Críticas

Rato culpa de la subida del IPC a los beneficios empresariales

El vicepresidente segundo aprovechó una reunión interna con responsables económicos del PP, celebrada en la sede nacional del partido, y luego una breve comparecencia ante los periodistas para criticar la política de precios que mantienen sectores como el automovilístico y el del turismo.

Más de la mitad de la inflación acumulada al mes de agosto, mantuvo Rodrigo Rato, se debe al aumento de la factura energética por el encarecimiento del crudo y a los precios de bares, restaurantes y cafeterías. En su opinión, el esfuerzo hecho por el sector turístico no es suficiente, pues 'no ha corregido los precios excesivos' y por ello puede verse perjudicado en su actividad.

El sector automovilístico también fue objeto de crítica. El vicepresidente considera que pese a la rebaja media del 12% en el precio de los coches, los empresarios no se han adaptado todavía a la caída de la demanda, una política que no podrán mantener en el tiempo pues 'no es compatible con la competencia en el medio plazo'.

A juicio de Rato, es necesario que los empresarios hagan un esfuerzo de adaptación de los beneficios a la coyuntura, algo que facilitaría el control de la inflación, 'la variable más negativa' de la economía española. La culpa de que el IPC se resista a bajar del 3,5%, resumió el vicepresidente, 'no es de nuestra falta de flexibilidad, sino de la intensidad de la demanda interna y de una política de beneficios de las empresas legítima, aunque no compatible con la coyuntura'.

Para contrarrestar estos efectos, la mejor contribución que el Gobierno puede hacer se apoya, mantuvo el vicepresidente, en la política presupuestaria. Frente a un escenario internacional 'complejo' y sembrado de 'gran incertidumbre', sostuvo Rato, la mejor aportación que puede hacer el Ejecutivo es desde la política presupuestaria. En este sentido, advirtió que no escuchará las voces de quienes exigen un aumento del gasto público para enderezar la crisis porque ello implicaría renunciar a la rebaja de impuestos. 'Cambiar la política presupuestaria sería un desatino', afirmó Rato, para quien un aumento de la inversión pública en 2003 del 8% es 'suficiente'. El vicepresidente se mostró confiado en que la recuperación económica llegará el año que viene con un fuerte aumento de la inversión privada y de la demanda interna.

Desaparición del IAE

El titular de Hacienda, Cristóbal Montoro, llevará el nuevo modelo de financiación municipal al Consejo de Ministros del viernes. Según reiteró ayer a los responsables económicos del PP, la reforma que negocia con la Federación Española de Municipios prevé la cesión a los ayuntamientos de una parte de la recaudación del IRPF, el IVA y los impuestos especiales. Sin embargo, todavía está por definir cuáles serán los umbrales demográficos que se fijarán para establecer qué ayuntamientos recibirán dichos tributos.

Montoro recordó que la nueva financiación local suprimirá el impuesto de actividades económicas para 2.130.000 contribuyentes, especialmente autónomos y pequeñas y medianas empresas. Los Presupuestos de 2003 incorporarán un crédito ampliable para compensar la merma recaudatoria de los ayuntamientos.

Los salarios no preocupan al Gobierno

Casi a la misma hora en la que el ministro de Trabajo, Eduardo Zaplana, finalizaba la reunión con los sindicatos en la que les explicó la contrarreforma de la protección al desempleo, Rodrigo Rato resumía en la sede nacional del PP la forma en la que el Gobierno ha decidido encarar los riesgos de la actual coyuntura económica. Entre ellos citó la posible continuidad de la actual política de márgenes empresariales, pero eludió toda referencia a la conveniencia de la moderación salarial. El motivo de este olvido lo razonó así ante los periodistas: 'El Gobierno no aprecia tensiones en la fijación de los salarios porque el acuerdo entre empresarios y sindicatos está dando buenos resultados'. La comisión de seguimiento de dicho acuerdo se reúne hoy para estudiar su posible renovación.