Crisis de confianza

Vivendi nombra a Fourtou nuevo presidente con la acción bajo mínimos

El consejo de administración de Vivendi Universal formalizó ayer el nombramiento de Jean René Fourtou como nuevo presidente de la compañía en sustitución de Jean-Marie Messier.

Los consejeros iniciaron la reunión sabiendo ya que el valor sufrió ayer un nuevo desplome. La cotización cayó un 21,9%, hasta 13,9 euros por acción, dando continuidad al 25% de caída que sufrieron en la sesión del martes. En dos días la segunda empresa de medios de comunicación del mundo ha perdido 10.878 millones de capitalización bursátil.

A falta de nuevas interpretaciones sobre la fiabilidad de los estados contables de la empresa o sobre el previsible destino que Fourtou reserva a la cartera de participaciones de la multinacional, el mercado tiró a la baja de la acción con fuerza sobre la base de interpretaciones de varios analistas, entre ellos miembros de JP Morgan, que dudaron abiertamente de la capacidad de la compañía de atender la devolución de su deuda únicamente con la caja que ahora mismo tiene disponible. Incluso cuestionaban que con los ingresos procedentes de la venta de activos pudiera hacer frente a su elevado endeudamiento.

En concreto, expertos de JP Morgan defendían ayer que la compañía no podrá hacer frente a la devolución de crédito por importe de 768 millones de euros que le vencen antes de final de año y a otras por importe de 4.200 millones de euros en 2003, y subraya que 'mantiene ciertas reservas sobre la capacidad de afrontar la devolución de la deuda en el corto plazo'. 'Sin embargo' continúa, 'confiamos en que Vivendi sea capaz de encontrar una solución con el apoyo de sus grandes acreedores'.

Tranquilidad

Las primeras declaraciones de Fourtou como presidente de Vivendi Universal fueron precisamente para tranquilizar a los inversores. 'En las dos próximas semanas', dijo, 'se tomarán todas las medidas posibles para mejorar la posición en general y en particular respecto a la posición de caja de la empresa a corto plazo.

Fourtou se mostró 'plenamente convencido de que la empresa tiene la suficiente capacidad para mejorar su liquidez y encontrar las mejores soluciones en los plazos más breves. Indicó que 'un primer diagnóstico financiero y estratégico se establecerá en un plazo de tres meses' y aseguró que Vivendi Universal tiene 'todas las bazas necesarias para contemplar positivamente el futuro, en un momento en que trabajamos para restablecer la confianza y la salud de nuestro grupo'.

Con la intención de mandar una señal de confianza al mercado, la compañía nombró como consejero a Claude Bebear, presidente de Axa, y Gerarf Kleisterlee, consejero delegado de la holandesa Philips.

Por otro lado, a lo largo del día de ayer los analistas se mostraron muy confiados en el papel que está jugando Edgard Bronfman -anterior propietario de Seagram Universal- en la búsqueda de una solución para la crisis. Bronfman, cuya familia es el primer accionista individual de la sociedad con un 5,3%, asumió ayer la responsabilidad de dirigir el consejo en su calidad de miembro de la recién creada comisión ejecutiva.

La familia Bronfman es también una de las más perjudicadas por el derrumbe de la cotización de la acción. Desde la adquisición de Seagram en 2000, las acciones de Vivendi han caído un 76%, lo que ha causado que la participación de esta familia canadiense se haya depreciado en unos 3.000 millones.

'Bronfman tiene que convencer a su familia de que no se equivocó con su decisión de vender a Vivendi. Tiene que trabajar para demostrar que no ha perdido ese dinero de la familia y que es recuperable, por lo que parece que cuenta con un incentivo especial para intentar enderezar las cosas', explicaba un analista francés.

De hecho su papel en la crisis de Vivendi Universal ha sido crucial para acabar con la carrera de Jean-Marie Messier, que le arrinconó y consiguió que renunciará incluso a la vicepresidencia ejecutiva.

La presión que ejerció como representante de la parte estadounidense de la compañía para acabar con el omnímodo poder que consiguió Messier fue providencial para convencer a los consejeros de que era imprescindible prescindir de Messier y poner en marcha un plan de reestructuración en la multinacional.

Polémica por una indemnización de casi 20 millones

Jean-Marie Messier no acudió ayer al consejo de administración que formalizó su salida de la compañía. Además del nombramiento de su sustituto, el consejo tuvo que debatir sobre la propuesta de indemnización por despido que ha presentado Messier. Según publicaba ayer el periódico francés Le Monde, ha exigido un total de 20 millones de dólares de indemnización (19,6 millones de euros). En paralelo, pide que la propia empresa le ayude a encontrar una solución para afrontar el crédito de 25 millones de dólares que pidió hace dos años para adquirir un total de 500.000 acciones de Vivendi. Además pretende que se le permita a él y su familia continuar utilizando, hasta final de año, el apartamento que adquirió en Nueva York y en el que fijaba su residencia durante sus traslados a Estados Unidos. El apartamento fue comprado por Vivendi Universal por un total de 17,5 millones de euros. Le Monde recordaba en sus páginas pasajes de la autobiografía de Messier, J6M, en los que defendía su frontal oposición a los paquetes de indemnización por despido para los altos directivos. El ya ex presidente de la empresa aseguraba que su contrato no contenía cláusula alguna en este sentido y defendía que los paquetes de indemnización global son incompatibles con la retribución a través de opciones sobre acciones. Según el rotativo, la pretensión de Jean-Marie Messier cuenta con la oposición frontal de dos miembros del consejo de administración. En este sentido, ayer un portavoz de uno de los principales sindicatos franceses, CGT, aseguró que en el caso de que Messier consiga una indemnización de este calibre, el 'sindicato está decidido a demandar ante la justicia tanto a la empresa como al propio directivo'. La compañía declinó hacer comentarios sobre la indemnización de su ex presidente.