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La confianza empresarial mejora en Alemania tras ocho meses de caída

La confianza de los empresarios alemanes mejoró en enero por primera vez en ocho meses, aunque los expertos prefieren mantener la cautela y evitan hablar anticipadamente de una recuperación.

El índice de confianza empresarial publicado por el instituto económico IFO alcanzó en enero en Alemania occidental los 87,4 puntos, frente a los 87,3 de diciembre, el primer ascenso tras siete meses de bajadas consecutivas.

En los Estados federados del este del país, el indicador registró su segundo avance en dos meses para colocarse en los 97,4 puntos. El IFO, que calcula su índice mediante entrevistas a unos 7.000 empresarios, prefirió no echar las campanas al vuelo y recordó que, para que pueda confirmarse un cambio de tendencia, tiene que producirse una subida de la confianza de los empresarios durante tres meses consecutivos. 'Es demasiado pronto para hablar de un final en la tendencia a la baja', aseguró Gernot Nerb, economista jefe del IFO.

Por sectores, las opiniones más optimistas sobre la evolución económica y las perspectivas futuras vinieron de los empresarios de la construcción y el comercio al por mayor, mientras que los más pesimistas fueron los comerciantes minoristas.

'El consumo privado sigue siendo el freno de la economía alemana', afirmó Nerb. El comercio al por menor alemán ha vivido en 2002 uno de los peores años de la historia reciente y ni siquiera la campaña de Navidad ha logrado remediarlo. La crisis económica, el elevado paro -que supera los cuatro millones de personas-, y el aumento de la presión fiscal por parte del Gobierno mantienen a los ciudadanos alemanes alejados de las tiendas.

Temor a la subida del euro

En la situación actual las exportaciones, que suponen un tercio del PIB del país, se han convertido en la tabla de salvación de la economía alemana.

El PIB alemán creció sólo un 0,2% el pasado ejercicio, pero sin la aportación del sector exterior el crecimiento habría sido incluso negativo.

La revalorización del euro en los últimos meses reduce la competitividad de las empresas alemanas en el exterior y aunque nadie ha dado aún la voz de alarma, expertos y economistas miran con desconfianza la rápida trayectoria alcista de la moneda única.

'El rápido ascenso del euro no debería continuar hasta el infinito', dijo Ernst Welteke, presidente del Bundesbank, sobre la apreciación del euro frente al dólar en un 26% en 2002.