EDITORIAL

Relevo en el Tesoro

El presidente de EE UU, George Bush, presentó ayer al hombre que relevará a Paul O'Neill como máximo responsable de la economía del país. Se trata de John Snow, un abogado y economista de 63 años que, al igual que O'Neill, procede del sector empresarial. De ahí la fría acogida que le brindó Wall Street, muy dolida por la actuación de su predecesor al que acusaba de falta de sensibilidad con los mercados.

El magnate del ferrocarril, que llevará las riendas del Tesoro estadounidense, eludió en su primera intervención pública cualquier referencia a la fortaleza del dólar y declaró que sus prioridades serán la creación de empleo, las pequeñas y medianas empresas y el afianzamiento de la recuperación económica. Un mensaje que condensa plenamente las prioridades de Bush para la segunda mitad de su ahora reforzado mandato, con la vista puesta en las elecciones de 2004. Bush quiere centrarse en los asuntos políticos y dejar el día a día de la economía en manos de alguien que comulgue plenamente con sus tesis.

El presidente no está dispuesto a que se repita la experiencia de su padre y que una debilitada economía dé al traste con sus planes de reelección. De ahí que no haya dudado en provocar una minicrisis de Gobierno con tal de enderezar las riendas económicas del país. Bush y su equipo ya han diseñado el plan que aplicará Snow: crecimiento, empleo y rebaja de impuestos. Si el guión se aplica tal y como está previsto, esta agenda no deja margen para la reducción del déficit público en los próximos ejercicios.

El éxito o el fracaso de Snow se medirá, sobre todo, por su capacidad de liderazgo y la confianza que consiga transmitir a consumidores e inversores. Si logra cerrar la brecha ahora abierta entre el Tesoro y la Casa Blanca respecto a los principios que rigen la política económica, será un buen comienzo. Y todo apunta a que ése ha sido uno de los puntos decisivos que han marcado la elección de Snow por parte de Bush.

En el plano internacional, las incógnitas son muchas, empezando por la política que el nuevo responsable económico adoptará respecto al dólar. Si bien Snow se había decantado a favor del dólar débil desde su papel de empresario, este punto mantiene a los mercados aún a la expectativa.

En un gesto inusual, y pese a su escasa experiencia en este ámbito, Snow hizo ayer mención a la economía global y comprometió colaboración y diálogo con sus socios internacionales para impulsar el crecimiento mundial. Un reconocimiento, cuando menos, a los problemas no resueltos que hereda en este ámbito. El nuevo responsable económico de EE UU deberá definir qué modelo de arquitectura financiera internacional quiere impulsar y el papel que el Fondo Monetario Internacional (FMI) jugará en las crisis, como las que actualmente atraviesan Argentina o Brasil.