América latina

México cierra el año con la vista puesta en las elecciones de 2003

Si el proceso de negociación del Presupuesto es normalmente tenso, este año ha contado con la complicación adicional de tratarse del programa de ingresos y gastos para un año en el que se celebrarán elecciones legislativas. Y poco usual para un año electoral, México ha conseguido aprobar un presupuesto austero basado en un crecimiento económico del 3% del PIB y un déficit público del 0,5% del PIB.

El presupuesto aprobado en el Congreso no difiere mucho del programa presentado por el Gobierno en términos del déficit e ingresos, aunque hubo algunas modificaciones en gastos. La estimación del precio del petróleo para el año próximo a 18,35 dólares el barril es realista, pero un precio menor, escenario que se debe contemplar, obligaría al Gobierno a recortar el gasto, como vimos en 2002, y no están claras las condiciones en las que el Gobierno podría hacer uso de esta vía de ajuste fiscal.

El panorama para 2003 es complejo dada la renovación de la Cámara de Diputados, la probabilidad de una guerra contra Irak, el menor crecimiento al previsto de la economía estadounidense y el inestable precio del petróleo.

Y sin una reforma fiscal de fondo, de nuevo el panorama fiscal depende del precio del petróleo. Con todo y con esto, hay que valorar que es la primera vez en cinco años que el Congreso mexicano logra aprobar la Ley Presupuestaria dentro de sesiones legislativas ordinarias.

El careo entre Gobierno y partidos de la oposición ha ido mas allá del Presupuesto, ya que persiste el desacuerdo en materia de reformas estructurales que se consideran críticas y que han quedado relegadas, así como se ha aplazado la discusión con los Gobiernos estatales sobre un nuevo marco de relación con el Gobierno federal en materia fiscal. Y es que los legisladores mexicanos han estado muy preocupados preparando su salida del Congreso en 2003.

El presidente Vicente Fox enfadó a los legisladores al apuntar que las discusiones en el Congreso se realizaban pensando cada uno en su carrera política.

Sin espacio para gobernar

Y no le faltaba razón, ya que el sistema de elección de legisladores cada tres años provoca que el primer año lo pasen aprendiendo su trabajo y el último lo pasen preparando su carrera profesional para cuando salen de la Cámara Legislativa. Esto a su vez provoca no solamente una negociación de los Presupuestos fragmentada, sino que además, con los partidos en la lucha para ganar mayores votos el próximo año, deja poco espacio para legislar seriamente.

Además, continúa candente la reforma fiscal. Los partidos de la oposición reiteran que el Gobierno debe acabar con la evasión fiscal antes de proponer mayores impuestos mientras el partido de Fox se mantiene en la necesidad de extender el IVA a todos los productos.

No es tan diferente la postura respecto a la reforma del sector eléctrico para permitir capital privado, ya que persiste la división de opiniones sobre el alcance de la reforma y sobre los cambios constitucionales que serian necesarios.

Con las elecciones a la vuelta de la esquina, Fox sabe que no es apropiado forzar temas que fueron el talón de Aquiles en el debate del pasado año.

Si el PAN gana la mayoría de escaños en la Cámara el próximo año, y tiene posibilidades, entonces será la oportunidad para intentar empujar estas propuestas. De nuevo, México tendrá que esperar para contar con una reforma fiscal responsable y una reforma eléctrica eficiente, continuamente aplazada durante años.