EDITORIAL

Apuesta por Latinoamérica

Un grupo de empresas españolas ha liderado las inversiones en América Latina. En total, en una década, aunque la mayor parte de las inversiones se realizaron entre 1997 y 1999, estas compañías han invertido en aquella región casi 100.000 millones de euros, más del 15% del producto interior bruto español. El grueso de este flujo de capitales lo han desembolsado los dos grandes bancos -el SCH y el BBVA-, Telefónica, Repsol y las eléctricas, en especial Endesa. En la actualidad, España es el segundo inversor en América Latina, sólo por detrás de Estados Unidos, y goza de una prevalencia especial en tres sectores: las telecomunicaciones, los servicios financieros y la energía.

Media docena de estas grandes sociedades han protagonizado el nacimiento de auténticas multinacionales españolas, para lo cual ha sido determinante la integración en la Unión Europea. Por un lado, tras la modernización impuesta por la pertenencia a Europa, los protagonistas de este fenómeno inversor contaron con una estabilidad monetaria que les ha permitido endeudarse para afrontar esas compras. Por otro, la condición de socio comunitario les ha permitido canalizar ahorro europeo en una suerte de especialización derivada de la mejor gestión que, por identidad cultural y lingüística, los españoles podían aportar.

La crisis de Argentina y las serias dificultades por las que atraviesa Brasil, los dos grandes captadores del capital español, han puesto en duda la eficiencia de esas inversiones y provocado serios problemas a esas sociedades inversoras por el factor riesgo, el tamaño de la deuda contraída y la contracción de los mercados en que operan. Pese a todos los problemas, esas grandes sociedades españolas reiteraron ayer, aprovechando la celebración del IV Foro Europeo de Empresas Latinoamericanas, que mantienen firme su apuesta por la región. César Alierta (Telefónica), Francisco González (BBVA), Francisco Luzón (SCH), Ignacio Sánchez Galán (Iberdrola), Rafael Miranda (Endesa) o Antoni Brufau (Gas Natural) compartieron esa tesis, tras dar un amplio repaso a la situación de los negocios que controlan en la zona.

El optimismo de los representantes de estas grandes multinacionales españolas fue más allá, puesto que observan signos de recuperación incluso en Argentina. Este mensaje se produce después de que prácticamente todos hayan anunciado la congelación de sus inversiones en la zona y de que más de uno se haya planteado seriamente la posibilidad del abandono. La demanda compartida es que los Gobiernos de América Latina aseguren un marco estable en el que se puedan desarrollar con garantías los negocios. Una petición que también hizo suya el vicepresidente segundo y ministro de Economía, Rodrigo Rato. La apuesta española es de tal envergadura que ya no existe marcha atrás. Sólo cabe afrontar la situación, consolidar los proyectos en marcha y esperar a que el fin de la crisis permita de nuevo rentabilizar y amortizar la inversión.