Alemania

La subida impositiva de Schröder, satirizada en una versión del §Aserejé§

La decisión de suspender la prometida rebaja de impuestos preelectoral para reconstruir las zonas arrasadas por las riadas y aumentar el impuesto de sociedades a las grandes empresas para 2003 ayudó al canciller alemán a ganar las elecciones y derrotar, aunque fuera tímidamente, a su rival Edmund Stoiber.

Ahora, la efigie del socialdemócrata se incluye entre las más glamourosas de la música desde que suena Steuersong, una versión alemana del popular Aserejé de Las Ketchup, sobre sus medidas fiscales. Parte del éxito prematuro del tema pertenece a la oposición conservadora, la Unión Demócrata Cristiana (CDU), que empezó a difundirlo en su página web y acusa a Schröder de "engaño electoral".

Los alemanes se preparan para pagar más impuestos, aunque la canción exagera cuando reza que habrá que "pagar por respirar". Dada la crisis financiera en Berlín, los devastadores efectos de las inundaciones del verano pasado en muchas regiones del país y las menores perspectivas de crecimiento para los próximos meses, el ministerio de Economía y Finanzas ha retocado ligeramente el sistema fiscal para recaudar 6.900 millones de euros.

El Gobierno rojiverde decidió, a finales de agosto, aplazar un año la reducción prevista en los tipos máximo y mínimo del IRPF (del 48,5% al 47%, y del 19,9% al 17%, respectivamente). El año que viene, una familia con dos hijos y unos ingresos de 30.700 euros anuales tendrá que pagar 316 euros más en impuestos. A la congelación de una reducción de impuestos ya prometida a los ciudadanos, han seguido otras propuestas, como la de Sanidad de aumentar el impuesto al tabaco hasta 5 céntimos de euro por cigarrillo, y la de aumentar el de sucesiones y reintroducir un impuesto sobre las grandes fortunas.

Los datos económicos apuntan a una crisis de la primera economía europea y el difícil reto que tienen ante sí los socialdemócratas de la SPD con sus socios de coalición, los Verdes. Berlín ha tenido que revisar al alza su previsión de déficit público para este año, del 2,5 al 2,9% del Producto Interior Bruto, el índice de confianza empresarial alemán Ifo cayó en septiembre por cuarto mes consecutivo, mientras el paro siguió rondando los cuatro millones de personas. Que una de las medidas para paliar la situación convierta a Schröder en una estrella involuntaria de la radio es anecdótico.