Divisas

Bruselas apuesta por un euro fuerte para rebajar las tensiones inflacionistas

El euro sigue fuerte. Ayer superó con nota el examen en todos los mercados de divisas, un día después de que alcanzara la igualdad en valor con el dólar. Tampoco le hizo mella el discurso optimista sobre la economía norteamericana (que no sobre las Bolsas), pronunciado por el presidente de la Reserva Federal de EE UU, Alan Greenspan. Lejos de rebotes técnicos o de movimientos especulativos, la moneda única europea continuó ayer con la senda alcista de las últimas semanas y llegó a cotizarse a 1,0145 dólares en Londres, frente a 1,0027 dólares de la apertura. El Banco Central Europeo (BCE) fijó, finalmente, un cambio oficial de 1,0127 dólares.

La Comisión Europea lanzó ayer varios mensajes a favor del nuevo 'status quo', resaltando los 'beneficios' de un euro fuerte sobre el control de la inflación y la demanda interna en la unión monetaria. El portavoz del comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, Pedro Solbes, manifestó, incluso, que la recuperación de la igualdad (paridad 1-1) entre el euro y el dólar no tiene por qué perjudicar a las exportaciones comunitarias, al menos a corto plazo.

'Apreciamos la fortaleza del euro como un elemento positivo. El euro ha estado durante mucho tiempo infravalorado, si se tiene en cuenta las cifras macroeconómicas de la zona', declaró el portavoz. En cuanto a las consecuencias para las exportaciones comunitarias, declaró que el impacto se notará 'más a largo plazo'.

Insistió en que una moneda fuerte no es incompatible con una economía fuerte. 'Ya vimos que en 1986 hubo una apreciación del marco alemán de un 26% y hubo (a pesar de ello) un crecimiento (económico) de un 2,5%', dijo.

El portavoz señaló que la UE vigila el comportamiento de las exportaciones como aspecto clave para la recuperación de la economía comunitaria. No obstante, para Bruselas es vital también continuar con las reformas estructurales para aumentar la eficacia y la competitividad del área. Mientras el euro continúa apreciándose, los expertos ya están echando cuentas sobre las repercusiones económicas. Gran parte de ellos opina, como la Comisión, que la igualdad con el dólar ayudará a controlar las futuras tensiones inflacionistas en la zona. El servicio de estudios de Santander Central Hispano señala que la posible moderación en las tensiones inflacionistas 'podría retardar las subidas de tipos de interés'. Los analistas del SCH creen que el euro mantendrá su tendencia alcista, aunque de forma más 'moderada', hasta situarse sobre 1,10 dólares a finales de 2003.

En opinión de Arturo Fernández Maquieira, de BSN Banif, la actual apreciación del euro ha sido provocada, por una parte, por la diversificación de las inversiones japonesas a partir de marzo -después del cierre fiscal en ese país- en otras divisas diferentes al dólar y por la propia desconfianza en la moneda americana. 'La situación económica de EE UU -remarca Maquieira-, junto a los escándalos financieros, ha llevado a los inversores a diversificar sus operaciones en otras monedas', lo que ha generado un proceso de depreciación del dólar que se podría acelerar a medio plazo, informa Efe. Esta situación es consecuencia de la 'desconfianza psicológica' que pesa sobre los mercados norteamericanos y que en, muchos casos, no se corresponde con la situación real de la economía estadounidense.

La debilidad del dólar supone un alivio para los países más endeudados. Sin embargo, una depreciación brusca de la divisa perjudicaría a los países emergentes al no darles tiempo a ajustar sus economías. En Argentina, la demanda de euros en las casas de cambio de Buenos Aires se ha triplicado en los últimos días. La debilidad del dólar no sólo repercute al euro. Ayer el billete verde se apreció en Londres ligeramente frente a la divisa británica, hasta 0,6369 libras esterlinas, pero retrocedió frente a la japonesa (115,67 yenes).