Crisis

Los bancos se imponen a la familia Agnelli con la ratificación de Fresco como presidente de Fiat

El consejo de administración de Fiat confirmó hoy a Paolo Fresco como presidente del grupo automovilístico italiano y nombró a Alessandro Barberis nuevo consejero delegado, en sustitución del dimitido Gabriele Galateri.

Al final, la poderosa familia turinesa, que vive momentos de zozobra debido a la grave enfermedad del octogenario Giovanni Agnelli, se ha visto obligada a dar marcha atrás, presionada por los bancos acreedores, que no aceptaban su estrategia.

Las cuatro principales entidades bancarias italianas, Intesa, San Paolo, Unicredit y Capitalia, forzaron un cambio de planes, que ya había sido hecho público y comunicado al Gobierno, con la fuerza del préstamo de 3.500 millones de euros con el que auxiliaron "in extremis" a Fiat la pasada primavera.

Esos planes consistían en sustituir a Fresco por un hombre de la casa turinesa de toda la vida, Gianluigi Gabetti, y al consejero delegado, Gabriele Galateri, por un experto en reestructuraciones, Enrico Bondi, avalado por la banca de negocios milanesa Mediobanca.

Galateri, fiel colaborador de Umberto Agnelli en la financiera de la familia, IFI, los aceptó con la lealtad debida y presentó su dimisión, pero no hizo lo mismo Paolo Fresco, que se atrincheró en su cargo y hasta se atrevió a criticar a los Agnelli.

Fresco se alió con los bancos, contrarios a un cambio de ruta y a la entrada en liza de su "enemigo" Mediobanca, e hizo valer su papel de muñidor del acuerdo de Fiat con General Motors, que a día de hoy sigue teniendo una opción global de compra a partir de 2004.

En busca de una salida que evitara males mayores, un clan Agnelli que algunas fuentes presentan dividido accedió a recoger velas: Fresco sigue de presidente y Barberis, otro hombre de la casa como Galateri y hasta ahora director general, asume el cargo de consejero delegado.

Plan de reestructuración

Todo este frenético movimiento empresarial se produce en medio de la aplicación de un plan, que incluye el recorte de 8.100 empleos, debido a una grave crisis propiciada por la caída en picado de las ventas y el incremento de la deuda.

Este plan ha sido contestado de forma activa por los sindicatos, que hoy volvieron a reunir en la capital turinesa a unas 20.000 personas, tras la huelga de cuatro horas convocada en toda la industria de la región.

Así, el nuevo consejero delegado trató de alentar los ánimos con el compromiso de "relanzar la empresa", pero sin cambiar los planes previstos. "Tenemos de frente problemas complicados, pero estoy seguro de que el Grupo tiene los hombres, la profesionalidad y los medios para superarlos", afirmó Barberis.

El Gobierno italiano tomó nota del fracaso de la familia Agnelli para imponer sus cambios en la cúpula de la primera industria italiana y volvió a repetir que no tiene intención de entrar en el accionariado de la compañía.