'Telecos'

El socio de Telefónica en México se asegura una salida millonaria de la compañía

Alejandro Burillo Azcárraga y Telefónica Móviles tienen firmado punto por punto el desarrollo de su alianza en México. El magnate mexicano ha sido el principal interlocutor de la empresa española en el proceso de compra de la telefónica celular Pegaso y, de hecho, mantendrá una participación del 35% en ella cuando se materialice la adquisición. Este porcentaje quedará diluido hasta el 8% o el 10% cuando Telefónica Móviles proceda a fusionarla con las operaciones que ya tenía en el norte de México.

La permanencia de Burillo se ha justificado por la necesidad de tener un socio estratégico, que aporte 'su alto grado de conocimiento del mercado mexicano'. Lo cierto, sin embargo, es que el antiguo dueño de Pegaso pactó su salida de la empresa al mismo tiempo que la vendía.

Según consta en diversos documentos oficiales remitidos a la SEC (el regulador de los mercados de Estados Unidos, por sus siglas en inglés), Burillo tiene una opción de venta de sus acciones en la operadora mexicana que resulte de la fusión por la que puede obligar a Telefónica Móviles a comprarlas en 2007 o 2008. El precio se determinará en función de la valoración de la empresa en el momento en el que se ejecute el derecho, así que todo dependerá de la evolución y de su capacidad de competir con el líder del mercado, América Móvil. Cuando Telefónica compró Pegaso, tasó la compañía en 1.387 millones de euros, a lo que habría que unir la valoración de las cuatro operadoras que tiene en el norte de México y por las que pagó a Motorola unos 2.190 millones de euros en acciones.

Pago en efectivo

A la espera de ese momento, sin embargo, las dos partes ya han fijado algunas condiciones mínimas. Telefónica se ha comprometido a pagar en efectivo una determinada cantidad basada en la aportación original de Burillo a la compañía de 168,32 millones a 220,32 millones de euros, que se verá incrementada por los intereses anuales y disminuida por las aportaciones, en forma de dividendo o similar, que reciba durante el periodo. El resto se pagará en efectivo o con acciones de Telefónica Móviles, a elección del socio mayoritario.

Alejandro Burillo puede abandonar Telefónica Móviles antes incluso de 2007. Su opción de venta también será ejercitable si alguna operación reduce su participación en la telefónica mexicana a menos de la mitad de la actual.

Si llegado el 14 de noviembre de 2008 Burillo permanece en la compañía, Telefónica Móviles también se ha asegurado la posibilidad de deshacer la alianza y tiene el derecho de exigir al dueño de Pegaso la venta de sus acciones a los mismos precios que los estipulados para la compra.

Los derechos del magnate mexicano no se limitan a su salida de la empresa. Mientras permanezca en ella, Burillo tiene la potestad de, en determinadas circunstancias, vetar propuestas de conversión de acciones, de liquidación o disolución. También podrá oponerse a procesos de reorganización o de fusión si no se le garantiza que mantendrá su porcentaje original en la empresa.

La relación con socios locales forma parte de la estrategia de Telefónica cuando entra en nuevos mercados, sobre todo en los primeros momentos y cuando hay que luchar, operativa y políticamente, con un ex monopolio. Por eso, la operadora no ha recibido de buen grado las declaraciones de Alejandro Burillo a medios locales, recogidas por Efe, en las que asegura estar dispuesto a vender a Telefónica su parte en la compañía antes de 2007 'si ofrece un buen precio'.

Su objetivo, no obstante, es permanecer en la empresa el tiempo necesario, 'porque es una compañía que tiene que madurar', pero ello no cierra las puertas para que pueda sentarse a negociar y llegar a un acuerdo si Telefónica quiere las acciones.

Fuentes de Telefónica señalan que la operación de compra de Pegaso estuvo muy bien diseñada y que se espera que dé pronto sus frutos, pero también que la situación de la empresa y sus perspectivas son más complicadas de lo que se previó en un principio. Rentabilizar la inversión requerirá el esfuerzo de todas las partes, añaden, y en nada beneficia que se empiece a especular desde ahora con posibles salidas de los accionistas.