Reestructuración

BBVA remodela su cúpula y prejubila a cuatro directores generales

El BBVA ha retocado la cúpula del banco, que sufrió los últimos cambios con la marcha de Pedro Luis Uriarte, vicepresidente y consejero delegado, y Emilio Ybarra, copresidente, en diciembre de 2001, por el escándalo de las cuentas secretas en paraísos fiscales. En aquella ocasión, la marcha de Uriarte provocó la salida de Javier Echenique, director general, y responsable de los negocios mayoristas. En abril de 2001 también se modificó el esquema ejecutivo del BBVA.

Dentro de la reorganización, abandonan el Comité Directivo por prejubilación José Antonio Fernández Rivero, José Fonollosa, Antonio Ortega y Gregorio Villalabeitia, y entrará a formar parte el director del Area de Presidencia, José Sevilla, y el de Dirección Financiera, Manuel González.

Los cambios introducidos en el esquema directivo incluirán dos nuevos nombramientos: Emilio González Cid entrará en el comité directivo como director general responsable del área financiera, que incluye además las funciones de Expansión Corporativa y sociedades industriales cotizadas (telecomunicaciones y energía). José Sevilla, hasta ahora responsable de estrategia de negocio, es ascendido a director general y también miembro del comité directivo. De él dependen las funciones de Intervención General, Auditoría Interna, Cumplimiento Normativo, Servicio de Estudios y Gabinete Técnico de Presidencia, según la nota de prensa ofrecida por la entidad.

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Departamento clave

Con la salida de Fernández Rivero se aplana el esquema ejecutivo, ya que era el de mayor rango entre los directores generales. De hecho, era el responsable de los medios técnicos, que incluye los sistemas informáticos, clave para realizar la banca comercial, y uno de los departamentos con más presupuesto. Rivero ocupó este mismo cargo en Argentaria.

Gregorio Villalabeitia, también director general en Argentaria, fue el primer ejecutivo de Caja Postal. En el BBVA ha sido responsable de la banca de inversiones global y del grupo industrial e inmobiliario, ocupación que desarrollaba hasta su prejubilación. Por esta condición era consejero del BBVA en Telefónica y en Repsol, cargo al que accedió a principios de 2002. También representaba al banco vasco en Iberia. Su marcha obliga a la entidad a sustituirle en estos consejos. José Fonollosa, responsable ahora de la banca en América Latina, también es histórico del banco, procedente del BBV. Ha demostrado gran capacidad de adaptación, ya que desde 1999 se ha ocupado del área financiera, en la que más tiempo ha permanecido, de la banca en Europa y, por último, en América Latina.

Antonio Ortega, ejecutivo originario del BBV, fue nombrado director general en junio de 2002, responsable de recursos humanos y calidad. Aunque sin la categoría de director general, Ortega ya se ocupaba de los recursos humanos, otro de los departamentos clave, desde 2001. Ortega estaba considerado entre los sindicatos como un duro negociador.

Tres áreas de negocio

El BBVA informó además que tras la reestructuración sólo existirán tres áreas de negocio (seis actualmente), ya que Banca Minorista absorberá las actividades de gestión de activos, servicios patrimoniales y seguros en España; Banca Mayorista y de Inversiones asumirá el área inmobiliaria y banca privada, y se agruparán todas sus actividades en América en una única estructura. Además, la expansión corporativa y las participaciones industriales cotizadas dependerán de la Dirección Financiera, incluida dentro de la estructura de áreas de apoyo, en la que también estarán las nuevas direcciones generales de Recursos Humanos y Servicios, y de Organización y Sistemas.

Dividendo

Por otra parte, BBVA comunicó además que empleará unos 287,63 millones para pagar 0,09 euros por acción a partir de mañana, en concepto de tercer dividendo a cuenta de los beneficios obtenidos durante 2002. La retribución es igual al importe abonado el 10 de julio y el 10 de octubre como primer y segundo dividendo, a pesar de que BBVA revisó su previsión de beneficios a la baja. Así, los accionistas percibirán un importe neto de 0,0765 euros por título una vez aplicada la correspondiente retención fiscal.