'Prestige'

La crisis del 'Prestige' lleva al cierre temporal a seis conserveras gallegas

La negra sombra del chapapote del Prestige se ha proyectado sobre el sector conservero gallego, en el que algunas de las empresas más pequeñas, con especialidades como el berberecho, la almeja o la navaja, son en este momento las perjudicadas. Un 10% de ellas está acusando los problemas de la contaminación. Al menos seis, según la Asociación Nacional de Fabricantes de Conservas de Pescados y Mariscos (Anfaco), han tenido que recurrir al cierre temporal para afrontar la crisis.

'En el contexto general, éste ha sido el efecto inmediato que ha causado en el mundo empresarial conservero la marea negra', apunta el secretario general de Anfaco, Juan Manuel Vieites. Por eso, la asociación ha pedido medidas fiscales, económicas e incluso de mercado laboral para estas pymes. Pretende, además, que las ayudas que la Administración está haciendo llegar o que aporte en el futuro a otros perjudicados vayan a parar también a ellas.

El secretario general de Anfaco aclara que, aunque son pocas y su aportación al sector en volumen de producción también es pequeño, 'a estas empresas sí que les afecta de forma importante la crisis'. Tras producirse los vertidos del petrolero, algunos conserveros alertaron ya sobre la falta de moluscos, sobre todo, de navajas, almeja, berberecho, algas y erizos. A la vuelta de una campaña, si estos productos siguen escaseando, como ya es el caso, habrá que buscar nuevas estrategias. 'O se regeneran las zonas o habrá que buscar alternativas', asegura Juan Manuel Vieites.

Qué hacer

Con el problema encima y todavía sin capacidad de maniobra, estas pequeñas empresas, especializadas en productos muy concretos, se encuentran ante el dilema empresarial de por dónde tirar. Es el caso, por ejemplo, de Conservas y Ahumados Lou, que tiene seis empleados. Su propietario, Manuel Loureiro, aunque afirma, convencido, que a su empresa 'no la cierra ningún Prestige', reconoce que, en principio, 'no sabemos qué vamos a hacer', pero que la crisis no será sinónimo de cierre.

Lou, una empresa innovadora que ha aportado al mercado nuevos y sugerentes productos como algas, erizos de mar, ortigas, castañas asadas o grelos en conservas, además de otros más tradicionales, tendrá que buscar productos en otras latitudes. Algo 'que no es nada fácil', según Loureiro, ya que la calidad suele resentirse.

Fuera de ese 10% de empresas afectadas, el resto no se ha visto perjudicado. Tras la catástrofe, la respuesta fue acelerar la producción para evitar tener problemas. 'Hablo concretamente del mejillón', indica Vieites, del que considera que se llegó a producir un 20%. Este esfuerzo significa que se ha trabajado con sobrecostes, echando mano del doble o incluso el triple turno, reaccionando de la forma más rápida posible y tratando de garantizar para el año recién iniciado una adecuada capacidad de comercialización.

Para el futuro, Juan Manuel Vieites considera que el único 'punto negro' del sector conservero gallego puede estar en cómo evolucione la mejilla (alevín) del mejillón, 'un producto muy importante para nosotros', advierte, mientras recuerda también la gran importancia del atún, que acapara un 60% de la producción y que no está perjudicado.

Tampoco lo está la sardina, aunque teme que pueda verse afectada en parte. Pero será el Oceanográfico y otros institutos pesqueros los que tengan que hacer estas valoraciones. La situación estaría salvada para buena parte de este sector si la respuesta sobre las condiciones de calidad y salubridad de estos productos queda fuera de duda.

El secretario general de Anfaco dice que hay que acabar con la psicosis sobre la calidad de estos productos, empezando por los que se venden en fresco, por lo que la ha pedido a la Xunta que establezca un plan general para 2203-2004, controlando el abastecimiento de la materia prima y pidiendo medidas similares para que no se perjudiquen otros subsectores.

Fraga se declara 'víctima' de la marea negra tras tener que remodelar su Gobierno

El presidente de la Xunta de Galicia, Manuel Fraga, aseguró ayer que los responsables del vertido del Prestige fueron 'las malas decisiones' de organizaciones internacionales que permiten que buques que no reunen las condiciones de seguridad necesarias para el transporte de combustible naveguen por aguas internacionales. Fraga dijo ser 'una víctima' de la marea negra y se comprometió a 'salvar a otras muchas víctimas'. En declaraciones al diario El País, el presidente gallego mostró su confianza en 'no dejar en herencia una derrota electoral', pero reconoció que la catástrofe provocada por el petrolero es 'lo peor' que le ha pasado en la vida. Fraga hacía estas manifestaciones un día después de la remodelación de su Gobierno, que se saldó con la incorporación de cuatro nuevos consejeros que toman hoy posesión de su cargo. A la consejería de Política Territorial se incorpora, en sustitución de Xosé Cuiña, Alberto Núñez Feijoo, hasta ahora director general de Correos; con él entran Xosé Manuel Barreiro, Pilar Rojo y María José Cimadevilla. También el sábado, el presidente de la CE, Romano Prodi, envió una carta al presidente de la UE, Costas Simitis, y a los Quince, en la que propone 'una iniciativa fuerte contra los países que, ofreciendo pabellones de conveniencia, por falta de control, o cualquier otra negligencia, permitan que barcos peligrosos e inadaptados circulen impunemente en las aguas internacionales'. Esta misiva responde a la enviada por el ministro de Hacienda español, Cristóbal Montoro, el 10 de enero, solicitando a la Comisión nuevas medidas de apoyo. Debate en el CongresoPor otra parte, la Diputación Permanente del Congreso decidirá mañana si se convoca un pleno extraordinario este mes para que el presidente del Gobierno, José María Aznar, informe de forma monográfica la gestión de la crisis del Prestige. También se determinará si el debate sobre la creación de una comisión de investigación se adelanta a enero.