio IDE/déficit por cuenta corriente, saneando las cuentas externas de la economía y manteniendo a Brasil como el principal receptor de inversión directa en América Latina.